Segunda reflexiones a la porción “Y
se acercó” - Vayigash –
Génesis 44:18 al 47:27 - Ministerio
Cerca del Cielo
Génesis
45: 1 nos muestra un cuadro muy importante, el cual no sólo tuvo implicancias
en aquellos eventos que hacen a la vida de José, sino que también tuvo relación
con el Mesías. Incluso tendrá relación con los últimos días (ajarit hayamim).
Veamos qué dice:
“No
podía ya José contenerse delante de todos los que estaban al lado suyo, y
clamó: Haced salir de mi presencia a todos. Y no quedó nadie con él, al darse a
conocer José a sus hermanos.”
Este
pasaje es muy significativo, pues ningún miembro de Egipto queda presente en la
sala donde la familia de José se encuentra reunida.
Escribí
que tiene relación con el mesías, lo cual podemos ver en el libro de los Hechos
cap. 10: 40 al 41
“A
éste levantó Elohim al tercer día, e hizo que se manifestase; no a todo el pueblo, sino a los testigos que
Elohim había ordenado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él
después que resucitó de los muertos.”
Como
ya he escrito en José tenemos una sombra
profética de Yahshúa encontrando muchísimos paralelos. En esta cita del
libro de los Hechos, tenemos la revelación de Yahshúa a sus discípulos en
palabras de Pedro.
Ahora
bien ¿Por qué también esto es relevante para nosotros, que nos encontramos
viviendo los ajarit hayamim, los tiempos del fin?
Veamos
algunos puntos.
Esta
porción de las Escrituras comienza con la frase “Y se acercó…” en ella se hace
referencia a Judá que toma el coraje de hablar a José, Génesis 44:18
“Entonces
Judá se acercó a él, y dijo: Ay, señor mío, te ruego que permitas que hable tu
siervo una palabra en oídos de mi señor, y no se encienda tu enojo contra tu
siervo, pues tú eres como Faraón.”
En
este texto hay tres personas implicadas. Judá, José implícitamente que está
escuchando y el Faraón nombrado indirectamente.
Pensemos
por un instante en las 4 últimas palabras “tú eres como Faraón…”. Recordemos
Juan 14: 9
“Jesús
le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido,
Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú:
Muéstranos el Padre?...”
Cuando
Judá reconoce la autoridad de José que proviene de estar en lugar del faraón,
se está haciendo una relación profética con Yahshúa, pues Yahshúa mismo dice
que quien lo ha visto a él, ha visto al Padre.
Ahora
bien, puesto que esto está claro veamos entonces cuál es la relación profética
para nuestros tiempos.
Nuestros
hermanos de la Casa de Judá (mayormente judíos) han rechazado a Yahshúa
desconociéndolo como el Mesías prometido. Entendamos que no lo han conocido
como el Mesías de Israel. O sea no han reconocido quién es.
Pues
bien, en el pasaje en cuestión, Judá (que simbólicamente representa en los
tiempos del fin a toda la casa de Judá), aun no reconoce a José. Pero da un
importante discurso el cual es escuchado por José. En este discurso se produce
un hecho fundamental en la vida de Judá. El cual es hacer “tikún”. Ahora me explicaré para que se entienda el
concepto.
Muchos
hemos tenido la posibilidad de asistir a reuniones, de origen cristiano, donde
algunas personas conmovidas por descubrir el mal camino que sus vidas han
seguido pretenden cambiar. Es así que se acercan a un escenario o púlpito y
hacen una oración de reconocimiento del Salvador y se comprometen a seguirlo.
Todo lo cual por supuesto en principio es muy bueno. Pues mal puede una persona
cambiar su vida si primero no reconoce que mal ha obrado hasta ese momento. El
problema que vemos es que en gran parte de las ocasiones (la mayoría), esa
persona no recibe la indicación de que para que su reconocimiento sea válido,
debe rectificar el mal obrado.
Pensemos
por un instante en un ladrón de vehículos que se conmueve por una predicación
grandiosa, se acerca al estrado del predicador, hace una oración y se
compromete a seguir a Jesús. Todo muy bien. Pero la verdadera teshuvá (el
verdadero arrepentimiento) requiere que la persona repare el daño ocasionado.
Un ejemplo conocido por todo cristiano lo explicará mejor que mis palabras.
Veamos Lucas 19:8
“Entonces
Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes
doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo
cuadruplicado.”
Todos
conocen este pasaje. Zaqueo que, aunque no la haya practicado, conoce la
justicia de la Toráh (Instrucción) sabe que no alcanza con hacer una oración
frente a un estrado. Sino que si no hace reparación (Tikún en hebreo) su
supuesta conversión son sólo palabras huecas.
Esto
es lo que estamos viendo en el pasaje de Génesis con Judá. Recordemos que fue
él quien promovió la venta del hermano, Génesis 37:26-27
“Entonces
Judá dijo a sus hermanos: ¿Qué provecho hay en que matemos a nuestro hermano y
encubramos su muerte?
Venid,
y vendámosle a los ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; porque él es
nuestro hermano, nuestra propia carne. Y sus hermanos convinieron con él.”
Confrontado
con lo que ha sido su mal obrar en la vida, ahora no sólo se arrepiente de lo
hecho, sino que además se coloca ahora en lugar de Benjamín para que no sea
tomado como siervo, Génesis 44:33
“te
ruego, por tanto, que quede ahora tu siervo en lugar del joven por siervo de mi
señor, y que el joven vaya con sus hermanos.”
Quizás
no veamos la profundidad de las palabras de Judá. Pero él no está diciendo que
Tsafnat Paneaj lo emplee como trabajador por un tiempo, o que se va a quedar a
ayudar en su casa. Voluntariamente se ofrece como siervo.
¿Por
qué esto es importante para nosotros? Porque a continuación de este “tikun”
reparación que inicia Judá, es que su hermano José se revela. Si pensamos en
los tiempos del fin, es fundamental el reconocimiento de la casa de Judá,
mayormente de los judíos, de lo que han hecho con el Mashíaj, para que este se
revele a todos. En primer lugar a sus hermanos, las tribus de Israel y luego a
todo el mundo.
Esta
revelación será un punto de quiebre como no ha habido antes, pues el llanto
será escuchado por todas las naciones; Génesis 45:2
“Entonces
se dio a llorar a gritos; y oyeron los egipcios, y oyó también la casa de
Faraón.”
Los
egipcios están representando a todos los gentiles del mundo que también tendrán
la revelación del Mesías de Israel y el faraón en este caso representa a los
gobernantes del mundo.
Ahora
vemos sí, que al igual que José no fue reconocido por sus hermanos la primera
vez que ellos fueron y sí lo reconocen en la segunda visita. De igual forma
aquellos que no lo reconocieron en su primera venida, lo reconocerán en la
segunda.
Hay
algo que quiero remarcar. El hecho de que se reveló como lo indica Génesis 45:1
“Haced
salir de mi presencia a todos. Y no quedó nadie con él, al darse a conocer José
a sus hermanos.”
Hay
un punto muy importante en la profecía de Zacarías 13:1-2
“En
aquel tiempo habrá un manantial abierto para la casa de David y para los
habitantes de Jerusalén, para la purificación del pecado y de la inmundicia.
Y en
aquel día, dice YHWH de los ejércitos, quitaré de la tierra los nombres de las
imágenes, y nunca más serán recordados; y también haré cortar de la tierra a
los profetas y al espíritu de inmundicia.”
Todos conocemos las profecías que nos hablan de un
encuentro final donde las naciones se dirigirán en contra del Ejército de
Israel. Pero no nos preguntamos ¿Cómo es posible que tantos países se alíen en
contra de esa nación? ¿Por qué por ejemplo es posible que Italia o España, por
dar ejemplos, suban contra Israel?
La
respuesta está en que no advertimos lo que Zacarías nos está diciendo. Antes de
que las naciones suban en contra de Israel, habrá en esa nación lo que en
América se llama por lo general, un avivamiento espiritual.
Habrá
“…purificación del pecado y de la inmundicia…”. Pensemos por un instante en lo
que ello significa. Por ejemplo la destrucción de discotecas, de lugares de
recreación sexual, de mitines y agrupaciones de homosexuales. ¿Cómo pensamos
que van a reaccionar los países de las democracias liberales occidentales?
Dice
que “…quitaré de la tierra los nombres de las imágenes, y nunca más serán
recordados…”. Pensemos por un instante en lo que eso significa. ¿Saben las
decenas de iglesias católicas, armenias, ortodoxas, etc. que hay en Israel?
Cuando el avivamiento en Tierra Santa ocurra y todos esos centros de idolatría
sean derribados y sus miembros emplazados a irse ¿Cómo creen que reaccionarán
los países de los cuales ellos provienen?
También
establece que “…y también haré cortar de la tierra a los profetas y al espíritu
de inmundicia…” ¿Cómo reaccionará “el mundo” cuando los falsos profetas sean
ajusticiados?
En
ocasiones se espiritualiza demasiado las cosas y se olvida lo concreto de la
palabra. Pues bien, este avivamiento, este volver de “Judá” por el santo
camino, hará que sólo queden los verdaderos hermanos, Génesis 45:1
“Haced
salir de mi presencia a todos. Y no quedó nadie con él, al darse a conocer José
a sus hermanos.”
No
quedará nada de la porquería y la inmundicia que ha contaminado a Israel y en
ese momento, el cual comenzará con el acercamiento y reconocimiento de Judá de
que ha ido por un mal camino, en ese momento así como José con sus hermanos,
Yahshúa el Mesías de Israel se dará a conocer.

No hay comentarios:
Publicar un comentario