viernes, 19 de enero de 2018

Tercera reflexión a la porción Shemot “Nombres”, Éxodo 1:1 al 6:1

Tercera reflexión a la porción Shemot “Nombres”, Éxodo 1:1 al 6:1
MINISTERIO CERCA DEL CIELO SALTO URUGUAY
Éxodo 2: 1-2 “Un varón de la familia de Leví fue y tomó por mujer a una hija de Leví,
la que concibió, y dio a luz un hijo; y viéndole que era hermoso, le tuvo escondido tres meses.”
Luego de que la Toráh nos enseña la situación que se encuentran viviendo los descendientes de Jacov en Egipto, nos comenta un hecho natural que podría restringirse a los límites de la historia de una familia, como es el nacimiento de un niño. Pero este hecho trae sobre sí la trascendencia de ser el nacimiento del futuro alut, el futuro caudillo de la redención del Pueblo de Israel.
Los padres de Moisés fueron Amram y Yokebed, ambos descendientes de la tribu de Leví.
 Amram era hijo de Coat según Éxodo 6:18, quien a su vez es uno de los 3 hijos de Leví según Génesis 46:11.
Amram y Yokebed (o Jocabed según la traducción de la Reina-Valera) tuvieron además de Moisés, a su hermano Aharon y a su hermana Miryam. Según Números 26: 59.
Establecidos estos detalles de la familia de Moisés, los cuales en libros posteriores de la Toráh serán detalles importantes, veremos un dato muy curioso si se me permite la expresión que nos da Éxodo 2:2, veamos:
“…y viéndole que era hermoso, le tuvo escondido tres meses.”
Este versículo de la Toráh es tomado por el autor de la carta a los Hebreos y es presentado como uno de los hechos por los cuales los antiguos lograron buen testimonio, Hebreos 11:23:
 “Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres por tres meses, porque le vieron niño hermoso, y no temieron el decreto del rey.”
En lo personal tengo más de un hijo y de seguro muchos de los lectores también tengan hijos. Para cualquier padre sus hijos son únicos y hermosos. Entonces el pasaje aludido de Éxodo no debiera tener mucho sentido, pues que la explicación de que lo escondieran de las manos de los malvados esté en que era “hermoso” da que pensar que si el niño no hubiese sido agraciado a la vista, entonces lo habrían entregado a los egipcios.
Lo que ocurre es que estamos teniendo cierta dificultad al entender lo que vieron en el niño.
La palabra que ha sido traducida como “hermoso” es la palabra hebrea tov  2896 (Strongs טוֹב ). Resultará entonces interesante ver dónde apareció por primera vez esta palabra en la Toráh.
Esta búsqueda nos conduce a los primeros versículos de la Biblia, veamos Génesis 1:3-4:
Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.  Y vio Dios que la luz era buena;…”
La palabra que ha sido traducida como “buena” es la misma palabra tov, que encontramos en el versículo citado del bebé Moisés. O sea que la misma característica que vio Elohim al crear la Luz, es la misma característica observada al nacer Moisés.
De seguro entenderemos entonces este pasaje del libro de Yashar 68:4 que nos habla de lo que ocurrió en el lugar cuando nació Moisés:
Y al final de siete meses de su concepción ella dio a luz un hijo, y toda la casa fue llena con una gran luz como la luz del sol y la luna en el tiempo que brillan.”
Entonces podemos interpretar que cuando nació Moisés esta misma presencia de la Luz divina hizo manifiesto que el nacido tendría un destino importante para nación hebrea, lo cual fue obviamente percibido por sus padres y generó mayores  recaudos  para su supervivencia.



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