Éxodo 7:3 “ Y yo endureceré el corazón de
Faraón, y multiplicaré en la tierra de Egipto mis señales y mis maravillas.”
Los versículos siguientes en los cuales se
relatan las distintas señales que YHWH hizo sobre Egipto y el trato con el
faraón, han dado mucha tela para cortar.
Surgen cuestiones cuando se indaga en estos temas, por
ejemplo, por qué el “endurecimiento” del
corazón del monarca de Egipto. Y la duda que en los cristianos en general se
levanta: si fue Dios quien endureció el corazón del faraón, porque luego vino
el castigo. ¿No suena por lo menos injusto o arbitrario?
Trataremos en la reflexión siguiente este
tema. Pero para ello debemos comenzar por
las llamadas plagas en sí mismas. El por qué de ellas.
Mucho se ha escrito acerca de estas señales
que fueron dadas, cientos de páginas y se han hecho muchas películas y por
supuesto libros, entendemos que algunos de los aspectos más importantes de
ellas no han sido señalados y escapan a la percepción del creyente renacido.
Para ello haremos algún esquema que nos
permita interpretar un poco la cuestión.
Sabemos que las señales dadas a Egipto fueron
10.
¿Por qué 10?
En primer lugar hay que entender que la
cantidad de ellas no es un número al azar. Pues el número 10 implica un sentido
de perfección o acabado. 9 no serían suficientes, pero 11 no serían necesarias.
Tenemos muchos elementos para aseverar esto.
Sólo haré un pequeño recuento de algunas veces donde aparece esta cifra.
Lo tenemos en el Génesis, donde para
completar la Creación, el Elohim ET usó 10 enunciaciones o diez palabras en las
cuales englobó todo lo creado. Basta contar las veces en que la frase “…Dijo
Elohim…” aparece y sumar el primer versículo donde crea los cielos y la tierra.
También lo tenemos en Génesis 18:32 donde
Abraham intercede por Sodoma y se establece que “…quizá se hallarán allí diez.
No la destruiré, respondió, por amor a los diez.” O sea si hubiese habido 10 justos no hubiese sido destruida.
De igual manera cuando el diluvio es
decretado en el mundo, sólo 8 humanos ingresaron al arca, si 10 hubiesen sido
los justos sobre la tierra el cataclismo no habría acontecido. Génesis 7:13 “En
este mismo día entraron Noé, y Sem, Cam y Jafet hijos de Noé, la mujer de Noé,
y las tres mujeres de sus hijos, con él en el arca;…”
Esta cantidad de 10 personas ha sido muy
importante en la actividad ritual israelita por cuanto siempre se ha
considerado que 10 personas conforman el mínimo de una “congregación”. ¿De dónde surge esta idea?
De la
lectura de Números 14:27
“¿Hasta cuándo oiré esta depravada multitud
que murmura contra mí, las querellas de los hijos de Israel, que de mí se
quejan?”
Esta traducción castellana que podemos
encontrar en la versión reina-valera puede oscurecernos la referencia. El
término original hebreo “edah” עֵדָה (Strongs.
5712) que se traduce como “congregación”
y en la versión reina-valera ha sido traducido como multitud, hace referencia
en el versículo del libro de Números, a
los espías que fueron enviados a observar la tierra prometida. De ellos, 10
dieron un parte negativo por el cual el Pueblo no ingresó en ese momento. Si
nueve hubiesen sido los que daban un parte negativo el pueblo habría ingresado.
Pero en esa cifra de 10 personas (a la
cual en hebreo se le llama “minian”) se entiende contenida la representación de
las tribus de todo Israel en el desierto.
También vemos el número 10 en las Palabras
dichas directamente por YHWH y que en el cristianismo son conocidas como los 10
mandamientos. Ellos contienen en sí al conjunto de mandamientos dados por el
Eterno. Así tenemos dentro de ellos a 5 mandamientos cuyo receptor es YHWH y 5
mandamientos que tienen como receptor al prójimo.
Como vemos, el número 10 conlleva la idea de
totalidad, por ello con las 10 “plagas” fue completa la acción que YHWH quería
que se produjese.
Algo que es necesario que aclaremos es que no
sería del todo correcto escribir que las 10 “plagas” tuvieron como
destinatarios exclusivamente a los egipcios.
¿Quiero decir con ello que también
los israelitas fueron castigados?
Por supuesto que no. Pero sí, que las señales
también tuvieron como destinatarios a los israelitas. ¿Por qué escribo esto?
Por lo que se desprende del versículo de Éxodo 6:9
“De esta manera habló Moisés a los
hijos de Israel; pero ellos no escuchaban a Moisés a causa de la congoja de
espíritu, y de la dura servidumbre.”
Este versículo nos habla de cuando Moisés
enuncia al Pueblo que será liberado de la esclavitud. Lo que ha sido (creo yo que muy acertadamente
como “congoja de espíritu” – קֹ֫צֶר (qotser
Strongs. 7115) es lo que en la actualidad llamaríamos depresión.
El Pueblo de Israel había sufrido tanto,
tantas lágrimas habían sido vertidas, tantos años habían pasado, que se
encontraba deprimido. Con su ánimo por el piso, tanta era la congoja que sus
almas no podían absorber ni siquiera la promesa de liberación.
¿Y cómo se relaciona ello con las
“plagas”?
Fácilmente, a la vez que las plagas eran la
manifestación del juicio de YHWH, donde según vimos en el anterior estudio
Moisés será “dios” (de juicio) para el faraón, a la vez que estas plagas van
sobre Egipto; provocan en Israel la liberación de la mente de esclavitud y
depresión en la cual estaban sumidos.
Con cada mazazo dado sobre Egipto, más se
fortalecía el corazón del Pueblo Israelita, preparándose como Pueblo Libre para
honrar a su Dios en el Desierto.

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