domingo, 28 de enero de 2018
miércoles, 24 de enero de 2018
Cuarto comentario a la porción “Y me mostré” (VaErá) Éxodo 6:2 – 9:35 Ministerio Cerca del Cielo salto uruguay
Cuarto comentario a la porción “Y me mostré” (VaErá) Éxodo 6:2 – 9:35 Ministerio Cerca del Cielo salto uruguay
En la primera parte de esta reflexión
establecimos el alcance que entendemos debe darse a las llamadas plagas, para
corrección de la conducta de los egipcios y sacar de la depresión a los
israelitas. Ahora en esta parte b, veremos que estas señales tienen una
estructura y destacaremos algunos puntos. Asimismo ya ingresamos en parte de la
porción siguiente la cual traducida al castellano es “Ven” y en hebreo “BO”.
Hagamos un recuento de las señales.
1) Agua
del Nilo que se convierte en sangre.
2) Ranas
que surgen de las aguas.
3) Piojos
(o mosquitos en alguna versión) que surgen del polvo.
4) Moscas
(Incluidos tábanos en alguna versión)
5) Plaga
mortal sobre el ganado.
6) Úlceras
en personas y ganado.
7) Granizo
y fuego del cielo
8) Langostas
provenientes del oriente
9) Tinieblas
10) Muerte
de los Primogénitos
Ahora quiero que veamos cómo se enuncia en la
Toráh cada señal y veremos que en ellas existe un primer patrón.
1) Éxodo
7:15, 16, 17 “Ve por la mañana a Faraón…y dile…yo golpearé con la vara que
tengo en mi mano el agua que está en el río, y se convertirá en sangre.”
2) Éxodo
8:1,2 “…Entra a la presencia de Faraón y dile…yo castigaré con ranas todos tus
territorios.”
3) Éxodo
8:16 “Entonces YHWH dijo a Moisés: Di a Aarón: Extiende tu vara y golpea el
polvo de la tierra, para que se vuelva piojos por todo el país de Egipto.”
4) Éxodo
8:20, 21 “…Levántate de mañana y ponte
delante de Faraón, he aquí él sale al río; y dile…yo enviaré sobre ti, sobre
tus siervos, sobre tu pueblo y sobre tus casas toda clase de moscas…”
5) Éxodo
9:1 y 3 “… Entra a la presencia de Faraón, y dile:… he aquí la mano de YHWH estará sobre tus
ganados que están en el campo, caballos, asnos, camellos, vacas y ovejas, con
plaga gravísima.”
6) Éxodo
9: 8 y 9 “Y YHWH dijo a Moisés y a Aarón: Tomad puñados de ceniza de un horno,
y la esparcirá Moisés hacia el cielo delante de Faraón;… y producirá sarpullido
con úlceras en los hombres y en las bestias,…”
7) Éxodo
9: 13 y 18 “…Levántate de mañana, y ponte delante de Faraón, y dile:… He aquí
que mañana a estas horas yo haré llover granizo muy pesado, cual nunca hubo en
Egipto, …”
8) Éxodo
10: 1, 3 y 4 “Entra a la presencia de
Faraón;… y le dijeron:… que mañana yo
traeré sobre tu territorio la langosta,…”
9) Éxodo
10:21 “YHWH dijo a Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya
tinieblas sobre la tierra de Egipto, tanto que cualquiera las palpe.”
10) Éxodo
11: 4, 5 y 8 “Dijo, pues, Moisés: YHWH ha dicho así: A la medianoche yo saldré
por en medio de Egipto, y morirá todo
primogénito…Y salió muy enojado de la presencia de Faraón.”
El primer patrón que deseo que se visualice
es el de las plagas que son advertidas y las que no. Es así que podemos ver que
se repite un patrón cada dos señales:
Señal 1 y 2: entra a la presencia de faraón y
“dile”
Señal 3 sin preaviso
Señal 4 y 5: en la presencia de faraón y
“dile”
Señal 6: en presencia del faraón pero sin
preaviso
Señal 7 y 8: dile y le dijeron
Señal 9: sin preaviso
Señal 10: avisado
Con claridad se ve el patrón que he querido
señalar. De este patrón ha futuro podrán sacarse conclusiones, por ahora baste
señalarlo.
Ahora quisiera dar un giro a este estudio, a
esta reflexión, el cual tiene que ver con un aspecto de las señales y maravillas.
Para ello quiero recordar las palabras del Rabino Shaúl, especialmente estos
dos versículos:
Romanos 4: 17 “…el cual da vida a los
muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen.”
Hebreos 11:1 “Es, pues, la fe la certeza de
lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.”
¿Cómo estos dos versículos se relacionan con
las plagas que cayeron sobre Egipto?
En primer lugar al aspecto fundamental que
tiene la Emunah אֱמוּנָה
(Strongs. 530 – Fe). Y es la certeza de que algo que en estos momentos no
existe, o sea no es real, lo será.
Cada vez que Moisés y Aharon se presentaban
ante el faraón las plagas que anunciaban y las que no anunciaban no existían.
Sin embargo ellos tenían la firme y plena convicción de que acontecerían.
Por ejemplo veamos lo que aconteció con el
granizo. Dos datos importantes tenemos para establecer el momento en el cual
cayó, Éxodo 9:25
“Y aquel granizo hirió en toda la
tierra de Egipto todo lo que estaba en el campo, así hombres como bestias;
asimismo destrozó el granizo toda la hierba del campo, y desgajó todos los
árboles del país.”
Éxodo 9:31 “El lino, pues, y la cebada fueron
destrozados, porque la cebada estaba ya espigada, y el lino en caña.”
En cuanto al primer versículo en los meses
que va de enero a marzo se consiguen buenos pastos aptos para el ganado.
En cuanto al segundo versículo el lino y la
cebada maduran cuando el trigo y el centeno están todavía verdes. Lino y cebada
maduran en marzo y el trigo y centeno en abril.
Con estos datos tomados del “Comentario
Exegético y Explicativo de la Biblia Escrito por Jamieson-Fausett Brown,Jaime
C”, los autores entienden que este
prodigio aconteció en el mes de febrero.
De acuerdo a la guía turística de Egipto
(cuyo clima no ha cambiado prácticamente desde tiempos bíblicos) La temperatura
media de enero y febrero son 14ºC, con unas mínimas de 9º. O sea la caída de
granizo aconteció en el llamado invierno suave que llega hasta abril, momento
en el cual no se registran casi precipitaciones.
Todo esto es importante pues durante esta
placentera época del año, de improviso, Moisés anunció que caería “granizo muy
pesado”, anuncio para el cual la emunah, Fe, debe ser bastante grande. Poniendo
en práctica lo que se enuncia en hebreos 11:1 ya citado.
En cuanto a Romanos 4: 17 “…el cual da vida a
los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen.”, continuará en la
parte c de estas reflexiones.
Tercer comentario a la porción “Y me mostré” (VaErá) Éxodo 6:2 – 9:35 Ministerio Cerca del Cielo salto uruguay
Tercer comentario a la porción “Y me mostré” (VaErá) Éxodo 6:2 – 9:35 Ministerio Cerca del Cielo salto uruguay
Éxodo 7:3 “ Y yo endureceré el corazón de
Faraón, y multiplicaré en la tierra de Egipto mis señales y mis maravillas.”
Los versículos siguientes en los cuales se
relatan las distintas señales que YHWH hizo sobre Egipto y el trato con el
faraón, han dado mucha tela para cortar.
Surgen cuestiones cuando se indaga en estos temas, por
ejemplo, por qué el “endurecimiento” del
corazón del monarca de Egipto. Y la duda que en los cristianos en general se
levanta: si fue Dios quien endureció el corazón del faraón, porque luego vino
el castigo. ¿No suena por lo menos injusto o arbitrario?
Trataremos en la reflexión siguiente este
tema. Pero para ello debemos comenzar por
las llamadas plagas en sí mismas. El por qué de ellas.
Mucho se ha escrito acerca de estas señales
que fueron dadas, cientos de páginas y se han hecho muchas películas y por
supuesto libros, entendemos que algunos de los aspectos más importantes de
ellas no han sido señalados y escapan a la percepción del creyente renacido.
Para ello haremos algún esquema que nos
permita interpretar un poco la cuestión.
Sabemos que las señales dadas a Egipto fueron
10.
¿Por qué 10?
En primer lugar hay que entender que la
cantidad de ellas no es un número al azar. Pues el número 10 implica un sentido
de perfección o acabado. 9 no serían suficientes, pero 11 no serían necesarias.
Tenemos muchos elementos para aseverar esto.
Sólo haré un pequeño recuento de algunas veces donde aparece esta cifra.
Lo tenemos en el Génesis, donde para
completar la Creación, el Elohim ET usó 10 enunciaciones o diez palabras en las
cuales englobó todo lo creado. Basta contar las veces en que la frase “…Dijo
Elohim…” aparece y sumar el primer versículo donde crea los cielos y la tierra.
También lo tenemos en Génesis 18:32 donde
Abraham intercede por Sodoma y se establece que “…quizá se hallarán allí diez.
No la destruiré, respondió, por amor a los diez.” O sea si hubiese habido 10 justos no hubiese sido destruida.
De igual manera cuando el diluvio es
decretado en el mundo, sólo 8 humanos ingresaron al arca, si 10 hubiesen sido
los justos sobre la tierra el cataclismo no habría acontecido. Génesis 7:13 “En
este mismo día entraron Noé, y Sem, Cam y Jafet hijos de Noé, la mujer de Noé,
y las tres mujeres de sus hijos, con él en el arca;…”
Esta cantidad de 10 personas ha sido muy
importante en la actividad ritual israelita por cuanto siempre se ha
considerado que 10 personas conforman el mínimo de una “congregación”. ¿De dónde surge esta idea?
De la
lectura de Números 14:27
“¿Hasta cuándo oiré esta depravada multitud
que murmura contra mí, las querellas de los hijos de Israel, que de mí se
quejan?”
Esta traducción castellana que podemos
encontrar en la versión reina-valera puede oscurecernos la referencia. El
término original hebreo “edah” עֵדָה (Strongs.
5712) que se traduce como “congregación”
y en la versión reina-valera ha sido traducido como multitud, hace referencia
en el versículo del libro de Números, a
los espías que fueron enviados a observar la tierra prometida. De ellos, 10
dieron un parte negativo por el cual el Pueblo no ingresó en ese momento. Si
nueve hubiesen sido los que daban un parte negativo el pueblo habría ingresado.
Pero en esa cifra de 10 personas (a la
cual en hebreo se le llama “minian”) se entiende contenida la representación de
las tribus de todo Israel en el desierto.
También vemos el número 10 en las Palabras
dichas directamente por YHWH y que en el cristianismo son conocidas como los 10
mandamientos. Ellos contienen en sí al conjunto de mandamientos dados por el
Eterno. Así tenemos dentro de ellos a 5 mandamientos cuyo receptor es YHWH y 5
mandamientos que tienen como receptor al prójimo.
Como vemos, el número 10 conlleva la idea de
totalidad, por ello con las 10 “plagas” fue completa la acción que YHWH quería
que se produjese.
Algo que es necesario que aclaremos es que no
sería del todo correcto escribir que las 10 “plagas” tuvieron como
destinatarios exclusivamente a los egipcios.
¿Quiero decir con ello que también
los israelitas fueron castigados?
Por supuesto que no. Pero sí, que las señales
también tuvieron como destinatarios a los israelitas. ¿Por qué escribo esto?
Por lo que se desprende del versículo de Éxodo 6:9
“De esta manera habló Moisés a los
hijos de Israel; pero ellos no escuchaban a Moisés a causa de la congoja de
espíritu, y de la dura servidumbre.”
Este versículo nos habla de cuando Moisés
enuncia al Pueblo que será liberado de la esclavitud. Lo que ha sido (creo yo que muy acertadamente
como “congoja de espíritu” – קֹ֫צֶר (qotser
Strongs. 7115) es lo que en la actualidad llamaríamos depresión.
El Pueblo de Israel había sufrido tanto,
tantas lágrimas habían sido vertidas, tantos años habían pasado, que se
encontraba deprimido. Con su ánimo por el piso, tanta era la congoja que sus
almas no podían absorber ni siquiera la promesa de liberación.
¿Y cómo se relaciona ello con las
“plagas”?
Fácilmente, a la vez que las plagas eran la
manifestación del juicio de YHWH, donde según vimos en el anterior estudio
Moisés será “dios” (de juicio) para el faraón, a la vez que estas plagas van
sobre Egipto; provocan en Israel la liberación de la mente de esclavitud y
depresión en la cual estaban sumidos.
Con cada mazazo dado sobre Egipto, más se
fortalecía el corazón del Pueblo Israelita, preparándose como Pueblo Libre para
honrar a su Dios en el Desierto.
Segundo comentario a la porción “Y me mostré” (VaErá) Éxodo 6:2 – 9:35 Ministerio Cerca del Cielo salto uruguay
Segundo comentario a la porción “Y me mostré” (VaErá) Éxodo 6:2 – 9:35 Ministerio Cerca del Cielo salto uruguay
Éxodo 6:11 “Entra y habla a Faraón rey de
Egipto, que deje ir de su tierra a los hijos de Israel.”
Debemos comenzar esta reflexión comprendiendo
que sería incorrecto decir que Dios es poderoso, pues lo estaríamos limitando.
De hecho el Avinu (Padre Nuestro) nos enseña que “Tuyo es el Reino, el Poder y
la Gloria por todos los siglos”. Él no es poderoso, Él es el Poder.
Entonces partiendo de esa convicción ¿Por qué
no liberó directamente al Pueblo de Israel de la esclavitud? ¿Por qué no
manifestó el Poder tomando directamente a los israelitas y transportándolos en
los aires hasta la Tierra Prometida? ¿Por qué pide al Faraón que “…deje ir de
su tierra a los hijos de Israel…”?
Es evidente que en alguna etapa de la
historia de Israel en Egipto un evento ocurrió por el cual los israelitas
terminaron siendo siervos del faraón. Un evento que los esclavizó. Por ende, el
esclavo, ya no es amo y señor de sus actos, es propiedad de alguien.
A lo largo de las escrituras uno de los
hechos más cabales es el respeto de la llamada propiedad privada. Si bien en
los primeros tiempos (los cuales nos pueden servir de modelo para nuestras congregaciones)
los creyentes tenían las cosas en común. El respeto por la propiedad de las
cosas se refleja en los mismos mandamientos, prohibiendo el hurto, el fraude y
otros pecados originados en el ataque a la propiedad.
Siendo entonces los israelitas propiedad del
faraón, YHWH no podía quitarlos de su mano directamente. Era pues necesario que
el propietario mismo los dejase ir.
Y esto es lo que explica que YHWH, por
intermedio de Moisés y Aharón pidiesen constantemente que aquel los liberase.
Quisiera ahora que ingresemos en otras
cuestiones que se relacionan con estos hechos, con la realidad de que los
israelitas eran propiedad del faraón.
El faraón era la máxima autoridad de Egipto.
El Gobernante. Recordemos Romanos 13:1:
“porque no hay autoridad sino de parte de
Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.”
Es importante pues, partiendo de la base de
que la autoridad se recibe de parte del Creador. La forma en la cual esa
autoridad es ejercida será entonces algo que el Creador juzgará.
Si obró con justicia o lo hizo con maldad. Si
obró conforme a principios universales de equidad o lo hizo despojando a los
israelitas de todo derecho. Si respetó la vida y llegado el caso la quitó
obrando conforme a justicia o lo hizo como satisfacción de sus apetitos. Como
por ejemplo cuando buscó quitar la vida de los niños israelitas.
¿Tenemos en esta porción de la Instrucción
elementos que nos indiquen la acción de juzgar la conducta del faraón? Sabemos
por supuesto que luego vinieron las plagas, pero repito la pregunta ¿Tenemos
algún elemento en esta porción que indique que sobre el faraón cae el juicio?
Éxodo
7:1:
“YHWH dijo a Moisés: Mira, yo te he
constituido dios para Faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta.”
Este pasaje está traducido conforme puede
leerse en cualquier traducción castellana. Quiero que prestemos atención a una
frase en particular: “…te he constituido dios para Faraón…”
Quizás hayamos atendido o no a esta frase,
pero es momento que nos detengamos a reflexionar en ella. Quiero aclarar que la
palabra original empleada en el hebreo y traducida como “dios” es Elohim
(Strongs אֱלֹהִים 430, dios). O sea YHWH le dice a
Moisés que lo ha constituido en Elohim para faraón ¿Cómo es constituida una
persona en dios para otra?
En primer lugar se trata de una comisión de
parte del Creador. Lo que nos permite entender que no se trata de una decisión
personal el transformarse en Elohim. Pero lo más importante es que este ser
“Elohim” para faraón es adquirir la cualidad de ser juez para el faraón. Para
entenderlo con claridad, YHWH pone a Moisés para actuar como el brazo
judicial de YHWH. Llevando a través de
él el juicio a aquel gobernante.
Y ciertamente que lo es pues mediante él se
desatará el juicio y las plagas sobre faraón y el pueblo egipcio que ha
compartido el maltrato de los hebreos.
Este no es el único caso en que alguien es
puesto como Elohim para otro ser humano. Tenemos el ejemplo en 1ra de Samuel
28:13. En este versículo cuando el Rey Saúl pierde el favor de YHWH y no
encuentra quién le profetice lo que ha de acontecer contra los filisteos,
termina consultando con una mujer que tenía espíritu de adivinación. Esta mujer
tiene una primera visión donde le dice:
“Y la mujer respondió a Saúl: He
visto dioses que suben de la tierra….”
En realidad debemos entender “…He visto
Elohim…” ¿Y a quién ha visto esta mujer? Pues la misma escritura nos dice, 1ra
Samuel 28:14:
“…ella respondió: Un hombre anciano
viene, cubierto de un manto. Saúl entonces entendió que era Samuel,…”
Cuando Saúl consulta a Samuel, la respuesta
que recibe es el juicio que ha sobrevenido sobre su reino, 1ra Samuel 28: 17 al
19:
“YHWH te ha hecho como dijo por
medio de mí; pues YHWH ha quitado el reino de tu mano, y lo ha dado a tu
compañero, David.
Como tú no obedeciste a la voz de YHWH, ni
cumpliste el ardor de su ira contra Amalec, por eso YHWH te ha hecho esto hoy.
Y YHWH entregará a Israel también contigo en
manos de los filisteos; y mañana estaréis conmigo, tú y tus hijos; y YHWH
entregará también al ejército de Israel en mano de los filisteos.”
Vemos aquí la función cumplida por Samuel,
Elohim para Saúl, así como Moisés fue Elohim para el faraón.
Es necesario tener este primer punto en claro
para desarrollar el rol de Yahshúa como
Goel, redentor, a la vez que juez del príncipe de este mundo.
Primer comentario a la porción “Y me mostré” (VaErá) Éxodo 6:2 – 9:35 Ministerio Cerca del Cielo salto uruguay
Primer comentario a la porción “Y me mostré” (VaErá) Éxodo 6:2 – 9:35
Éxodo 6:3 “Y aparecí a Abraham, a Isaac y a
Jacob como Elohim Omnipotente, mas en mi nombre YHWH no me di a conocer a
ellos.”
Es notorio que hasta que no se adquiere la costumbre de
formular preguntas y comentarios uno mismo de lo que está leyendo, asimismo si
no se ha tenido la revelación necesaria, muchas cosas son leídas sin advertir
su contenido.
Es de esta forma que nos encontramos con el
pasaje trascripto de la porción “Y me mostré”, en el cual se nos dice que el
Creador no se dio a conocer a los Patriarcas con su Nombre YHWH.
Pero una simple revisión de pasajes
anteriores del rollo del Génesis, nos indica que los hombres que darían origen
a la Nación de Israel y aun antes, conocían el Nombre. Veamos esto desde los
puntos más lejanos.
Los anteriores:
Génesis 4:1 “Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y
dijo: Por voluntad de YHWH he adquirido varón.”
Génesis 4:26 “Y a Set también le nació un hijo,
y llamó su nombre Enós. Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de YHWH.”
El Patriarca Abraham:
Génesis 15:2 “Y respondió Abram: Señor YHWH,
¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese
damasceno Eliezer?”
Génesis 15:6 “Y creyó a YHWH, y le fue contado por
justicia.”
El Patriarca Isaac:
Génesis 26: 21-25 “Y abrieron otro pozo, y también riñeron sobre
él; y llamó su nombre Sitna. Y se apartó de allí, y abrió otro pozo, y no
riñeron sobre él; y llamó su nombre Rehobot, y dijo: Porque ahora YHWH nos ha
prosperado, y fructificaremos en la tierra.
Y de allí subió a Beerseba.
Y se le apareció YHWH aquella noche, y le dijo: Yo soy el Elohimde Abraham tu padre; no temas, porque yo estoy contigo, y yo bendeciré, y multiplicaré tu descendencia por amor de Abraham mi siervo.
Y edificó allí un altar, e invocó el nombre de YHWH, y plantó allí su tienda; y abrieron allí los siervos de Isaac un pozo.”
Y de allí subió a Beerseba.
Y se le apareció YHWH aquella noche, y le dijo: Yo soy el Elohimde Abraham tu padre; no temas, porque yo estoy contigo, y yo bendeciré, y multiplicaré tu descendencia por amor de Abraham mi siervo.
Y edificó allí un altar, e invocó el nombre de YHWH, y plantó allí su tienda; y abrieron allí los siervos de Isaac un pozo.”
El Patriarca Jacov:
Génesis 28:13 “Y he aquí, YHWH estaba en lo
alto de ella, el cual dijo: Yo soy YHWH, el Elohim de Abraham tu padre, y el Elohim
de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia.”
Vemos claramente que los anteriores a los
Patriarcas y luego ellos, conforme cada una de las trascripciones que hicimos,
conocían e invocaban el Nombre de YHWH.
¿Cómo podemos entender entonces el pasaje de
Éxodo donde dice “mas en mi nombre YHWH no me di a conocer a ellos”?
Una de las pautas para entender esto tiene
que ver con que el Nombre no implica solamente un conjunto de letras, de las
cuales su pronunciación puede conocerse o no. Sino que también un nombre
conlleva los atributos que ese nombre indica. Para que se entienda daré un
ejemplo. Imaginemos a alguien cuyo nombre es “Ariel”, esta persona puede ser
conocida de esa forma. Incluso ser llamado e invocado para una tarea, ejemplo
“Ariel conduzca el vehículo hasta tal ciudad”.
Pero en su profundidad el nombre Ariel significa “León de Elohim”. Ello
se manifestaría si además de conducir ese vehículo hasta la ciudad determinada,
en ella Ariel se manifiesta a las personas como un fiel seguidor de la
Instrucción de Elohim, defensor del Nombre y seguidor de Yahshúa. Ahí si
diremos que se ha dado a “… conocer a ellos”.
En el pasaje en cuestión YHWH nos dice que a
los Patriarcas no se ha dado a conocer conforme los atributos conforme a los
cuales sí se dará a conocer a los
Israelitas esclavizados en Egipto.
¿Dónde tenemos entonces el conocimiento
acerca de esa nueva forma en la cual se ha manifestado YHWH que antes no había
sido dada?
Éxodo 3: 7-8
“Dijo luego YHWH: Bien he visto la aflicción
de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores;
pues he conocido sus angustias,
y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel,…”
y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel,…”
Aquí tenemos la manifestación hermosa de la
misericordia del Padre cuando se presenta ahora a su Pueblo como el Redentor, el
Goel de Israel.
Un Redentor es alguien que saca a otro de una
situación de la cual éste no podría haber salido por sí mismo. Veamos como esto
que escribimos se manifiesta en las escrituras posteriores:
Éxodo 6:6
“Por tanto, dirás a los hijos de Israel: Yo
soy YHWH; y yo os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y os
libraré de su servidumbre, y os redimiré con brazo extendido, y con juicios
grandes;…”
Éxodo 15:13
“Condujiste en tu misericordia a este pueblo
que redimiste;
Lo llevaste con tu poder a tu santa morada.”
Lo llevaste con tu poder a tu santa morada.”
Salmo 74: 2
“Acuérdate de tu congregación, la que
adquiriste desde tiempos antiguos, La que redimiste para hacerla la tribu
de tu herencia;…”
Salmo 77: 15
“Con tu brazo redimiste a tu pueblo, A
los hijos de Jacob y de José….”
Salmo 78: 35
“Y se acordaban de que Elohim era su
refugio, Y el Elohim Altísimo su redentor.
Pero además esto que hemos explicado en esta
primera reflexión tiene gran importancia para el creyente en el Mesías Yahshúa,
lo cual desarrollaremos en la siguiente reflexión.
viernes, 19 de enero de 2018
Quinta reflexión a la porción Shemot “Nombres”, Éxodo 1:1 al 6:1 Ministerio Cerca del Cielo SALTO URUGUAY
Quinta reflexión a la porción Shemot “Nombres”, Éxodo 1:1 al 6:1 Ministerio Cerca del Cielo SALTO URUGUAY
Éxodo 3:14 “Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL
QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.”
En el mover cristiano, salvo pocas excepciones, a
la pregunta de si “Jesús es Dios”, todos contestarán que sí.
Pero ocurre que a lo largo de la historia del
cristianismo y de los seguidores de Jesús (Yahshúa) muchos se han levantado en
contra de esa afirmación.
¿Qué discuten los que hacen esto?
Básicamente se discuten dos cosas, una por cierto
tan ridícula que debiera avergonzar a quien la plantee, otra en cambio es un
poco más seria.
En cuanto a la primera la objeción que se hace es
que “Jesús no es Dios porque Dios es el Padre”. Con sinceridad creo que el
infierno pudiera estar tapizado de personas que dicen tonterías. Esa objeción
fácilmente se cae al aclarar que entonces la frase podría escribirse de otra
manera, “Jesús es Dios Hijo”. Con ello toda la discusión es tan sólo una
cuestión de términos empleados.
Entonces pasemos a la otra discusión la más seria.
¿Tiene Jesús (Yahshúa) la misma naturaleza divina que el Padre?
Esta alternativa escribo que es más seria por
cuanto plantea otras cuestiones. Por ejemplo, si tiene la misma naturaleza, ¿La
tuvo desde antes de ser concebido o
surgió luego?
Esto nos lleva al interrogante de qué alcance
tiene la frase “…y el Verbo se hizo carne…”. Por ejemplo podríamos preguntarnos
si es que el verbo ingresó en el óvulo en la matriz de Miryam ya fecundado o a través de su ingreso se
fecundó.
En cuanto a esto último debemos responder que el
óvulo en la matriz de Miryam no estaba fecundado, pues según Mateo 1:25:
“Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo
primogénito; y le puso por nombre Yahshúa.”
En términos bíblicos conocer importa un contacto
íntimo, sexual, según aprendemos de Génesis 4:1:
“Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y
dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de YHWH
he adquirido varón.”
Recién después de la concepción sobrenatural y el
nacimiento de Yahshúa, su madre Miryam y su padrastro Yosef tuvieron contacto
sexual del cual surgieron los hermanastros de Yahshúa.
Por ello es claro que la vida se generó a partir
del óvulo de Miryam y la acción milagrosa de la Rúaj HaKodesh (Espíritu Santa).
Volviendo atrás en las preguntas pensemos entonces
en el alcance de la frase “…y el Verbo se hizo carne…”. Esta corporización del
Verbo ¿Qué significado tiene?
Bueno nos preguntábamos si Yahshúa tiene la misma
naturaleza divina que el Padre.
Aun cuando todavía no se vea, este interrogante
tiene su respuesta en el citado versículo de Éxodo 3:14:
“Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y
dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.”
Pero para poder adquirir la comprensión en su
totalidad será bueno que citemos una fuente que es poco conocida en el
cristianismo, los Targumim.
Un Targum es un comentario de las escrituras
escrito en arameo. No es una traducción literal de la Biblia, sino un
comentario ampliado que nos sirve para profundizar en las escrituras. Dos son
los más conocidos, el Targum Onkelos y el Targum de Jerusalem.
Veamos cómo traduce el Targum de Jerusalem el
versículo citado de Éxodo 3:14:
“Y la Palabra del Señor dijo a Moshé: Yo soy el
que dijo al mundo ¡Sé!, y fue, y en el futuro le diré ¡Sé!, y será. Y él dijo:
Así dirás a los hijos de Israel: “Yo Soy” me ha enviado a vosotros.”
Ahora bien, todos los textos bíblicos han caminado
de un idioma a otro y a la vez que han visto disminuir su significado o
empobrecerlo nos han alejado de su contenido. Por lo cual también debemos
desandar ese camino. La “Palabra del Señor” en arameo se escribe Memra.
¿Cómo se traduce Memra (arameo) al griego?
La respuesta es
Logos, o sea Éxodo 3:14 sería “Y el Logos dijo a Moshé…”
¿Y cómo se ha traducido al castellano la palabra
griega Logos?
La respuesta es el Verbo, o sea Éxodo 3:14 sería
“Y el Verbo dijo a Moshé…”
O sea que el versículo citado de Éxodo claramente
podría leerse así:
“Y el Verbo dijo a Moshé: Yo soy el que dijo al
mundo ¡Sé!, y fue, y en el futuro le diré ¡Sé!, y será. Y él dijo: Así dirás a
los hijos de Israel: “Yo Soy” me ha enviado a vosotros.”
Lo cual claramente tiene relación con el principio
del llamado Evangelio de Juan, 1:1 al 3:
“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con
Dios, y el Verbo era Dios.
Este era en el principio con Dios.
Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él
nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.”
Unamos ahora Éxodo 3:14 y Juan 1: 1al 3
“Y el Verbo dijo a Moshé: Yo soy el que dijo al
mundo ¡Sé!, y fue, y en el futuro le diré ¡Sé!, y será. Y él dijo: Así dirás a
los hijos de Israel: “Yo Soy” me ha enviado a vosotros.”
“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con
Dios, y el Verbo era Dios.
Este era en el principio con Dios.
Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él
nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.”
Se ve que en el escrito del sacerdote Lázaro de
Betania ( “Evangelio de Juan”) estaban presentes con claridad las descripciones
de la Creación. Pues estas frases tienen el mismo contenido:
“…Yo soy el que dijo al mundo ¡Sé!, y fue…”
“…Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él
nada de lo que ha sido hecho, fue hecho…”
Ambas frases se encuentran respaldadas por el
libro de Génesis 1 donde con 10 palabras (…Dijo Elohim…) es creado Todo.
Sabemos por supuesto que el Verbo encarnado es
Yahshúa y de estos versículos tenemos las respuestas a los interrogantes de la
naturaleza de Yahshúa.
Desandando este camino de citas y traducciones
¿Quién habló con Moisés? La respuesta es sencilla, habló con él la misma
Palabra de YHWH, la cual fue conocida como Memra en arameo, la que fue conocida
como Logos en griego, la que nos fue presentada como Verbo en castellano. Y a
quien cuando se encarnó su madre le puso por nombre Yahshúa.
Cuarta reflexión a la porción Shemot “Nombres”, Éxodo 1:1 al 6:1 Ministerio Cerca del Cielo SALTO URUGUAY
Cuarta reflexión a la porción Shemot “Nombres”, Éxodo 1:1 al 6:1 Ministerio Cerca del Cielo SALTO URUGUAY
Éxodo 4:13 “Y él dijo: ¡Ay, Señor! envía, te
ruego, por medio del que debes enviar.”
Luego de huir de Egipto y llegar a la tierra de
Madián, sabemos que Moisés trabó relación con Reuel, príncipe de Madián y
llegó a casarse con su hija Séfora. 40
años pasaron desde su salida de Egipto, que sumados a los 40 que tenía al
hacerlo nos dan a un conductor con alrededor de 80 años. En apariencia asentado
en esa región y disfrutando de la vida familiar.
Ya conocemos la historia de la presencia divina en
la zarza ardiente y la comisión que se le da.
Lo que en ocasiones omitimos es que cuando Moisés
recibe la comisión, objeta o digamos pone distintas excusas para no hacerlo, en
total 5. Si bien más adelante expondremos las excusas que él da, ahora queremos
detenernos en la última, la cual puede resultar un tanto oscura o difícil de
entender.
Básicamente Moisés da una alternativa a YHWH
acerca de quién enviar. Y le dice que envíe al “…que debes enviar…”.
Si nos detenemos en el asunto corresponde que nos
preguntemos, pero cómo ¿No lo está enviando a él, a Moisés? ¿A qué persona se
refiere Moisés como que debía enviar? ¿Acaso hubo otro comisionado y por algún
motivo ahora no se lo envía? ¿Es otro el que debía liberar a su Pueblo de las
manos egipcias?
Mucho se ha escrito dentro del cristianismo, y por
cierto páginas muy bellas y llenas de sabiduría, acerca de Moisés y cuando se
quitó el calzado y la zarza ardiente. Pero es necesario que veamos algunos
textos que pocas veces son explicados, de forma tal que el lector no acumule
“más” de aquello que sabe, sino que nuevas chispas de sabiduría y conocimiento
puedan alumbrar nuestro camino.
Comencemos por estos pasajes del evangelio:
Juan 1:45 “Felipe halló a Natanael, y le dijo:
Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, así como los
profetas…”
En este primer texto, Felipe nos habla de un
encuentro. El hallazgo de alguien mencionado por Moisés y los profetas.
Entonces corresponde que nos preguntemos ¿Dónde escribió Moisés acerca de él?
Veamos otra cita, Mateo 11: 2-3:
“Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de
Cristo, le envió dos de sus discípulos,
para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a
otro?...”
Aquí hay mucho más de lo que normalmente vemos.
Pensemos por un instante en Juan, este que es el llamado “el bautista”. ¿No es
acaso este un pariente de Yahshúa? ¿No es este Juan, hijo de Zacarías, el que
saltó en el vientre de su madre cuando su madre recibió la visita de Miryam
(María)? ¿Acaso no lo conocía, si casi podríamos decir que se criaron juntos?
Sin embargo su pregunta supera toda relación familiar.
Veamos ahora este pasaje de Juan 6:14, el cual
surge luego de la multiplicación de los panes y los peces:
“Aquellos hombres entonces, viendo la señal que
Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de
venir al mundo.”
Ahora un pasaje fundamental pues en él se encierra
el mensaje de la revelación del Mesías a nosotros, a aquellos que no éramos
Pueblo y merced a su obra hemos vuelto a serlo, Juan 4:25:
“Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías,
llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas.”
Si bien podríamos aumentar las citas, el punto que
queríamos destacar ya está. Y es aquello que tienen en común Felipe, Juan el
bautista, aquellos que asistieron a la multiplicación milagrosa y la mujer
samaritana. Todos esperaban a alguien. Pero no sólo ellos, sino que en la mente
profética de Moisés también estaba el “…que debes enviar…”.
Entonces es importante ahora ver de dónde han
sacado, todos los nombrados (excepto Moisés por supuesto) que Moisés profetizó
la llegada del Ungido.
Saltemos al rollo de Deuteronomio 18:15 y 18-19:
“Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como
yo, te levantará YHWH tu Elohim; a él oiréis;…”
y
“Profeta les levantaré de en medio de sus
hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo
que yo le mandare.
Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él
hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta.”
Esta era la expectativa que todos los nombrados tenían
en sus corazones. Este es el sueño de redención que albergaban y el cual les
era enseñado de niños. De este versículo tenían la certeza de la visita del
Mashíaj de Israel
Tercera reflexión a la porción Shemot “Nombres”, Éxodo 1:1 al 6:1
Tercera reflexión a la porción
Shemot “Nombres”, Éxodo 1:1 al 6:1
MINISTERIO CERCA DEL CIELO SALTO URUGUAY
Éxodo 2: 1-2 “Un varón de la familia de Leví fue y
tomó por mujer a una hija de Leví,
la que concibió, y dio a luz un hijo; y viéndole
que era hermoso, le tuvo escondido tres meses.”
Luego de que la Toráh nos enseña la situación que
se encuentran viviendo los descendientes de Jacov en Egipto, nos comenta un
hecho natural que podría restringirse a los límites de la historia de una
familia, como es el nacimiento de un niño. Pero este hecho trae sobre sí la
trascendencia de ser el nacimiento del futuro alut, el futuro caudillo de la
redención del Pueblo de Israel.
Los padres de Moisés fueron Amram y Yokebed, ambos
descendientes de la tribu de Leví.
Amram era
hijo de Coat según Éxodo 6:18, quien a su vez es uno de los 3 hijos de Leví
según Génesis 46:11.
Amram y Yokebed (o Jocabed según la traducción de
la Reina-Valera) tuvieron además de Moisés, a su hermano Aharon y a su hermana
Miryam. Según Números 26: 59.
Establecidos estos detalles de la familia de
Moisés, los cuales en libros posteriores de la Toráh serán detalles
importantes, veremos un dato muy curioso si se me permite la expresión que nos
da Éxodo 2:2, veamos:
“…y viéndole que era hermoso, le tuvo escondido
tres meses.”
Este versículo de la Toráh es tomado por el autor
de la carta a los Hebreos y es presentado como uno de los hechos por los cuales
los antiguos lograron buen testimonio, Hebreos 11:23:
“Por la fe
Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres por tres meses, porque le
vieron niño hermoso, y no temieron el decreto del rey.”
En lo personal tengo más de un hijo y de seguro
muchos de los lectores también tengan hijos. Para cualquier padre sus hijos son
únicos y hermosos. Entonces el pasaje aludido de Éxodo no debiera tener mucho
sentido, pues que la explicación de que lo escondieran de las manos de los
malvados esté en que era “hermoso” da que pensar que si el niño no hubiese sido
agraciado a la vista, entonces lo habrían entregado a los egipcios.
Lo que ocurre es que estamos teniendo cierta
dificultad al entender lo que vieron en el niño.
La palabra que ha sido traducida como “hermoso” es
la palabra hebrea tov 2896 (Strongs טוֹב ). Resultará entonces interesante ver dónde
apareció por primera vez esta palabra en la Toráh.
Esta búsqueda nos conduce a los primeros
versículos de la Biblia, veamos Génesis 1:3-4:
“Y dijo
Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio
Dios que la luz era buena;…”
La palabra que ha sido traducida como “buena” es
la misma palabra tov, que encontramos en el versículo citado del bebé Moisés. O
sea que la misma característica que vio Elohim al crear la Luz, es la misma
característica observada al nacer Moisés.
De seguro entenderemos entonces este pasaje del
libro de Yashar 68:4 que nos habla de lo que ocurrió en el lugar cuando nació
Moisés:
“Y al
final de siete meses de su concepción ella dio a luz un hijo, y toda la casa
fue llena con una gran luz como la luz del sol y la luna en el tiempo que
brillan.”
Entonces podemos interpretar que cuando nació
Moisés esta misma presencia de la Luz divina hizo manifiesto que el nacido
tendría un destino importante para nación hebrea, lo cual fue obviamente
percibido por sus padres y generó mayores
recaudos para su supervivencia.
domingo, 14 de enero de 2018
Segunda reflexión a la porción Shemot “Nombres”, Éxodo 1:1 al 6:1 Ministerio Cerca del Cielo
Segunda reflexión a la porción
Shemot “Nombres”, Éxodo 1:1 al 6:1
Ministerio Cerca del Cielo
Éxodo 1:8 “Entretanto, se levantó sobre Egipto un
nuevo rey que no conocía a José…”
El libro de Bereshit (Génesis) culmina con un
panorama más que positivo. Pues en este tenemos a la descendencia de Israel
habitando en forma confiada y segura en Egipto.
Pero ahora, aun cuando en los límites del papel de
la Biblia sólo se han dado vuelta dos páginas, en la historia han pasado
alrededor de 400 años. Han muerto José, sus hermanos y toda la generación que
vio cómo todo Egipto, la familia de Jacov y gran parte del mundo conocido se
han salvado merced a la intervención y guía de José.
Y un nuevo monarca ha llegado al poder en esa
nación. Un monarca “…que no conocía a José…”
En comentarios anteriores hemos dicho que José es
una sombra, una imagen profética de Yahshúa el Mesías de Israel.
También hemos analizado el por qué de que sus
hermanos no conocieran a José en su primera visita a Egipto. Pues quien estaba
delante de ellos no era en apariencia su hermano José sino el virrey egipcio
Tsafnat Paneaj. Quien en nada se parecía al hermano perdido. También hemos
visto como ello es una imagen profética de Yahshúa y cómo sus hermanos no lo
conocen con su investidura gentil.
Pues bien, aquí lo que se da es el proceso
inverso. Ha llegado al poder un Faraón que no conoce a José. Pero no se nos
dice que no conociera a Tsafnat Paneaj.
Un Faraón era una persona tremendamente ilustrada.
Recibía todo el conocimiento que se podía obtener en esas épocas. Era versado
en ciencia, historia, economía, religión, etc. Y por supuesto conocía la
historia, en el caso en particular de los reyes hicsos que se habían
relacionado con pueblos asiáticos y que habían tenido en los israelitas un gran
aliado. A estos hace referencia el nuevo faraón al temer según Génesis 1:10:
“…que viniendo guerra, él también se una a
nuestros enemigos y pelee contra nosotros, y se vaya de la tierra.”
Entonces lo que aquí tenemos es a un rey que no
conoce al José hebreo. No tiene su imagen hebrea, ni conoce a su Dios hebreo,
ni conoce las maravillas que el cumplimiento de las Instrucciones de su Elohim
ha traído a su tierra egipcia.
Sólo conoce al egipcio Tsafnat Paneaj. Pero es
necesario también que tomemos a la palabra conocer no sólo como tener la
referencia de alguien. Sino apreciar en profundidad su forma de ser, de pensar,
de ver el mundo, de relacionarse con los demás y sobretodo de relacionarse con
el Creador. Tenemos aquí a un monarca que des-conoce todo esto. Y por todos
estos motivos no ve en estos extranjeros a aquellos con quien su pueblo ha
superado la hambruna y los pesares de los tiempos de crisis. Y por ello los
persigue y los somete a martirios y toda clase de trabajos de opresión. Y los
rechaza y procura su muerte.
¿Nos recuerda algo todo ello?
Pensemos por un instante en toda la persecución a
que han sido sometidos los judíos a lo
largo de la historia. Existen personas que creen que la persecución que ha
sufrido el pueblo judío es producto de no aceptar a “Jesús” como el Mesías.
Pero no es eso lo que nos dicen las escrituras. Las escrituras dicen que ha
sido puesto un velo sobre Judá para que ingrese la plenitud de los gentiles
(los descendientes de Israel pedidos entre las naciones). ¿Dónde dice que la
persecución la ha decretado YHWH por no haber aceptado a su Hijo? Es tiempo de
limpiar esa mentira de las conciencias de los creyentes en Yahshúa. Esa mentira
es la que el catolicismo romano impulsó desde hace siglos para envenenar las
conciencias de sus feligreses y conducirlos a la persecución antisemita. La
misma que usaron los cruzados y que también usó Hitler.
Pero entonces cabe la pregunta ¿Cómo llegaron los
líderes religiosos de Europa y parte del mundo cristiano a perseguir al Pueblo
Judío al punto de querer su exterminio o guardar silencio ante él?
Por un motivo sencillo, porque esos líderes son
como el faraón que “… no conocía a José”.
Esos líderes (y muchos cristianos en la
actualidad) conocen a Tsafnat Paneaj, al monigote inventado en el Vaticano.
Vestido con ropas griegas y romanas, que habla latín o griego, que guarda el
domingo y nace un 25 de diciembre, y que tiene una madre que se mantiene virgen
aun después del parto.
Y por supuesto desconocen a José o proféticamente
a Yahshúa, quien guarda el Shabbat, que vivió una vida como judío, que tuvo
medio hermanos judíos nacidos de la unión sexual de Yosef y Miryam, que se
desempeñó como rabino y maestro y que es el Salvador y Mashíaj y que volverá a
unir a las dos Casas, Judá e Israel.
Ese mismo, a quien nosotros sí conocemos.
porción Shemot “Nombres”, Éxodo 1:1 al 6:1 Ministerio Cerca del Cielo
porción Shemot “Nombres”, Éxodo
1:1 al 6:1
Ministerio Cerca del Cielo SALTO URUGUAY
El segundo libro de la Instrucción comienza con
los nombres de aquellos que descendieron a Egipto a vivir para superar la
hambruna, llevados por la dirección de su padre Israel. Por eso se llama
“Nombres” (Shemot, lo cual proviene de Shem Strongs 8034 lo cual significa
nombre en hebreo).
Me parece importante aclarar un dato que lleva a
confusión a hermanos cristianos y que he visto que es aprovechado con mala fe por
comentaristas judíos que no confiesan a Yahshúa, para que el cristiano ponga en
duda la veracidad de sus escrituras.
Veamos estos versículos comparados, Génesis 46:27
“Y los hijos de José, que
le nacieron en Egipto, dos personas. Todas las personas de la casa de Jacob,
que entraron en Egipto, fueron setenta. ”
Lo
cual es reafirmado por Éxodo 1:5, pero haciendo una hermosa inversión de la
frase colocando al final a José:
“Todas
las personas que le nacieron a Jacob fueron setenta. Y José estaba en Egipto.”
Comparemos
ahora el Libro de los Hechos 7:14, veamos las palabras de Esteban:
“Y
enviando José, hizo venir a su padre Jacob, y a toda su parentela, en
número de setenta y cinco personas.”
Entonces
¿Son 70 o 75? Aun cuando conocen la respuesta muchos detractores, “rabinos” del
judaísmo, la ocultan y confunden a cristianos que ignoran el origen de esta
aparente contradicción.
La
respuesta radica en las distintas versiones de las Escrituras a las cuales
puede accederse. Lo que ocurre es que el judaísmo rabínico usa en general la
llamada versión Masorética de las Escrituras. Esta versión que dicen ser la más
fiel por ser ellos los depositarios de la Toráh, en realidad es una versión
acuñada entre el S. I y el S. X e.c. , por escritores judíos de Tiberías y
Jerusalem. En varias ocasiones estos copistas han introducido cambios
abiertamente para tergiversar las escrituras y desnaturalizando lo que los
cristianos pudieran emplear para reafirmar su doctrina.
Daré
un ejemplo para que se entienda, Isaías 7:14 según la versión Reina-Valera:
“Por
tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá,
y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.”
La
palabra usada originalmente en ese pasaje para lo que se traduce como virgen es
el hebreo “betulah”, lo cual significa precisamente virgen. Pero en el texto de
los masoretas lo han cambiado por la palabra “almah” lo cual significa
doncella, mujer joven.
Ahora
bien, ¿Cómo sabemos los cambios que esta gente ha hecho? Porque existe un texto
que sí ha sido preservado en el tiempo. Y es la llamada versión Septuaginta,
esta (LXX) es el Antiguo Testamento traducido del hebreo al griego a petición de Ptolomeo II el rey de Egipto
alrededor del año 285 A.C. y traducida por 72 sabios judíos.
Teniendo
en claro esto, veamos ahora qué nos dice la versión Septuaginta de la Biblia,
en el citado versículo de Génesis 46:27:
“Y
los hijos de José, que le nacieron en la tierra de Egipto, fueron nueve las
almas; todas las almas de la casa de Jacob que vinieron con José en
Egipto, fueron setenta y cinco almas.”
Alguien
podría preguntarse entonces ¿Cómo es posible que las dos versiones difieran
así? Pues si contamos las personas según el relato nos dan 70 personas y no 75.
Pues bien, la diferencia está en que en la versión LXX (Septuaginta) se
encuentran incluidos los hijos de Efraym y Manasés y sus nietos. Génesis 46:20:
“Y hubo hijos nacidos a José en la tierra de
Egipto, a quien Asenat, la hija de Potifera, sacerdote de Heliópolis, dio a luz
a él,… Manasés y Efraín. Y había hijos nacidos de Manasés, que la
concubina siria dio a luz a él, … Maquir. Y
Maquir engendró a Galaad. Y los hijos de Efraín, el hermano de
Manasés; Sutalaam y Taam. Y el hijo de Sutalaam; . Edom”
Podríamos
entonces preguntarnos ¿Es correcto conforme al texto bíblico que sean incluidos
los hijos de José, si ellos nacieron en Egipto?
Sí,
es correcta su inclusión, pues Israel adoptó a los hijos de José como propios,
conforme Génesis 48:5:
“Y
ahora tus dos hijos Efraín y Manasés, que te nacieron en la tierra de Egipto,
antes que viniese a ti a la tierra de Egipto, míos son; como Rubén y Simeón,
serán míos.”
Pues
bien ¿Es correcto que los hijos de ellos sean incluidos? También debo escribir
por supuesto que sí, pues de igual forma se contaron por ejemplo los hijos de
Rubén, Génesis 46:9:
“Y
los hijos de Rubén: Hanoc, Falú, Hezrón y Carmi.”
Tomando en cuenta todo ello vemos que entre el texto
de la Septuaginta, muy común entre todos aquellos judíos fuera de la tierra de
Israel, y la cita en Hechos no hay contradicción.
¿Por
qué en la Reina –Valera 1960 existe esta contradicción? Cualquiera puede tomar
en sus manos esta versión bíblica y verá referencias a los textos masoréticos
lo cual entiendo en algún momento revisarán.
Hemos
creído necesario hacer en el primer capítulo del libro del Éxodo estas
observaciones por cuanto son muchos los cristianos que, en su afán de
“convertir” judíos al cristianismo o recibir “doctrina” de ellos, se acercan
con preguntas a los llamados “rabinos” del judaísmo. No deben olvidarse que el
judaísmo rabínico, continuación del fariseísmo, ha tenido como meta durante
casi dos mil años, rechazar la verdad de Yahshúa como Mashíaj y Salvador de
Israel. Y bajo esa perspectiva es que deben ser “cautos como serpiente” al
recibir cualquier información de parte de ellos.
jueves, 11 de enero de 2018
La Dieta del Creador - Un Rudo Despertar Radio #9
La Dieta del Creador - Un Rudo Despertar Radio #9
¿A Dios realmente le importa lo que comemos? Si no es así, entonces ¿dónde en las Escrituras dice que Dios cambió su mente de lo que le dijo a su pueblo en el libro de Génesis?! ¿Estás pensando en Hechos 10, Gálatas 2, Marcos 7 o tal vez Colosenses 2? Usted se sorprenderá y asombrara al ver por sí mismo que por más de 1800 años hemos leído en las Escrituras cosas que no están allí. Usted se quedara verdaderamente perplejo al descubrir el poder de la tradición y cómo la doctrina de la "muerte de Jesús para que podamos comerlo todo" ha sobrevivido durante tanto tiempo.
¿A Dios realmente le importa lo que comemos? Si no es así, entonces ¿dónde en las Escrituras dice que Dios cambió su mente de lo que le dijo a su pueblo en el libro de Génesis?! ¿Estás pensando en Hechos 10, Gálatas 2, Marcos 7 o tal vez Colosenses 2? Usted se sorprenderá y asombrara al ver por sí mismo que por más de 1800 años hemos leído en las Escrituras cosas que no están allí. Usted se quedara verdaderamente perplejo al descubrir el poder de la tradición y cómo la doctrina de la "muerte de Jesús para que podamos comerlo todo" ha sobrevivido durante tanto tiempo.
porción Vayeji “Y vivió” Génesis 47:28 al 50:26 CERCA DEL CIELO SALTO URU
“Pero viendo José que su
padre ponía la mano derecha sobre la cabeza de Efraín, le causó esto disgusto;
y asió la mano de su padre, para cambiarla de la cabeza de Efraín a la cabeza
de Manasés.” Génesis 48:17
Este
es un pasaje conocido por los lectores de la Biblia. En él tenemos al menos 4
personas que participan del relato. Israel, su hijo José y sus dos nietos,
Efraím y Manasés. Por un lado el patriarca y enfrentados a él los dos hijos de
José, Efraím siendo el menor, a la izquierda de Israel y Manasés, el
primogénito, colocado a la derecha de Israel.
Esta
ubicación según vemos en Génesis 48:13, fue predispuesta intencionalmente por
José para que la bendición de la mano derecha la recibiese el primogénito:
“Y
los tomó José a ambos, Efraín a su derecha, a la izquierda de Israel, y Manasés
a su izquierda, a la derecha de Israel; y los acercó a él.”
No
obstante, el patriarca voluntariamente cruza sus brazos para bendecir con su
mano derecha a Efraím y viceversa a su hermano. Toda la situación nos conduce a
una multitud de preguntas, algunas de las cuales buscaremos responder. Otras
quizás quedarán para que las responda el Mashíaj en su segunda venida.
Hay
mucha tela para cortar y no sólo surge el material de ésta porción, sino que debemos también bucear en anteriores
para comprender todos los puntos.
Para
tener una aproximación al porqué del cruce de las manos, en primer lugar
debemos comenzar con los nombres de los hijos de José. El primogénito, Manasés.
Veamos qué se nos dice de su nombre, Génesis 41:51:
“Y
llamó José el nombre del primogénito, Manasés; porque dijo: Dios me hizo
olvidar todo mi trabajo, y toda la casa de mi padre.”
Su
primogénito se llamó entonces מְנַשֶּׁה Menashé (Strongs. 4519) lo cual significa “haciendo olvidar”, que a
su vez proviene del hebreo nasháh נָשָׁה (Strongs. 5382 olvidar).
Debemos
preguntarnos ahora ¿Por qué José le pone a su primer hijo un nombre cuyo
principal mensaje es olvidar la casa de
su padre Jacov?
Aunque
no nos hayamos dado cuenta, esta pregunta está muy relacionada con otra que
deberíamos hacernos ¿Por qué José no procuró reencontrarse con su padre Israel
y su hermano Benjamín?
Está
bien, es cierto que fue vendido como esclavo a los 17 años. Pero no debemos omitir
que apenas empezó a servir a Potifar,
YHWH bendijo esa casa egipcia y a su amo. De forma tal que, conforme Génesis
39:6, Potifar tomó la siguiente actitud:
“Y
dejó todo lo que tenía en mano de José, y con él no se preocupaba de cosa
alguna sino del pan que comía.”
Potifar
lo puso a cargo de todos sus bienes, con toda la libertad que una persona en su
posición debía tener. No olvidemos que Potifar era quizás la persona más
importante en Egipto luego del Faraón. Ser el mayordomo de esa casa ubicaba a
José en una posición altísima. ¿Por qué entonces no procuró contactarse con su
padre, avisarle que estaba bien, invitarlo a Egipto, o que su hermanito Benjamín pudiera saber de su paradero?
La
respuesta a este interrogante la tenemos en la misma Toráh, lo cual nos enseña
que hay mucha información contenida en ella y que algunas veces se nos pasa
desapercibida.
Reflexionemos
entonces en lo que ocurrió antes de la venta de José a los mercaderes. Tengamos
un poco de paciencia y entenderemos todas las cosas.
¿Cuáles
son los últimos episodios antes de la venta de José?
Tenemos
los sueños de José, el primero donde sueña a sus hermanos como espigas, siendo
la reacción de los hermanos la siguiente:
Génesis
37:8 “Le respondieron sus hermanos: ¿Reinarás tú sobre nosotros, o señorearás sobre nosotros? Y le aborrecieron aun más a
causa de sus sueños y sus palabras.”
Luego
tiene otro sueño, el cual también involucra a su padre y a su madre, y que
provoca en Israel la siguiente reacción:
Génesis
37:10 “Y lo contó a su padre y a sus hermanos; y su padre le reprendió, y le
dijo: ¿Qué sueño es este que soñaste? ¿Acaso vendremos yo y tu madre y tus
hermanos a postrarnos en tierra ante ti?”
Entonces,
José tiene dos sueños, los cuales cuenta a su padre y hermanos y provoca que le
aborrezcan y le tengan envidia y además una respuesta negativa por parte de su
padre.
Después
de estos sueños, sabemos que Jacov envió a José a buscar informes del trabajo
de sus hermanos, ¿Y a dónde fue enviado José?:
Génesis
37:14 “…Y lo envió del valle de Hebrón, y llegó a Siquem.”
Ese
no era cualquier lugar, Jacov envía a su hijo José a las cercanías de la ciudad
que había sentido la furia de Simeón y Leví cuando fue violada su hermana
Dinah. Un lugar de pocos amigos para los hijos de Jacov.
Luego
de ahí debe movilizarse al lugar donde ciertamente están sus hermanos. Allí es
arrojado en el pozo y luego vendido a los comerciantes de esclavos.
Como
escuché decir de un comentarista de la Toráh, nos confundimos en ocasiones porque
pensamos que José conoce todo lo que nosotros conocemos. Que conoce la historia
tal cual nosotros la conocemos. Pero no es así, José no leyó su historia en la
Toráh, José la vivió.
¿Qué
pensamos que sintió José?
Sus
hermanos se enojan, lo aborrecen, le tienen envidia, su padre se enoja por el
segundo sueño. Lo envía a un lugar donde está lleno de enemigos, sus hermanos
se violentan con él y lo venden como esclavos a Egipto. ¿Qué puede sentir
humanamente José hacia su familia y su padre incluido? Que obviamente ha sido
rechazado por su padre, quien ha permitido su mal y está en connivencia con sus
otros hijos para que sufra ese mal. No tiene motivos para pensar otra
cosa. José cree que su padre sabe todo lo que le ha pasado y ha sido parte de
ese plan. Leamos lo que nos cuenta el libro de Yashar 42:43, esto le contestan
los mercaderes a José cuando les pide misericordia:
“…Y ellos
respondieron diciendo: ¿No eres tú el esclavo, y dónde está tu padre? Y si tú
tuvieras un padre no hubieras sido vendido dos veces por tan poco dinero…”
Cuando
José llega a Egipto, y es vendido poco puede quedar en él para querer
reencontrarse.
Sabemos
que luego de caer en desgracia por la mentira de la mujer de Potifar y estar en
la cárcel es nuevamente bendecido recibiendo la comisión de ser el segundo en
Egipto. Han pasado varios años y ahora
él tiene esposa y dos hijos. Al primero como establecimos le pone Manasés, lo
cual significa lo que ya explicamos. Tiene el nombre el sentido de olvidar el
mal trago sufrido.
Luego
por supuesto tiene a su segundo hijo, Efraím, Génesis 41:52:
“Y
llamó el nombre del segundo, Efraín; porque dijo: Dios me hizo fructificar en
la tierra de mi aflicción.”
Efraím,
אֶפְרַ֫יִם Efraym (Strongs. 669) lo
cual significa fecundo, fructífero, doblemente bendecido.
Bajo
este nombre José ha visto su futuro asentado en la tierra de Egipto e incluso
proféticamente ve que se cumplirán las promesas dadas por Dios.
Entonces
ahora tenemos un mejor cuadro de situación para explicarnos mejor por qué el
cambio, el cruce de manos. Pero debemos ahondar un poco más en lo que
experimenta José.
Comparemos
estos versículos:
Génesis
42:13 “Y ellos respondieron: Tus siervos somos doce hermanos, hijos de un varón
en la tierra de Canaán; y he aquí el menor está hoy con nuestro padre, y otro
no parece.”
Génesis
44:20 “Y nosotros respondimos a mi señor: Tenemos un padre anciano, y un
hermano joven, pequeño aún, que le nació en su vejez; y un hermano suyo murió,
y él solo quedó de los hijos de su madre; y su padre lo ama.”
Génesis
44:27 al 29 “Vosotros sabéis que dos hijos me dio a luz mi mujer; y el
uno salió de mi presencia, y pienso de cierto que fue despedazado, y hasta
ahora no lo he visto. Y si tomáis también a éste de delante de mí, y le
acontece algún desastre, haréis descender mis canas con dolor al Seol.”
¿Por
qué escogimos estos versículos para transcribirlos?
Porque
ellos nos dan la información acerca del conocimiento de José sobre la situación
de su familia.
Hasta
el momento en que José recibe la visita de sus hermanos para comprar alimentos,
sabemos que no había recibido noticias de su familia. ¿Qué información recibe
por parte de sus hermanos en la primera visita?
Según
Génesis 42:13, se entera que su hermano menor vive al igual que su padre. O sea
su impresión de los hechos que lo llevaron a la esclavitud permanece intacta.
Hasta Génesis 44 José permanece en su pensamiento,
es por ello que procura que su hermano Benjamín permanezca con él, lo cual está
claro por el versículo 17:
“José
respondió: Nunca yo tal haga. El varón en cuyo poder fue hallada la copa, él
será mi siervo; vosotros id en paz a vuestro padre.”
En
estas frases pareciéramos escuchar: ustedes váyanse con su padre que consintió
en mi venta y dejen conmigo a mi hermano, que yo le aseguraré el bienestar.
Pero
todo empieza a cambiar cuando Judá toma la palabra pues en Génesis 44:20 que
trascribí ya se empieza a hablar de la idea de la posible muerte de José en la
mente de su padre Jacov. Lo cual se hace patente en los versículos siguientes
de Génesis 44: 27 al 29:
“Entonces
tu siervo mi padre nos dijo: Vosotros sabéis que dos hijos me dio a luz mi
mujer; y el uno salió de mi presencia, y pienso de cierto que fue
despedazado, y hasta ahora no lo he visto.
Y si tomáis también a éste de delante de mí, y le acontece algún desastre, haréis descender mis canas con dolor al Seol.”
Y si tomáis también a éste de delante de mí, y le acontece algún desastre, haréis descender mis canas con dolor al Seol.”
¿Comprendemos
lo que leemos?
He aquí un padre con su alma desgarrada por la
pérdida de un hijo y la posible pérdida de otro.
Es
aquí donde José se entera que lo que ha pensado durante años acerca de la
connivencia de su padre con el pecado de sus hermanos es falso. El que creyó
que su padre había sido partícipe de la venta de su persona, ahora se entera
que hace años que Israel lo está llorando. Que ha visto desgarrado su ser por
su desaparición.
Comprendamos
ahora cómo el alma de José también se desgarra al conocer esa verdad de la cual
ha sido privado durante años. Todo su ser se conmueve y es lo que la Toráh nos
muestra el decir en Génesis 45:1-2:
“No
podía ya José contenerse delante de todos los que estaban al lado suyo, y
clamó: Haced salir de mi presencia a todos. Y no quedó nadie con él, al darse a
conocer José a sus hermanos.
Entonces se dio a llorar a gritos; y oyeron los egipcios, y oyó también la casa de Faraón.”
Entonces se dio a llorar a gritos; y oyeron los egipcios, y oyó también la casa de Faraón.”
Las respuestas
ahora surgirán con sencillez. La bendición de la mano derecha, la promesa de
Israel ¿Sobre quién deberá asentarse? Sobre “olvidar la casa de mi padre” o
“sobre la promesa de multiplicidad, de fecundidad”. Sobre Manasés o sobre
Efraym.
Quienes siguen los estudios que hemos brindado verán
que la nación de Israel a la muerte de salomón se dividió en dos reinos. La
Casa de Israel (también conocida como Casa de José o Casa de Efraym) al Norte,
y la Casa de Judá al Sur. También saben que el reino del norte fue desperdigado
por todo el mundo con la invasión de los asirios. Desparramando “efraimitas” a
lo largo de todo el globo, los cuales ha
sido llamado “las ovejas perdidas de la Casa de Israel” o los efraimitas perdidos
entre las naciones gentiles. Aquellos que vino a rescatar Yahshúa.
Veamos
la bendición que Israel asienta sobre Efraím, Génesis 48:18-19:
“ Y
dijo José a su padre: No así, padre mío, porque éste es el primogénito; pon tu
mano derecha sobre su cabeza.
Mas su padre no quiso, y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé; también él vendrá a ser un pueblo, y será también engrandecido; pero su hermano menor será más grande que él y su descendencia formará multitud de naciones.”
Mas su padre no quiso, y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé; también él vendrá a ser un pueblo, y será también engrandecido; pero su hermano menor será más grande que él y su descendencia formará multitud de naciones.”
De este último versículo quiero
extraer una frase importantísima, la cual el cristianismo ha desconocido en
importancia y trascendencia, la frase es “multitud de naciones” en hebreo הַגּוֹיִֽם׃ מְלֹֽא־ melo ha goyim
(Strongs. 1471 y 4393). Esta frase también puede traducirse como “plenitud de
gentiles”. ¿Recuerda el lector haber leído o escuchado esta frase?
Veamos Romanos 11:25:
“Porque no quiero, hermanos, que
ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros
mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya
entrado la plenitud de los gentiles;…”
Este pasaje que hemos trascripto
de la carta a los romanos es la explicación de Pablo acerca de por qué se ha
colocado un velo sobre nuestros hermanos judíos, la casa de Judá. El mismo ha
sido colocado para que, desconociendo por ahora al Mashíaj Yahshúa gran parte
de los judíos, puedan ingresar de nuevo al Pacto la plenitud de los gentiles,
los “melo hagoyim”, la multitud de naciones de la que Jacov-Israel
profetizó. Esa multitud de gentiles, que
ha nacido con sangre israelita pero mezclada entre las naciones. Así como
Efraym, el hijo de José nació de mezclar la sangre de José con la sangre de
Asenat la egipcia. De igual forma, plenitud de descendientes de José a través
de Efraym se hacen acreedores a la promesa que habían recibido Abraham, Isaac y
Jacov-Israel.
Y esta es la explicación del
porqué del cruce de las manos de Israel.
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