Mostrando entradas con la etiqueta parasha. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta parasha. Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de enero de 2018

Tercera reflexiones a la porción “Y se acercó” - Vayigash – Génesis 44:18 al 47:27 - Ministerio Cerca del Cielo

Tercera reflexiones a la porción “Y se acercó” - Vayigash – 

Génesis 44:18 al 47:27 - Ministerio Cerca del Cielo
versículo del Antes de comenzar la última reflexión de esta porción quiero transcribir este Génesis, veamos:
42:8 “José, pues, conoció a sus hermanos; pero ellos no le conocieron.”
Si bien hacía muchos años que no veían a su hermano es de esperar que rasgos en su cara, sus ojos, algún detalle gestual, su vos, algo les determinara que se trataba de su hermano. No obstante vemos que ellos no le conocían.
Debemos tomar en cuenta varios detalles que el versículo nos proporciona. Pero sin olvidar que en José tenemos una sombra profética de Yahshúa, tenemos en varios de los hechos de la vida de José muchos elementos del Mesías, tanto para el tiempo que caminó en Jerusalem como en los tiempos actuales.
Ya hemos escrito que los hijos de Israel que están en presencia de José, no ven a José. Sino que lo que tienen frente a sus ojos es a Tsafnat Paneaj. Por supuesto que José y Tsafnat Paneaj son la misma persona, pero lo son para nosotros, que conocemos toda la historia. Pongámonos por un instante en la piel de sus hermanos, qué ven ellos y qué pensaban de su hermano.
En cuanto a qué pensaban de su hermano, está claro que ello lo habían vendido para que los comerciantes lo vendieran como esclavo en Egipto. O sea que lo probable, si es que no estaba muerto, es que estuviese sirviendo en la casa de algún señor egipcio o en algún prostíbulo. Pensarían que su aspecto sería similar al de hacía unos años, quizás más curtido, con barba, con ropas de sirviente, etc.
En cuanto a lo que ven, están frente a un egipcio, un hombre afeitado, con su piel cuidada, que habla el idioma de los gentiles, que está vestido con ropas costosas egipcias, con corona de oro y sirvientes y encima de todo, que es el Señor de todo Egipto, aquel  reconocido en el mundo de los gentiles.
Aun cuando parte de su mente, su corazón, les indique que se trata de su hermano, la lógica de la razón de todo lo que están viendo, les indica que es imposible que se trate de su hermano.
Pongámonos en lugar de ellos, no tendríamos forma de reconocer en ese rey y señor gentil a nuestro hermano José, a quien vendimos a los gentiles.
¿Se entiende a dónde apuntamos?
Muchas veces los cristianos pretenden “convertir” a judíos (algo por cierto que nadie indicó que hicieran) y les presentan a Tsafnat Paneaj como su Salvador.
¿Cuál es la imagen del Salvador que el mundo tiene?
La de un dios romano, vestido con ropas de la Roma del primer siglo, inclusive en los países del norte con ojos celestes. De un dios lleno de atributos griegos, inclusive con liturgias compuestas en la lengua de los destructores de Israel, me refiero a la liturgia del catolicismo romano en latín. Que participa de ceremonias y ritos acuñados en la Roma imperial. Que ha abandonado el Shabbat y lo ha reemplazado por el domingo por la voluntad de un Emperador romano. Incluso sus sirvientes, los sacerdotes, ataviados con las ropas del sacerdocio de los dioses paganos, con sus cabezas cubiertas con gorros del dios fenicio dagón, con mujeres vírgenes destinadas al culto (me refiero a las monjas) similares a las vírgenes vestales. Con un centro de adoración que no está centrada en Jerusalem sino en el vaticano. Un salvador que incluso hasta su fecha de nacimiento tiene cambiada, pues para adecuarlo a los ritos babilónicos adoptaron la fecha del 25 de diciembre, en tanto y en cuanto nació en otra época.
En fin si nosotros estuviésemos en lugar de los hijos de Israel, ¿Reconoceríamos en Tafnat Paneaj a nuestro hermano? De seguro que no.
Si no fuese por su inmensa misericordia, jamás lo reconoceríamos. Pues El mismo desde el fondo de esa imagen pagana nos está hablando y sólo sus palabras nos están conduciendo a la verdad, “…Y dijo José a sus hermanos: Yo soy José…”
Es cierto que esa Revelación no está siendo a todos en general, pero está ahí para el que la quiera tomar.
El está diciendo “Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto.”
Nuestros hermanos judíos vendieron al Mesías al mundo gentil. Este lo compró, lo vistió de ropas extrañas, le dio un idioma extraño, lo llenó de imágenes extrañas, se hizo cargo de un concepto que no les era propio (el de la necesidad de un Mesías) y finalmente buscó despojarlo de todo aquello que hacía a su identidad israelita.
Pero ahora en el final de los tiempos, la Revelación su verdad está entre nosotros, es tiempo de recuperar al Mesías. Es tiempo que encontremos al verdadero José oculto en Tsafnat Paneaj.

Fin

Segunda reflexiones a la porción “Y se acercó” - Vayigash – Génesis 44:18 al 47:27 - Ministerio Cerca del Cielo

Segunda reflexiones a la porción “Y se acercó” - Vayigash – 

Génesis 44:18 al 47:27 - Ministerio Cerca del Cielo
Génesis 45: 1 nos muestra un cuadro muy importante, el cual no sólo tuvo implicancias en aquellos eventos que hacen a la vida de José, sino que también tuvo relación con el Mesías. Incluso tendrá relación con los últimos días (ajarit hayamim). Veamos qué dice:

“No podía ya José contenerse delante de todos los que estaban al lado suyo, y clamó: Haced salir de mi presencia a todos. Y no quedó nadie con él, al darse a conocer José a sus hermanos.”
Este pasaje es muy significativo, pues ningún miembro de Egipto queda presente en la sala donde la familia de José se encuentra reunida.
Escribí que tiene relación con el mesías, lo cual podemos ver en el libro de los Hechos cap. 10: 40 al 41
“A éste levantó Elohim al tercer día, e hizo que se manifestase;  no a todo el pueblo, sino a los testigos que Elohim había ordenado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de los muertos.”
Como ya he escrito en José tenemos una sombra  profética de Yahshúa encontrando muchísimos paralelos. En esta cita del libro de los Hechos, tenemos la revelación de Yahshúa a sus discípulos en palabras de Pedro.
Ahora bien ¿Por qué también esto es relevante para nosotros, que nos encontramos viviendo los ajarit hayamim, los tiempos del fin?
Veamos algunos puntos.
Esta porción de las Escrituras comienza con la frase “Y se acercó…” en ella se hace referencia a Judá que toma el coraje de hablar a José, Génesis 44:18
“Entonces Judá se acercó a él, y dijo: Ay, señor mío, te ruego que permitas que hable tu siervo una palabra en oídos de mi señor, y no se encienda tu enojo contra tu siervo, pues tú eres como Faraón.”
En este texto hay tres personas implicadas. Judá, José implícitamente que está escuchando y el Faraón nombrado indirectamente.
Pensemos por un instante en las 4 últimas palabras “tú eres como Faraón…”. Recordemos Juan 14: 9
“Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?...”
Cuando Judá reconoce la autoridad de José que proviene de estar en lugar del faraón, se está haciendo una relación profética con Yahshúa, pues Yahshúa mismo dice que quien lo ha visto a él, ha visto al Padre.
Ahora bien, puesto que esto está claro veamos entonces cuál es la relación profética para nuestros tiempos.
Nuestros hermanos de la Casa de Judá (mayormente judíos) han rechazado a Yahshúa desconociéndolo como el Mesías prometido. Entendamos que no lo han conocido como el Mesías de Israel. O sea no han reconocido quién es.
Pues bien, en el pasaje en cuestión, Judá (que simbólicamente representa en los tiempos del fin a toda la casa de Judá), aun no reconoce a José. Pero da un importante discurso el cual es escuchado por José. En este discurso se produce un hecho fundamental en la vida de Judá. El cual es hacer “tikún”.  Ahora me explicaré para que se entienda el concepto.
Muchos hemos tenido la posibilidad de asistir a reuniones, de origen cristiano, donde algunas personas conmovidas por descubrir el mal camino que sus vidas han seguido pretenden cambiar. Es así que se acercan a un escenario o púlpito y hacen una oración de reconocimiento del Salvador y se comprometen a seguirlo. Todo lo cual por supuesto en principio es muy bueno. Pues mal puede una persona cambiar su vida si primero no reconoce que mal ha obrado hasta ese momento. El problema que vemos es que en gran parte de las ocasiones (la mayoría), esa persona no recibe la indicación de que para que su reconocimiento sea válido, debe rectificar el mal obrado.
Pensemos por un instante en un ladrón de vehículos que se conmueve por una predicación grandiosa, se acerca al estrado del predicador, hace una oración y se compromete a seguir a Jesús. Todo muy bien. Pero la verdadera teshuvá (el verdadero arrepentimiento) requiere que la persona repare el daño ocasionado. Un ejemplo conocido por todo cristiano lo explicará mejor que mis palabras. Veamos Lucas 19:8
“Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.”
Todos conocen este pasaje. Zaqueo que, aunque no la haya practicado, conoce la justicia de la Toráh (Instrucción) sabe que no alcanza con hacer una oración frente a un estrado. Sino que si no hace reparación (Tikún en hebreo) su supuesta conversión son sólo palabras huecas.
Esto es lo que estamos viendo en el pasaje de Génesis con Judá. Recordemos que fue él quien promovió la venta del hermano, Génesis 37:26-27
“Entonces Judá dijo a sus hermanos: ¿Qué provecho hay en que matemos a nuestro hermano y encubramos su muerte?
Venid, y vendámosle a los ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; porque él es nuestro hermano, nuestra propia carne. Y sus hermanos convinieron con él.”
Confrontado con lo que ha sido su mal obrar en la vida, ahora no sólo se arrepiente de lo hecho, sino que además se coloca ahora en lugar de Benjamín para que no sea tomado como siervo, Génesis 44:33
“te ruego, por tanto, que quede ahora tu siervo en lugar del joven por siervo de mi señor, y que el joven vaya con sus hermanos.”
Quizás no veamos la profundidad de las palabras de Judá. Pero él no está diciendo que Tsafnat Paneaj lo emplee como trabajador por un tiempo, o que se va a quedar a ayudar en su casa. Voluntariamente se ofrece como siervo.
¿Por qué esto es importante para nosotros? Porque a continuación de este “tikun” reparación que inicia Judá, es que su hermano José se revela. Si pensamos en los tiempos del fin, es fundamental el reconocimiento de la casa de Judá, mayormente de los judíos, de lo que han hecho con el Mashíaj, para que este se revele a todos. En primer lugar a sus hermanos, las tribus de Israel y luego a todo el mundo.
Esta revelación será un punto de quiebre como no ha habido antes, pues el llanto será escuchado por todas las naciones; Génesis 45:2
“Entonces se dio a llorar a gritos; y oyeron los egipcios, y oyó también la casa de Faraón.”
Los egipcios están representando a todos los gentiles del mundo que también tendrán la revelación del Mesías de Israel y el faraón en este caso representa a los gobernantes del mundo.
Ahora vemos sí, que al igual que José no fue reconocido por sus hermanos la primera vez que ellos fueron y sí lo reconocen en la segunda visita. De igual forma aquellos que no lo reconocieron en su primera venida, lo reconocerán en la segunda.
Hay algo que quiero remarcar. El hecho de que se reveló como lo indica Génesis 45:1
“Haced salir de mi presencia a todos. Y no quedó nadie con él, al darse a conocer José a sus hermanos.”
Hay un punto muy importante en la profecía de Zacarías 13:1-2
“En aquel tiempo habrá un manantial abierto para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para la purificación del pecado y de la inmundicia.
Y en aquel día, dice YHWH de los ejércitos, quitaré de la tierra los nombres de las imágenes, y nunca más serán recordados; y también haré cortar de la tierra a los profetas y al espíritu de inmundicia.”
Todos  conocemos las profecías que nos hablan de un encuentro final donde las naciones se dirigirán en contra del Ejército de Israel. Pero no nos preguntamos ¿Cómo es posible que tantos países se alíen en contra de esa nación? ¿Por qué por ejemplo es posible que Italia o España, por dar ejemplos, suban contra Israel?
La respuesta está en que no advertimos lo que Zacarías nos está diciendo. Antes de que las naciones suban en contra de Israel, habrá en esa nación lo que en América se llama por lo general, un avivamiento espiritual.
Habrá “…purificación del pecado y de la inmundicia…”. Pensemos por un instante en lo que ello significa. Por ejemplo la destrucción de discotecas, de lugares de recreación sexual, de mitines y agrupaciones de homosexuales. ¿Cómo pensamos que van a reaccionar los países de las democracias liberales occidentales?
Dice que “…quitaré de la tierra los nombres de las imágenes, y nunca más serán recordados…”. Pensemos por un instante en lo que eso significa. ¿Saben las decenas de iglesias católicas, armenias, ortodoxas, etc. que hay en Israel? Cuando el avivamiento en Tierra Santa ocurra y todos esos centros de idolatría sean derribados y sus miembros emplazados a irse ¿Cómo creen que reaccionarán los países de los cuales ellos provienen?
También establece que “…y también haré cortar de la tierra a los profetas y al espíritu de inmundicia…” ¿Cómo reaccionará “el mundo” cuando los falsos profetas sean ajusticiados?
En ocasiones se espiritualiza demasiado las cosas y se olvida lo concreto de la palabra. Pues bien, este avivamiento, este volver de “Judá” por el santo camino, hará que sólo queden los verdaderos hermanos, Génesis 45:1
“Haced salir de mi presencia a todos. Y no quedó nadie con él, al darse a conocer José a sus hermanos.”
No quedará nada de la porquería y la inmundicia que ha contaminado a Israel y en ese momento, el cual comenzará con el acercamiento y reconocimiento de Judá de que ha ido por un mal camino, en ese momento así como José con sus hermanos, Yahshúa el Mesías de Israel se dará a conocer.

Primera reflexiones a la porción “Y se acercó” - Vayigash – Génesis 44:18 al 47:27 - Ministerio Cerca del Cielo

Primera reflexiones a la porción “Y se acercó” - Vayigash – 

Génesis 44:18 al 47:27 - Ministerio Cerca del Cielo
“¿Qué es esto que nos ha hecho Dios?”  Génesis 42:28
Cuando los hermanos de José pararon en el mesón y miraron en sus sacos, encontraron que su dinero había sido devuelto. Y fue en ese instante que reclamaron del cielo. Fue en ese instante en que se dijeron uno al otro, por qué nos castiga Dios de esta forma.
Antes de ahondar en las contingencias que los hermanos de José vivieron hasta su encuentro es necesario que ahondemos en algunas explicaciones acerca de varias de las cosas que se dicen.
Recordará el lector que en el versículo 9 del capítulo 42 de Génesis, José acusa a sus hermanos de la siguiente forma:
“Espías sois; por ver lo descubierto del país habéis venido.”
Más allá de que él supiese quiénes eran, por qué les arroja esta acusación, ¿Tenía ella algún fundamento?
Recurriendo a otros textos que nos amplían la visión es posible ver un hecho importante ¿Por dónde ingresaron los hermanos?
En nuestras ciudades modernas, por lo general, existe más de una ruta de acceso a una ciudad. Incluso más de una calle por donde ingresar a la ciudad. En tiempos bíblico y hasta no hace muchos años, las ciudades eran amuralladas y fortificadas y tenían grandes puertas, las cuales eran cerradas por la noche.
Sabemos que Jacov envió a sus hijos a Egipto a comprar grano, pero se nos omite un detalle, es una indicación que da Jacov antes de la partida a sus hijos. Esta indicación se nos muestra en el libro de Yashar 51:4
Y Ya'akov su padre les ordenó, diciendo: Cuando ustedes lleguen a la ciudad no entren juntos por la misma puerta…”
Este nos es un dato menor, pues tenemos en un día 10 personas que llegan juntas asta determinado lugar y luego se separan para ingresar por distintos lugares. Lo cual tranquilamente puede dar a suponer que se trata de 10 personas que están analizando las distintas entradas de la ciudad y sus puntos de vigilancia.
Pero esto no es lo único que debemos observar. Pensemos en esto, cuando los hermanos de José lo vendieron a la caravana de mercaderes, supieron cuál sería su lugar de destino. Repasemos, Génesis 37:25 al 28
Y se sentaron a comer pan; y alzando los ojos miraron, y he aquí una compañía de ismaelitas que venía de Galaad, y sus camellos traían aromas, bálsamo y mirra, e iban a llevarlo a Egipto.
Entonces Judá dijo a sus hermanos: ¿Qué provecho hay en que matemos a nuestro hermano y encubramos su muerte?
Venid, y vendámosle a los ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; porque él es nuestro hermano, nuestra propia carne. Y sus hermanos convinieron con él.
Y cuando pasaban los madianitas mercaderes, sacaron ellos a José de la cisterna, y le trajeron arriba, y le vendieron a los ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron a José a Egipto.”
O sea que los hermanos sabían que José había sido vendido a Egipto. Es normal que de ello conversaran ahora que iban a ese lugar a buscar grano. Por supuesto que es así y de ello nos da cuenta también Yashar 51: 6 al 7, incluso dando cuenta de sus planes:
Y mientras los hijos de Ya'akov estaban de camino, ellos se arrepintieron de lo que habían hecho a Yosef, y ellos se hablaron uno al otro, diciendo: Nosotros sabemos que nuestro hermano Yosef descendió a Mitzrayim, y ahora lo buscaremos a donde vamos, y si lo encontramos lo tomaremos de su amo por un rescate, y si no, a la fuerza, y nosotros moriremos por él.  Y los hijos de Ya'akov acordaron en esta cosa y se fortalecieron por causa de Yosef, para liberarlo de las manos de su amo, y los hijos de Ya'akov fueron a Mitzrayim, y cuando llegaron cerca de Mitzrayim se separaron uno del otro, y ellos entraron por las diez puertas de Mitzrayim,…”
Hubo un hecho que no tomaron en cuenta. Así como en la actualidad para ingresar a cualquier país, las autoridades exigen el visado, en aquel momento, Yashar 51:7
“…y los porteros escribieron sus nombres en ese día, y los trajeron a Yosef al anochecer…”
Por supuesto que el hombre más importante de Egipto debía estar al tanto de todos aquellos que llegaran al reino que administraba y saber sus nombres y motivos de visita.  Cuando José ve los nombres, de inmediato se da cuenta que son sus hermanos y comienza una tarea de seguimiento sobre ellos, ordenó que fuesen cerrados todos los almacenes, dejando sólo uno abierto con instrucciones a quien lo administraba que cuando ellos se presentasen se le diese aviso. Yashar 51: 11
“Quien sea que venga a comprar grano pregunta por su nombre, y cuando los hombres de estos nombres vengan delante de ti, los agarran y me los mandan…”
Es necesario ahora que recordemos una característica de José, Génesis 39:6
“…Y era José de hermoso semblante y bella presencia.”
Esto que nos dice la Toráh y que sólo tomamos en cuenta con respecto a la mujer de Potifar, es un dato muy importante. Pues ese bello aspecto también fue tomado en cuenta por sus hermanos.
Escribiría en esos tiempos, pero sería un error pensar así. Pues en la actualidad también se dan secuestros y venta de niños y jóvenes para ser esclavos sexuales. La realidad de Canaán y Egipto de aquellos tiempos no era ajena a este mal. Así que sus hermanos pensaron que la prostitución pudo haber sido el fin de su hermano. Con lo cual, cuando ellos ingresaron en Egipto ¿Dónde se cree que lo buscaron? Sí, en los prostíbulos de la ciudad. Yashar 51: 12-13
Y cuando los hijos de Ya'akov vinieron dentro de la ciudad, ellos se reunieron en la ciudad para buscar a Yosef antes de comprar grano.  Y ellos fueron a las calles de las prostitutas, y ellos buscaron a Yosef en las calles de las prostitutas por tres días, y ellos pensaron que encontrarían a Yosef en las casas de prostitución, porque Yosef era muy hermoso y muy favorecido, y los hijos de Ya'akov buscaron a Yosef por tres días, y ellos no lo pudieron encontrar…”
Creo que ahora podemos recomponer un poco lo que José (aun cuando sabía quiénes eran) y los egipcios tuvieron ante sí. 10 extranjeros, que aparentan comprar grano, que ingresan por distintas puertas y que se unen dando vueltas por las casas de prostitución durante 3 días. Podría pensarse en hombres muy lascivos, pero lo que surge de inmediato es que se pudiera tratar de espías.
Pasados esos tres días, en que también el encargado puesto sobre el único almacén abierto, espero que los hombres se presentaran, ellos no compraron grano. Por eso José mandó guardias a que los buscasen y finalmente los encontraron, Yashar 51: 17-18
“…cuatro de los hombres fueron a la casa de las prostitutas, y ellos encontraron a los diez hombres allí buscando a su hermano. Y esos cuatro hombres los agarraron y los trajeron delante de Yosef, y ellos se inclinaron a él a tierra,…”
Cuando José los interroga sobre su conducta, y el por qué han ingresado por distintas puertas diciéndole espías, ellos le responde haciendo gala de su honradez, pero la respuesta astuta de José es… Yashar 51:25
“Ciertamente todo el que viene a comprar grano sigue su camino, pero ustedes han estado en la tierra tres días, y ¿qué hacen ustedes en las calles de las prostitutas en las cuales han estado por tres días? Ciertamente espías se comportan de esa forma.”
Se aprecia enseguida que si se trata de hombres honrados qué han estado haciendo en esos lugares.
“Todos nosotros somos hijos de un varón; somos hombres honrados; tus siervos nunca fueron espías.” Génesis 42:11
Por supuesto que José no les da el brazo a torcer, mostrándoles que no va a caer en sus argucias, Yashar 51: 28-29  “Y ellos le dijeron a él: Porque nosotros oímos que los Yishmaelim lo robaron de nosotros, y fue dicho a nosotros que lo vendieron en Mitzrayim, y tu sirviente, nuestro hermano, es muy hermoso y buen favorecido, así que pensamos que él estaría en las casas de las prostitutas, por lo tanto, tus sirvientes fueron allí para buscarlo y dar rescate por él. Y Yosef aún les respondió a ellos, diciendo: Ciertamente ustedes hablan falsamente y pronuncian mentiras, decir de ustedes mismos que son hijos de Avraham; como vive Faraón, ustedes son espías, por lo tanto, han venido a las casas de las prostitutas para no ser reconocidos.”
Al principio de estas reflexiones hicimos la siguiente transcripción de Génesis 42:28
“¿Qué es esto que nos ha hecho Dios?”
La frase que dicen los hermanos al encontrar en sus sacos el dinero. En ese momento los hermanos, lejos de reflexionar acerca de su mala conducta, dan voces al Cielo culpando a YHWH por su mala situación. Veamos cómo esto se amplía en Yashar 51:49 al 50
¿Qué es esto que el Elohim nos ha hecho?  Y ellos todos dijeron: Y ¿dónde está la bondad de Elohim con nuestros padres, con Avraham, con Yitzjak y con Ya'akov, que YHWH nos ha entregado este día en las manos del rey de Mitzrayim para conspirar contra nosotros?...”
Son nuevamente Judá y Rubén quienes traen la sensatez, Yashar 51: 51 al 52
“Y Yahudáh les dijo a ellos: Ciertamente nosotros somos pecadores culpables delante de YHWH, nuestro Elohim, en haber vendido a nuestro hermano, nuestra carne, así que por qué razón ustedes dicen: ¿Dónde está la bondad de Elohim con nuestros padres? Y Reuven dijo a ellos: ¿No dije yo a ustedes, no pequen contra el muchacho, y no me quisieron escuchar? Ahora el Todopoderoso lo requiere de nosotros, y ustedes se atreven a decir, ¿dónde está la bondad de Elohim con nuestros padres, mientras ustedes han pecado a YHWH?...”
Si bien los pasajes que he transcripto, los cuales se han ampliado con las observaciones del libro de Yashar, pertenecen a la porción anterior de las escrituras, la llamada “Al cabo” (Miketz). Ellos son necesarios pues dan el marco para la primera visita, para la primera entrevista de José con sus hermanos.
En esta sus hermanos han recibido su atención, su amonestación, han comido de sus bienes, han llevado su bendición. Pero no lo han conocido, no saben de quién se trata. No se les ha revelado en su plenitud. Esta primera venida ha sido un encuentro donde se ha prometido una próxima visita. Siendo José una sombra del Mashíaj
¿Esta primera venida nos recuerda algo? 

sábado, 30 de diciembre de 2017

Porción de la Instrucción llamada “Al final” “Al cabo” (Miketz) Génesis 41: 1 al 44:17 - Ministerio Cerca del Cielo

Porción de la Instrucción llamada “Al final” “Al cabo” (Miketz) Génesis 41: 1 al 44:17 - Ministerio Cerca del Cielo
Cuarta  Reflexión
En esta porción de la Instrucción hemos asistido a la llegada de José al rango más alto en Egipto después del Faraón.
Ya he establecido que José, gran parte de su vida, constituye una sombra profética del Mesías Yahshúa.  Pues bien, ahora podemos ver esto en evidencia de la propia porción. Génesis 41: 45-46:
“Y llamó Faraón el nombre de José, Tzafnat Paneaj; y le dio por mujer a Asenat, hija de Potifera sacerdote de On. Y salió José por toda la tierra de Egipto.
Era José de edad de treinta años cuando fue presentado delante de Faraón rey de Egipto; y salió José de delante de Faraón, y recorrió toda la tierra de Egipto.”
En estos dos versículos tenemos al menos dos evidencias, una muy clara y otra un poco más difícil de advertir. Empecemos por la clara, el tiempo en el cual José empezó a desarrollar su labor.
“Era José de edad de treinta años...”
Lo cual comparado con Lucas 3:23:
“Jesús mismo al comenzar su ministerio era como de treinta años, hijo, según se creía, de José, hijo de Elí,…”
La segunda indicación, más sutil como he dicho está en el nombre egipcio que el faraón le pone: Tzafnat Paneaj.
¿Qué significa este nombre?
Pues bien en el Tomo 1 de su libro “Antigüedades de los judíos” el historiador Flavio Josefo dice que Tzafnat Paneaj significa “descubridor de secretos”. Lo cual claramente nos hace alusión al don puesto por Elohim en José.
Pero la Biblia Copta que he mencionado en otros estudios traduce Tzafnat Paneaj como “salvador del mundo”.
Teniendo entonces dos elementos que nos muestran a José como una sombra profética del Mashíaj Yahshúa.
Podemos apreciar también un dato muy interesante, el cual nos lleva a entender un poco lo que ha ocurrido en los últimos dos mil años en el mundo cristiano. Si partimos de la base de que es José esa imagen de Yahshúa tomemos atención a los siguientes versículos, del capítulo 41 del Génesis:
Vers. 14: “Entonces Faraón envió y llamó a José. Y lo sacaron apresuradamente de la cárcel, y se afeitó, y mudó sus vestidos, y vino a Faraón.”
Vers. 45: “…Y llamó Faraón el nombre de José, Tzafnat Paneaj; y le dio por mujer a Asenat, hija de Potifera sacerdote de On.”
Al principio del relato tenemos a un José que de seguro tenía la imagen del siervo hebreo, pues de ello nos da cuenta Merod al describirlo. Pero al leer lo que con él acontece, observamos que su identidad hebrea, la cual se traduce en su presentación, su vestimenta, su pelo, etc. Son reemplazados por los usos del mundo.
De igual manera, nuestro Mashíaj hebreo, quien se movió como Rabino gran parte de su ministerio, ha sido reemplazado en el cristianismo por una imagen más adaptada al pensamiento occidental. Su barba raleada, su vestimenta más romana que judía, su cabello largo y casi rubio, sus modales más cercanos a un afeminado que a un hombre.  Y no sólo lo externo por supuesto, pues el cambio de nombre hecho con José, aun cuando simboliza la misión salvadora de Yahshúa, refleja también el despojo realizado al reemplazar su nombre hebreo o su equivalente arameo (Yahshúa o Yeshúa), por el vocablo occidental Iesus, del cual surgirá en nuestro castellano Jesús, en italiano Gesú, etc.
Cuando leemos frases como la que a continuación transcribiré a veces no se alcanza a dimensionar lo profundas que son, veamos Lucas 24:44:
“Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la Instrucción de Moisés, en los profetas y en los salmos.”
 Si se consultase por lo general a comentaristas de la Biblia dónde se encuentran menciones a Jesús (Yahshúa) en los 5 libros escritos por Moisés, (que es a lo primero que se refiere Lucas) a lo sumo se reciben algunas indicaciones al Profeta que vendría mencionado en Deuteronomio.
Veremos ahora un momento en la porción en el cual la imagen profética del mesías se enlaza con el relato de la actividad de José.
Génesis 41:55 “Cuando se sintió el hambre en toda la tierra de Egipto, el pueblo clamó a Faraón por pan. Y dijo Faraón a todos los egipcios: Id a José, y haced lo que él os dijere.”
Mi amigo lector ¿Le resulta conocida la frase? ¿La ha leído similar en otra parte de su Biblia?
Permítaseme transcribir unos pasajes en griego y verá que luego se pone  un poco más fácil.
Génesis 41:55  “…Πορεύεσθε προς Ιωσήφ και ο αν είπε υμίν ποιήσατε.”
“…Vayan a José y hagan todo lo que él les diga.”
Juan 2:5 “…ο τι αν λέγη υμίν ποιήσατε.”
“Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere.”
He puesto la parte respectiva en negrita. No es necesario ser un traductor del griego para ver que las palabras en esa lengua resaltadas son similares en los dos versículos, en Génesis 41:55 y en Juan 2:5.
Entonces cuál es el paralelismo que existe aquí. Sinceramente es fascinante, hermoso y hasta conmovedor observar cosas como estas.
En el caso de Génesis 41: 55 la situación es esta:
“Cuando se sintió el hambre en toda la tierra de Egipto, el pueblo clamó a Faraón por pan. Y dijo Faraón a todos los egipcios: Id a José, y haced lo que él os dijere.”
En este primer caso el Pueblo Egipcio pidió: Pan
En el caso de Juan 2:3 la situación es esta:
“Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino.”
En este segundo caso el Pueblo pidió: Vino
Tenemos entonces en estos versículos enlazados, la concreción de ese aspecto tan importante que representa el cuerpo y la sangre de nuestro Mashíaj, el Pan y el Vino.
Más sombras proféticas encontramos en esta porción, pero sólo haré mención ahora a una que importa la actitud profetizada y que es la que nos define como siervos de Yahshúa el Mashíaj.
Génesis 41: 42-43
“Entonces Faraón quitó su anillo de su mano, y lo puso en la mano de José, y lo hizo vestir de ropas de lino finísimo, y puso un collar de oro en su cuello; y lo hizo subir en su segundo carro, y pregonaron delante de él: ¡Doblad la rodilla!; y lo puso sobre toda la tierra de Egipto.”

Filipenses 2: 9 al 11
“Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,  para que en el nombre de Yahshúa  se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;   y toda lengua confiese que Yahshúa HaMashíaj  es el Señor, para gloria de Dios Padre.”






Porción de la Instrucción llamada “Al final” “Al cabo” (Miketz) Génesis 41: 1 al 44:17 - Ministerio Cerca del Cielo Tercera reflexión

Porción de la Instrucción llamada “Al final” “Al cabo” (Miketz) Génesis 41: 1 al 44:17 - Ministerio Cerca del Cielo

Tercera reflexión

https://www.youtube.com/channel/UCvALr5buzODjVZIlawIoz9Q?view_as=subscriber
Porción de la Instrucción llamada “Al final” “Al cabo” (Miketz) Génesis 41: 1 al 44:17 - Ministerio Cerca del Cielo
Tercera reflexión

Habíamos quedado en la reflexión anterior con la expectativa de las palabras del copero llamado Merod. Luego de recordar al faraón la situación que había sufrido dos años atrás cuando estuvo en la cárcel. Dice las siguientes palabras, Génesis 41:12:
“Estaba allí con nosotros un joven hebreo, siervo del capitán de la guardia; y se lo contamos, y él nos interpretó nuestros sueños, y declaró a cada uno conforme a su sueño. “
Quizás no tomamos muy en cuenta esta presentación del copero, pero las palabras que dice son muy significativas. Y detrás de ellas también hay intenciones.
Pensemos por un instante que todo el reino se ha visto convulsionado por el sueño del mandamás, incluso vidas se ha cobrado y ahora el copero, quizás temiendo también que su vida o su situación corriese peligro entiende que puede  tener la solución. Como escribí, a veces no nos damos cuenta. Pero, aun cuando sabemos que nos es cierto, los egipcios ven en el faraón a un semidios enojado y cuya ira puede desembocar en cualquier cosa.
Por supuesto que también Merod puede entrever que si su recomendado tiene éxito, él también tendrá beneficios.
Al exponer esas palabras como escribí, marca líneas divisorias, será interesante que las analicemos pues también tenemos mensajes importantes para nuestra Fe.
En primer lugar dice “…un joven…”, detrás de estas palabras  está la opinión de que aun cuando su palabra de interpretación sea veraz, es como si dijese “no se olvide que es tan sólo una persona de poca edad”. Quien aún no conoce las vicisitudes de la vida como para tener en sus manos los destinos del reino (lo cual sí ocurrirá).
Pero como si esto fuera poco le agrega la nacionalidad, “…un joven…hebreo,…”. Como muchas veces perdemos el contexto en el cual se desenvuelven las cosas, perdemos también la dimensión de lo que se nos está diciendo.
Imaginemos por un instante que esta situación la está viviendo,  por ejemplo, el Presidente de los EEUU, que ha buscado consejo en cuanto sabio y entendido en su país hubiere. Y el mozo que a diario le trae el almuerzo le dice que  la respuesta Ud. La puede tener en “…un joven…mexicano…”.  O pensando en la Primer Ministro alemana se le dice que la respuesta al destino de su país la tiene en “…un joven…filipino…”. Creo que con estos ejemplos percibimos mejor el alcance de las palabras.
Dentro de la cultura egipcia de la época el contacto con los hebreos era muy restringido. Pues ni aun comían juntos lo cual era una aberración para los egipcios. 
Profundicemos un poco más, ¿Alcanza con lo dicho? No
¿Dónde conoció el copero a José?
Dice “…Estaba allí con nosotros…” . O sea, para colmo de males, hebreo, joven y … encima preso. Pues previo a ello el copero se encargó de recordar al faraón que se encontraba en la cárcel.
Volvamos al ejemplo, al Presidente de los EEUU se le dice “…un joven…mexicano…que conocí en la cárcel…”
¿Hay algo más? Sí, el status como persona que tiene José. Pues el copero aclara:
“… siervo del capitán de la guardia…” . Como broche de oro para cerrar la calificación de José se deja bien establecido que no se trata de un hombre libre, sino de un esclavo al servicio del capitán de la guardia.
Permítaseme la licencia de completar mi ejemplo.
Al Presidente de los EEUU, el mozo que le sirve el café le dice que la respuesta a su problema, la cual no ha encontrado en ninguno de sus científicos y políticos, la tiene un joven mexicano, que conoció en la cárcel. Donde todavía está porque es esclavo del carcelero.
Aun con este cuadro de situación, el faraón en la desesperación de salvar su reino, omite todas estas contras y convoca a José.
Es necesario ahora que reflexionemos un poco en estas cosas. Pues en cada una de ellas está presente la condición humana. Esa que a veces se presenta como un limitante para nuestras vidas en el servicio a Elohim.
Tendemos a mirarnos y a ser mirados por los demás con un juicio netamente humano, despojado del conocimiento de los planes de Elohim.
Uno de los limitantes que vemos en nuestras vidas es la edad. Nunca es la correcta. Cuando somos jóvenes, es la juventud y falta de experiencia la que pareciera limitarnos. Cuando somos adultos, la edad tampoco es la correcta, pues las necesidades de la vida, el trabajo, el sostenimiento o la atención del hogar, se transforman en obstáculos para la concreción de los sueños de vida. Cuando pasamos a la ancianidad, la vejez se trasforma en el nuevo obstáculo. Y resulta que tampoco es la edad correcta. Finalmente cuando descendemos al descanso, ahora sí que la edad no es la correcta. Será entonces acaso que “no hay una edad correcta”. Esta limitante del mundo, en nuestro hermano José no significó nada.
Otra de las limitaciones auto impuestas ocurre cuando pensamos en nuestro status, nuestra condición frente a las personas. Si somos jefe o empleado, si somos cuentapropistas o trabajamos bajo patrón, si somos empresarios o empleados, si tenemos trabajo o estamos desocupados. Si trabajamos 8, 10, 12 horas o todo el día. Si somos “siervos” o “señores”.
A veces será el lugar donde hemos nacido o criado. El país del cual venimos o en el cual estamos. Nos auto limitamos. “Ah si hubiera nacido en …” ahí sí que podría compartir la Palabra de YHWH. O si “fuese de la provincia… ahí sí me escucharían…”. Nunca se es del lugar correcto.
Los “hubiera” o “hubiese” no existen. Sólo la realidad pasada y presente. La cual Elohim en su infinita misericordia ha permitido que tengamos en nuestro patrimonio personal para poder desarrollar todo el potencial que YHWH ha puesto en nosotros.
Pues no se trata de si somos ricos o pobres, altos o bajos, patrones u operarios; se trata de que su Instrucción (su Toráh) es válida para todos los seres humanos y todos los seres humanos tienen la obligación de vivirla en sus vidas.
Una vez, una amiga me envió un cartelito que decía: Pedro era violento, Mateo recaudaba impuestos, Pablo era fariseo y Lázaro estaba muerto…y Usted  qué excusas tiene para no servir a Elohim.”

viernes, 29 de diciembre de 2017

Porción de la Instrucción llamada “Al final” “Al cabo” (Miketz) Génesis 41: 1 al 44:17 - Ministerio Cerca del Cielo Segunda reflexión

Porción de la Instrucción llamada “Al final” “Al cabo” (Miketz) Génesis 41: 1 al 44:17 - Ministerio Cerca del Cielo
Segunda reflexión


Es importante que por lo menos una vez toda la porción sobre la cual se están efectuando reflexiones sea leída. Para que de esa forma se tenga presente lo que en cada reflexión se está tratando.
En esta parte veremos lo que ocurrió con José cuando recibe discernimiento sobre los sueños del Faraón.
Algunas de las observaciones que haré por supuesto ya han sido dichas y escritas por otros en otros tiempos, pero no he tomado nada de algún autor en particular. Sí quiero hacer la salvedad que muchos han escrito sobre estos temas.
Sabemos por supuesto lo que soñó el faraón acerca de vacas y espigas. Quiero entonces hacer punta en cuestiones que a veces se nos pasan desapercibidas.
¿Qué ocurre luego de que el faraón tiene sus sueños?
Génesis 41:8 “Sucedió que por la mañana estaba agitado su espíritu, y envió e hizo llamar a todos los magos de Egipto, y a todos sus sabios; y les contó Faraón sus sueños, mas no había quien los pudiese interpretar a Faraón.”
Existe un principio, llamémosle de gobierno, que las propias escrituras nos enseñan, según Proverbios 11:14
“Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; Mas en la multitud de consejeros hay seguridad.”
Pues bien, el rey de Egipto realizó su consulta con los que tenía a mano. Pero la imagen que por lo general nos hacemos de esta situación es bastante distinta a la que se nos relata en los textos que usamos para enriquecer nuestro aprendizaje. Pues cuando se lee el libro de Yashar  se adquiere una perspectiva  más amplia de lo que aconteció.
Como escribí, si nos hiciésemos una imagen mental de seguro pensamos en el rey y cuatro o cinco hechiceros tratando de interpretar el sueño. Veamos ahora un poco ampliada esta visión, Yashar 48: 6; 11; 12 al 15
“Y en la mañana el rey se recordó de su sueño, y su espíritu estaba tristemente afligido a causa de sus sueños, y el rey se apresuró y envió y llamó a todos los magos de Egipto, y a los hombres sabios, y ellos vinieron y se pararon delante de Faraón.”
“Y cuando ellos hablaron esas palabras el rey no inclinó sus oídos a sus palabras, ni él fijó su corazón en ellas, porque el rey sabía en su sabiduría que ellos no habían dado correcta interpretación de los sueños;…”
“Y el rey ordenó después de esto, y él envió y llamó a otros sabios, y el rey relató sus sueños a ellos, y ellos todos le respondieron de acuerdo a la primera interpretación, y la ira del rey fue rebullida y él estaba muy furioso, y el rey dijo a ellos: Ciertamente ustedes hablan mentiras y pronuncian falsedades en lo que han dicho.”
“Y el rey ordenó que una proclamación fuera hecha por toda la tierra de Mitzrayim, diciendo: Está resuelto por el rey y sus grandes hombres, que cualquier hombre sabio que conoce y entiende la interpretación de sueños, y no venga este día delante del rey, morirá.  Y el hombre que declare al rey la correcta interpretación de sus sueños, le será dado a él todo lo que él requiera del rey, y todos los hombres sabios de la tierra de Mitzrayim vinieron delante del rey, junto con los magos y los hechiceros que estaban en la tierra de Mitzrayim, en Goshen, en Raameses, en Tajpanjes, en Tzoar, y en todos los lugares de las fronteras de Mitzrayim, y todos ellos se pararon delante del rey.  Y todos los nobles y príncipes, y los sirvientes que pertenecían al rey, vinieron juntos de todas las ciudades de Mitzrayim, y todos ellos se sentaron delante del rey, y el rey relató sus sueños delante de los hombres sabios, príncipes, y todos los que se sentaron delante del rey estaban sorprendidos de la visión.”
Ahora sí podemos ver que lo que aconteció en Egipto no fue un hecho menor, sino que significó una movilización nacional en ese país, incluso en sus áreas de influencia.
¿Por qué es interesante ver esto?
Por lo que nos dice Génesis 41:8
“…mas no había quien los pudiese interpretar a Faraón.”
Nadie en todos los confines del imperio pudo interpretar el sueño del Faraón. Ningún hechicero, mago, adivino, etc, sirviente de Satanás pudo dar la respuesta correcta al Faraón. El resultado de esto fue, Yashar 48:27 al 29
“Y el rey ordenó que todos los sabios y magos se fueran de su presencia, y ellos se fueron de la presencia del rey con vergüenza y deshonra.  Y el rey ordenó que una proclamación fuera hecha en todo Mitzrayim para matar a todos los magos que había en Mitzrayim, y que ni uno de ellos se dejara vivir.  Y los capitanes de la guardia que pertenecían al rey se levantaron, cada hombre desenfundó su espada, y ellos comenzaron a golpear a los magos de Mitzrayim, y a los sabios.”
Vemos que “comenzaron” a matar a varios de ellos, recordemos que todos estos personajes no eran siervos del Altísimo, sino brujos, hechiceros, lacras abyectas servidoras de demonios. Su final fue la muerte por mano de los guardias bajo el decreto real. ¿Acaso no nos hace pensar un poco en los “guardias” celestiales ejecutando el decreto del Rey sobre los rebeldes caídos?
Estaba la mano de YHWH detrás de estos eventos. Por supuesto que sí, como lo está detrás de todo evento humano. Veamos Yashar 48:25
“porque esto fue de YHWH para frustrar las palabras de los sabios de Mitzrayim, para que Yosef pudiera salir de la casa de reclusión, y para que él pudiera ser grande en Mitzrayim.”
Fue necesario que todos los nombrados en Egipto fallaran, pues luego de la interpretación de José pudo haber aparecido alguno que dijese “ah yo hubiera dicho lo mismo”. Pero no fue así, nadie pudo dar respuesta y de esa forma quedó despejado el camino para José.
El  soberano buscó en todos ellos la sabiduría para entender el mensaje recibido. Está claro que cerca suyo, como espectador de lujo, se encontraba el mayordomo, cuyo nombre era Merod, ese hombre de suma confianza que tenía el faraón. O sea el llamado copero.
¿Por qué escribo esto? Porque si bien no se trataba de un hombre que condujese sus tropas a la batalla, ni tampoco el hombre encargado de las finanzas ni tan siquiera de la ministración del culto. El copero tenía en sus manos aquello que llegaba a las entrañas mismas del faraón. Cualquier intento de envenenamiento o atentado contra la vida del jerarca (tan común en la edad media veneciana por ejemplo) habría pasado por las manos de ese hombre. Es evidente que ese hombre tenía una cierta llegada al rey, por cuanto aparece en escena hablando sin tener una audiencia o sin ser castigado por hacerlo.
¿Y qué dice el copero?
Al hacer yo esta pregunta, de seguro a la mente del lector viene el recuerdo de que nombra a José y sus habilidades.
Pero no es eso lo primero que dice el copero, según Génesis 41:9, la primera frase es muy significativa y debemos tomarla muy en cuenta:
“Entonces el jefe de los coperos habló a Faraón, diciendo: Me acuerdo hoy de mis faltas.”
Conocemos la palabra arrepentimiento, y sabemos que es importante. Pero años de doctrinas poco profundas nos han hecho perder de vista lo profundo de esto.
La palabra usada en el hebreo para arrepentimiento es “teshuvá” de lo cual hemos hablado en otras ocasiones. Esta palabra tiene un contenido muy importante pues habla en primer lugar de detenerse del camino que se está siguiendo, luego dar un giro de 180 grados y empezar a caminar en forma contraria. Y para hacer eso en primer lugar es necesario advertir que se está caminando mal, lo cual implica reconocer las faltas que se tienen.
Aquí vemos en Merod un cambio en su ser en el cual YHWH, en su amor y misericordia por todas sus criaturas, le permite tener. Aun cuando habían pasado dos años desde que había salido de la cárcel, desde que había salido libre, hoy se da cuenta que está en falta y ese es el primer paso para rectificar su conducta.
A partir de allí, el copero Merod, da el informe al faraón sobre José, pero ello será motivo del siguiente estudio.









Porción de la Instrucción llamada “Al final” “Al cabo” (Miketz) Génesis 41: 1 al 44:17 - Ministerio Cerca del Cielo Primera reflexión

Porción de la Instrucción llamada “Al final” “Al cabo” (Miketz) Génesis 41: 1 al 44:17 - Ministerio Cerca del Cielo
Primera reflexión


Antes de comenzar a comentar la porción de esta semana quiero hacer una primera observación de algo de la anterior que no quiero que dejemos de lado.
En la porción anterior donde se nos dice que Jacov se asentó a vivir en la tierra de Canaán, el segundo versículo dice, Génesis 37:2
Esta es la historia de la familia de Jacob:…”
Sin embargo a lo largo de los capítulos siguientes sólo se habla de lo que ocurre con dos de sus hijos. El mismo capítulo 37 relata los sueños de José y cómo fue vendido por sus hermanos. El capítulo siguiente, el 38, nos habla de lo que ocurrió con su hermano Judá. Y el 39 nos vuelve a hablar de José.
Cuando nos preguntamos por qué si dice que nos van a hablar la historia de la familia de Jacov se nos habla de lo que ocurrió con dos de sus hijos en particular, es necesario que nos adentremos en la historia muy posterior del Pueblo Escogido.
 Pues ya desde estos capítulos que estoy señalando comienza a profetizarse la futura división de Israel en dos. La Llamada Casa del Norte (llamada también casa de José, o Casa de Efraim) y la Casa del Sur (o Casa De Judá). Las cuales se dividieron  a la muerte de Salomón y hasta la fecha no se han reunificado.
Aclarado este punto quiero que veamos algo importante con respecto a José.
José, el hijo de Raquel, es el favorito de Jacov. Su padre lo asciende a un rango de preeminencia sobre sus hermanos, lo cual vemos en el tipo de ropa que le obsequia. Génesis 37:3
 Y amaba Israel a José más que a todos sus hijos, porque lo había tenido en su vejez; y le hizo una túnica de diversos colores.
Este versículo, muchas veces leído de seguro por el creyente, nos indica un status distinto de José con respecto a sus hermanos. Pues esa túnica, en hebreo ketonet (כֻּתֹּ֫נֶת Strongs 3801), es un tipo de ropa especial que en el antiguo medio oriente simbolizaba realeza y dominio. Con lo cual, Jacov está colocando a su hijo en una situación de preeminencia sobre sus hermanos.
La pregunta que cabe es cómo llegó a esa posición, ¿Fue sólo por ser el hijo de su esposa más amada?
Pensemos por un instante, Jacov tiene 12 hijos. Algunos con su esposa más amada, Raquel, otros con su esposa “aborrecida” lo cual en los términos bíblicos de aquellos tiempos en realidad significa menos amada.
El primogénito de Jacov, Rubén, por su condición tiene sobre sí los derechos de la primogenitura, lo cual incluye la autoridad por sobre sus hermanos, el ejercicio del culto familiar y por supuesto una doble porción patrimonial. ¿Podían esto derechos caer por ser José el hijo de la preferida? La Toráh nos indica que no, Deuteronomio 21: 15 al 17:
“Si un hombre tuviere dos mujeres, la una amada y la otra aborrecida, y la amada y la aborrecida le hubieren dado hijos, y el hijo primogénito fuere de la aborrecida; en el día que hiciere heredar a sus hijos lo que tuviere, no podrá dar el derecho de primogenitura al hijo de la amada con preferencia al hijo de la aborrecida, que es el primogénito; mas al hijo de la aborrecida reconocerá como primogénito, para darle el doble de lo que correspondiere a cada uno de los demás; porque él es el principio de su vigor, y suyo es el derecho de la primogenitura.
Entonces, ¿Por qué los derechos de primogenitura pasaron a José?
Ya hemos visto la respuesta en reflexiones anteriores, recordemos los pasajes correspondientes.
Génesis 35:22 “Aconteció que cuando moraba Israel en aquella tierra, fue Rubén y durmió con Bilha la concubina de su padre; lo cual llegó a saber Israel.”
1ra Crónicas 5:1 “Los hijos de Rubén primogénito de Israel (porque él era el primogénito, mas como violó el lecho de su padre, sus derechos de primogenitura fueron dados a los hijos de José, hijo de Israel, y no fue contado por primogénito;…”
Aquí tenemos los pasajes que nos indican que Rubén, aunque era el que había nacido primero, perdió los derechos de primogenitura cuando se acostó con la concubina de su Padre Jacov.
Por supuesto que la propia Instrucción nos dice que esa posición de privilegio no era aceptada de buen agrado por sus hermanos, para colmo de males José les contaba sueños donde se afirmaba su preeminencia por ellos y además llevaba malos informes a su padre.
37:4 “Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían, y no podían hablarle pacíficamente.
37:8 “…Y le aborrecieron aun más a causa de sus sueños y sus palabras.
37: 2 “…y el joven estaba con los hijos de Bilha y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre; e informaba José a su padre la mala fama de ellos.

Debo destacar ahora que gran parte de lo acontecido con José constituye una sombra profética mesiánica de lo que Yahshúa viviría y padecería. Existen pasajes muy notorios que nos hablan de ello, pero muchas veces son los que menos tomamos en cuenta. Hice la introducción anterior en esos pasajes del Génesis, para recordemos qué es lo que hacen sus hermanos con José. En un momento determinado en que su padre Jacov lo envía a sus hermanos, estos que lo ven venir se dicen, Génesis 37:18 al 20:
Cuando ellos lo vieron de lejos, antes que llegara cerca de ellos, conspiraron contra él para matarle. 
Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador. 
Ahora pues, venid, y matémosle y echémosle en una cisterna, y diremos: Alguna mala bestia lo devoró; y veremos qué será de sus sueños.
Por intervención de su hermano Rubén el crimen no se concreta pero es arrojado en una cisterna sin agua. Previo despojarlo de su ketonet.
Necesitamos ahora pensar por un instante en cómo es el lugar donde tiraron a José. Una cisterna es un pozo profundo que en este caso al encontrarse vacío, resulta un escondite de cuanta alimaña hay en el desierto. Pensemos que están por lo general llenas de escorpiones y serpientes, prestas a atacar lo que caiga en su interior. Siendo asimismo un lugar oscuro y lúgubre. Allí fue arrojado José.
La palabra que ha sido traducida como cisterna בֹּאר bor (Strongs 953) en hebreo ¿Podemos encontrarla en otros escritos?
Veamos el Salmo 30:3
“Oh YHWH, hiciste subir mi alma del Seol;
Me diste vida, para que no descendiese a la sepultura.”
La palabra que ha sido traducida como sepultura es la misma palabra hebrea “bor”, con lo cual entendemos que el lugar donde fue arrojado José implica en un sentido espiritual el ser arrojado a la muerte y al abismo.
Tengamos muy presente esto que acabo de escribir. Pues ahora vamos a saltar a la porción de la Toráh siguiente, a Miketz (“al cabo…”).
Pues en esta porción ya tenemos a José viviendo como siervo en Egipto.  De la lectura de ambas porciones sabemos que, vendido como esclavo por comerciantes madianitas, es comprado por Potifar, un hombre relevante en el gobierno egipcio. Sabemos también que escapando de la lujuria de la mujer de Potifar, José es falsamente acusado y termina en la cárcel. Sabemos que allí también se destaca y ocupa un lugar de preeminencia. A raíz de su don para la interpretación de sueños finalmente es sacado de la cárcel y llevado ante la presencia del faraón.  Y aquí surge algo que se nos escapa en la lectura no meditada, en la lectura superficial. Veamos qué nos dice Génesis 41:14
“Entonces Faraón envió y llamó a José. Y lo sacaron apresuradamente de la cárcel, y se afeitó, y mudó sus vestidos, y vino a Faraón.”
¿Y qué es lo que se nos pierde de vista?
La palabra que ha sido traducida como cárcel. Pues la palabra en cuestión es la misma que se ha usado en Génesis 37:24 ; Salmo 30:3 y ahora en Génesis 41:14. O sea la palabra hebrea “bor”.
Es así que cuando José es llevado a la cárcel, también es arrojado a un “bor”, un lugar lleno de escorpiones y serpientes, pero ya esta vez no de animales, sino de demonios y personas consagradas al mal.
De esta forma, José desciende en la Tierra Prometida al abismo oscuro lleno de escorpiones y serpientes y de igual forma en Egipto desciende nuevamente al abismo lleno de escorpiones y serpientes.
Ya he dicho que gran parte de la vida de José es una sombra profética del Mesías. Pues bien, el Mesías descendió tanto a la sepultura tanto por aquellos presentes en la Tierra Prometida, por la casa de Judá; como también descendió por aquellos dispersos entre las naciones, lo cual es representado por la tierra gentil de Egipto.
Y así como de ambas sepulturas fue sacado José, Jesús (Yahshúa) fue sacado del “pozo”, Hechos 2:24
“ a quien Dios resucitó, poniendo fin a la agonía de la muerte, puesto que no era posible que El quedara bajo el dominio de ella.”