Porción de la Instrucción llamada “Al final” “Al cabo”
(Miketz) Génesis 41: 1 al 44:17 - Ministerio Cerca del Cielo
Cuarta Reflexión
En esta
porción de la Instrucción hemos asistido a la llegada de José al rango más alto
en Egipto después del Faraón.
Ya he
establecido que José, gran parte de su vida, constituye una sombra profética
del Mesías Yahshúa. Pues bien, ahora
podemos ver esto en evidencia de la propia porción. Génesis 41: 45-46:
“Y llamó
Faraón el nombre de José, Tzafnat Paneaj; y le dio por mujer a Asenat, hija de
Potifera sacerdote de On. Y salió José por toda la tierra de Egipto.
Era José de
edad de treinta años cuando fue presentado delante de Faraón rey de Egipto; y
salió José de delante de Faraón, y recorrió toda la tierra de Egipto.”
En estos
dos versículos tenemos al menos dos evidencias, una muy clara y otra un poco
más difícil de advertir. Empecemos por la clara, el tiempo en el cual José
empezó a desarrollar su labor.
“Era José
de edad de treinta años...”
Lo cual
comparado con Lucas 3:23:
“Jesús
mismo al comenzar su ministerio era como de treinta años, hijo, según se creía,
de José, hijo de Elí,…”
La segunda
indicación, más sutil como he dicho está en el nombre egipcio que el faraón le
pone: Tzafnat Paneaj.
¿Qué
significa este nombre?
Pues bien
en el Tomo 1 de su libro “Antigüedades de los judíos” el historiador Flavio
Josefo dice que Tzafnat Paneaj significa “descubridor de secretos”. Lo cual
claramente nos hace alusión al don puesto por Elohim en José.
Pero la
Biblia Copta que he mencionado en otros estudios traduce Tzafnat Paneaj como
“salvador del mundo”.
Teniendo
entonces dos elementos que nos muestran a José como una sombra profética del
Mashíaj Yahshúa.
Podemos
apreciar también un dato muy interesante, el cual nos lleva a entender un poco
lo que ha ocurrido en los últimos dos mil años en el mundo cristiano. Si
partimos de la base de que es José esa imagen de Yahshúa tomemos atención a los
siguientes versículos, del capítulo 41 del Génesis:
Vers. 14:
“Entonces Faraón envió y llamó a José. Y lo sacaron apresuradamente de la
cárcel, y se afeitó, y mudó sus vestidos, y vino a Faraón.”
Vers. 45:
“…Y llamó Faraón el nombre de José, Tzafnat Paneaj; y le dio por mujer a
Asenat, hija de Potifera sacerdote de On.”
Al
principio del relato tenemos a un José que de seguro tenía la imagen del siervo
hebreo, pues de ello nos da cuenta Merod al describirlo. Pero al leer lo que
con él acontece, observamos que su identidad hebrea, la cual se traduce en su
presentación, su vestimenta, su pelo, etc. Son reemplazados por los usos del
mundo.
De igual
manera, nuestro Mashíaj hebreo, quien se movió como Rabino gran parte de su
ministerio, ha sido reemplazado en el cristianismo por una imagen más adaptada
al pensamiento occidental. Su barba raleada, su vestimenta más romana que
judía, su cabello largo y casi rubio, sus modales más cercanos a un afeminado
que a un hombre. Y no sólo lo externo
por supuesto, pues el cambio de nombre hecho con José, aun cuando simboliza la
misión salvadora de Yahshúa, refleja también el despojo realizado al reemplazar
su nombre hebreo o su equivalente arameo (Yahshúa o Yeshúa), por el vocablo
occidental Iesus, del cual surgirá en nuestro castellano Jesús, en italiano
Gesú, etc.
Cuando
leemos frases como la que a continuación transcribiré a veces no se alcanza a
dimensionar lo profundas que son, veamos Lucas 24:44:
“Y les dijo:
Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era
necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la Instrucción de
Moisés, en los profetas y en los salmos.”
Si se consultase por lo general a
comentaristas de la Biblia dónde se encuentran menciones a Jesús (Yahshúa) en
los 5 libros escritos por Moisés, (que es a lo primero que se refiere Lucas) a
lo sumo se reciben algunas indicaciones al Profeta que vendría mencionado en
Deuteronomio.
Veremos
ahora un momento en la porción en el cual la imagen profética del mesías se
enlaza con el relato de la actividad de José.
Génesis
41:55 “Cuando se sintió el hambre en toda la tierra de Egipto, el pueblo clamó
a Faraón por pan. Y dijo Faraón a todos los egipcios: Id a José, y haced lo que
él os dijere.”
Mi amigo
lector ¿Le resulta conocida la frase? ¿La ha leído similar en otra parte de su
Biblia?
Permítaseme
transcribir unos pasajes en griego y verá que luego se pone un poco más fácil.
Génesis
41:55 “…Πορεύεσθε προς Ιωσήφ και ο αν
είπε υμίν ποιήσατε.”
“…Vayan a
José y hagan todo lo que él les diga.”
Juan 2:5
“…ο τι αν λέγη υμίν ποιήσατε.”
“Su madre
dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere.”
He puesto
la parte respectiva en negrita. No es necesario ser un traductor del griego
para ver que las palabras en esa lengua resaltadas son similares en los dos
versículos, en Génesis 41:55 y en Juan 2:5.
Entonces
cuál es el paralelismo que existe aquí. Sinceramente es fascinante, hermoso y
hasta conmovedor observar cosas como estas.
En el caso
de Génesis 41: 55 la situación es esta:
“Cuando se
sintió el hambre en toda la tierra de Egipto, el pueblo clamó a Faraón por pan.
Y dijo Faraón a todos los egipcios: Id a José, y haced lo que él os dijere.”
En este
primer caso el Pueblo Egipcio pidió: Pan
En el caso
de Juan 2:3 la situación es esta:
“Y faltando
el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino.”
En este
segundo caso el Pueblo pidió: Vino
Tenemos
entonces en estos versículos enlazados, la concreción de ese aspecto tan
importante que representa el cuerpo y la sangre de nuestro Mashíaj, el Pan y el
Vino.
Más sombras
proféticas encontramos en esta porción, pero sólo haré mención ahora a una que
importa la actitud profetizada y que es la que nos define como siervos de
Yahshúa el Mashíaj.
Génesis 41:
42-43
“Entonces
Faraón quitó su anillo de su mano, y lo puso en la mano de José, y lo hizo
vestir de ropas de lino finísimo, y puso un collar de oro en su cuello; y lo
hizo subir en su segundo carro, y pregonaron delante de él: ¡Doblad la
rodilla!; y lo puso sobre toda la tierra de Egipto.”
Filipenses
2: 9 al 11
“Por lo
cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo
nombre, para que en el nombre de
Yahshúa se doble toda rodilla de los que
están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Yahshúa
HaMashíaj es el Señor, para gloria de
Dios Padre.”

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