porción Vayeji “Y
vivió” Génesis 47:28 al 50:26
“Pero viendo José que su
padre ponía la mano derecha sobre la cabeza de Efraín, le causó esto disgusto;
y asió la mano de su padre, para cambiarla de la cabeza de Efraín a la cabeza
de Manasés.” Génesis 48:17
Este
es un pasaje conocido por los lectores de la Biblia. En él tenemos al menos 4
personas que participan del relato. Israel, su hijo José y sus dos nietos,
Efraím y Manasés. Por un lado el patriarca y enfrentados a él los dos hijos de
José, Efraím siendo el menor, a la izquierda de Israel y Manasés, el
primogénito, colocado a la derecha de Israel.
Esta
ubicación según vemos en Génesis 48:13, fue predispuesta intencionalmente por
José para que la bendición de la mano derecha la recibiese el primogénito:
“Y
los tomó José a ambos, Efraín a su derecha, a la izquierda de Israel, y Manasés
a su izquierda, a la derecha de Israel; y los acercó a él.”
No
obstante, el patriarca voluntariamente cruza sus brazos para bendecir con su
mano derecha a Efraím y viceversa a su hermano. Toda la situación nos conduce a
una multitud de preguntas, algunas de las cuales buscaremos responder. Otras
quizás quedarán para que las responda el Mashíaj en su segunda venida.
Hay
mucha tela para cortar y no sólo surge el material de ésta porción, sino que debemos también bucear en anteriores
para comprender todos los puntos.
Para
tener una aproximación al porqué del cruce de las manos, en primer lugar
debemos comenzar con los nombres de los hijos de José. El primogénito, Manasés.
Veamos qué se nos dice de su nombre, Génesis 41:51:
“Y
llamó José el nombre del primogénito, Manasés; porque dijo: Dios me hizo
olvidar todo mi trabajo, y toda la casa de mi padre.”
Su
primogénito se llamó entonces מְנַשֶּׁה Menashé (Strongs. 4519) lo cual significa “haciendo olvidar”, que a
su vez proviene del hebreo nasháh נָשָׁה (Strongs. 5382 olvidar).
Debemos
preguntarnos ahora ¿Por qué José le pone a su primer hijo un nombre cuyo
principal mensaje es olvidar la casa de
su padre Jacov?
Aunque
no nos hayamos dado cuenta, esta pregunta está muy relacionada con otra que
deberíamos hacernos ¿Por qué José no procuró reencontrarse con su padre Israel
y su hermano Benjamín?
Está
bien, es cierto que fue vendido como esclavo a los 17 años. Pero no debemos omitir
que apenas empezó a servir a Potifar,
YHWH bendijo esa casa egipcia y a su amo. De forma tal que, conforme Génesis
39:6, Potifar tomó la siguiente actitud:
“Y
dejó todo lo que tenía en mano de José, y con él no se preocupaba de cosa
alguna sino del pan que comía.”
Potifar
lo puso a cargo de todos sus bienes, con toda la libertad que una persona en su
posición debía tener. No olvidemos que Potifar era quizás la persona más
importante en Egipto luego del Faraón. Ser el mayordomo de esa casa ubicaba a
José en una posición altísima. ¿Por qué entonces no procuró contactarse con su
padre, avisarle que estaba bien, invitarlo a Egipto, o que su hermanito Benjamín pudiera saber de su paradero?
La
respuesta a este interrogante la tenemos en la misma Toráh, lo cual nos enseña
que hay mucha información contenida en ella y que algunas veces se nos pasa
desapercibida.
Reflexionemos
entonces en lo que ocurrió antes de la venta de José a los mercaderes. Tengamos
un poco de paciencia y entenderemos todas las cosas.
¿Cuáles
son los últimos episodios antes de la venta de José?
Tenemos
los sueños de José, el primero donde sueña a sus hermanos como espigas, siendo
la reacción de los hermanos la siguiente:
Génesis
37:8 “Le respondieron sus hermanos: ¿Reinarás tú sobre nosotros, o señorearás sobre nosotros? Y le aborrecieron aun más a
causa de sus sueños y sus palabras.”
Luego
tiene otro sueño, el cual también involucra a su padre y a su madre, y que
provoca en Israel la siguiente reacción:
Génesis
37:10 “Y lo contó a su padre y a sus hermanos; y su padre le reprendió, y le
dijo: ¿Qué sueño es este que soñaste? ¿Acaso vendremos yo y tu madre y tus
hermanos a postrarnos en tierra ante ti?”
Entonces,
José tiene dos sueños, los cuales cuenta a su padre y hermanos y provoca que le
aborrezcan y le tengan envidia y además una respuesta negativa por parte de su
padre.
Después
de estos sueños, sabemos que Jacov envió a José a buscar informes del trabajo
de sus hermanos, ¿Y a dónde fue enviado José?:
Génesis
37:14 “…Y lo envió del valle de Hebrón, y llegó a Siquem.”
Ese
no era cualquier lugar, Jacov envía a su hijo José a las cercanías de la ciudad
que había sentido la furia de Simeón y Leví cuando fue violada su hermana
Dinah. Un lugar de pocos amigos para los hijos de Jacov.
Luego
de ahí debe movilizarse al lugar donde ciertamente están sus hermanos. Allí es
arrojado en el pozo y luego vendido a los comerciantes de esclavos.
Como
escuché decir de un comentarista de la Toráh, nos confundimos en ocasiones porque
pensamos que José conoce todo lo que nosotros conocemos. Que conoce la historia
tal cual nosotros la conocemos. Pero no es así, José no leyó su historia en la
Toráh, José la vivió.
¿Qué
pensamos que sintió José?
Sus
hermanos se enojan, lo aborrecen, le tienen envidia, su padre se enoja por el
segundo sueño. Lo envía a un lugar donde está lleno de enemigos, sus hermanos
se violentan con él y lo venden como esclavos a Egipto. ¿Qué puede sentir
humanamente José hacia su familia y su padre incluido? Que obviamente ha sido
rechazado por su padre, quien ha permitido su mal y está en connivencia con sus
otros hijos para que sufra ese mal. No tiene motivos para pensar otra
cosa. José cree que su padre sabe todo lo que le ha pasado y ha sido parte de
ese plan. Leamos lo que nos cuenta el libro de Yashar 42:43, esto le contestan
los mercaderes a José cuando les pide misericordia:
“…Y ellos
respondieron diciendo: ¿No eres tú el esclavo, y dónde está tu padre? Y si tú
tuvieras un padre no hubieras sido vendido dos veces por tan poco dinero…”
Cuando
José llega a Egipto, y es vendido poco puede quedar en él para querer
reencontrarse.
Sabemos
que luego de caer en desgracia por la mentira de la mujer de Potifar y estar en
la cárcel es nuevamente bendecido recibiendo la comisión de ser el segundo en
Egipto. Han pasado varios años y ahora
él tiene esposa y dos hijos. Al primero como establecimos le pone Manasés, lo
cual significa lo que ya explicamos. Tiene el nombre el sentido de olvidar el
mal trago sufrido.
Luego
por supuesto tiene a su segundo hijo, Efraím, Génesis 41:52:
“Y
llamó el nombre del segundo, Efraín; porque dijo: Dios me hizo fructificar en
la tierra de mi aflicción.”
Efraím,
אֶפְרַ֫יִם Efraym (Strongs. 669) lo
cual significa fecundo, fructífero, doblemente bendecido.
Bajo
este nombre José ha visto su futuro asentado en la tierra de Egipto e incluso
proféticamente ve que se cumplirán las promesas dadas por Dios.
Entonces
ahora tenemos un mejor cuadro de situación para explicarnos mejor por qué el
cambio, el cruce de manos. Pero debemos ahondar un poco más en lo que
experimenta José.
Comparemos
estos versículos:
Génesis
42:13 “Y ellos respondieron: Tus siervos somos doce hermanos, hijos de un varón
en la tierra de Canaán; y he aquí el menor está hoy con nuestro padre, y otro
no parece.”
Génesis
44:20 “Y nosotros respondimos a mi señor: Tenemos un padre anciano, y un
hermano joven, pequeño aún, que le nació en su vejez; y un hermano suyo murió,
y él solo quedó de los hijos de su madre; y su padre lo ama.”
Génesis
44:27 al 29 “Vosotros sabéis que dos hijos me dio a luz mi mujer; y el
uno salió de mi presencia, y pienso de cierto que fue despedazado, y hasta
ahora no lo he visto. Y si tomáis también a éste de delante de mí, y le
acontece algún desastre, haréis descender mis canas con dolor al Seol.”
¿Por
qué escogimos estos versículos para transcribirlos?
Porque
ellos nos dan la información acerca del conocimiento de José sobre la situación
de su familia.
Hasta
el momento en que José recibe la visita de sus hermanos para comprar alimentos,
sabemos que no había recibido noticias de su familia. ¿Qué información recibe
por parte de sus hermanos en la primera visita?
Según
Génesis 42:13, se entera que su hermano menor vive al igual que su padre. O sea
su impresión de los hechos que lo llevaron a la esclavitud permanece intacta.
Hasta Génesis 44 José permanece en su pensamiento,
es por ello que procura que su hermano Benjamín permanezca con él, lo cual está
claro por el versículo 17:
“José
respondió: Nunca yo tal haga. El varón en cuyo poder fue hallada la copa, él
será mi siervo; vosotros id en paz a vuestro padre.”
En
estas frases pareciéramos escuchar: ustedes váyanse con su padre que consintió
en mi venta y dejen conmigo a mi hermano, que yo le aseguraré el bienestar.
Pero
todo empieza a cambiar cuando Judá toma la palabra pues en Génesis 44:20 que
trascribí ya se empieza a hablar de la idea de la posible muerte de José en la
mente de su padre Jacov. Lo cual se hace patente en los versículos siguientes
de Génesis 44: 27 al 29:
“Entonces
tu siervo mi padre nos dijo: Vosotros sabéis que dos hijos me dio a luz mi
mujer; y el uno salió de mi presencia, y pienso de cierto que fue
despedazado, y hasta ahora no lo he visto.
Y si tomáis también a éste de delante de mí, y le acontece algún desastre,
haréis descender mis canas con dolor al Seol.”
¿Comprendemos
lo que leemos?
He aquí un padre con su alma desgarrada por la
pérdida de un hijo y la posible pérdida de otro.
Es
aquí donde José se entera que lo que ha pensado durante años acerca de la
connivencia de su padre con el pecado de sus hermanos es falso. El que creyó
que su padre había sido partícipe de la venta de su persona, ahora se entera
que hace años que Israel lo está llorando. Que ha visto desgarrado su ser por
su desaparición.
Comprendamos
ahora cómo el alma de José también se desgarra al conocer esa verdad de la cual
ha sido privado durante años. Todo su ser se conmueve y es lo que la Toráh nos
muestra el decir en Génesis 45:1-2:
“No
podía ya José contenerse delante de todos los que estaban al lado suyo, y
clamó: Haced salir de mi presencia a todos. Y no quedó nadie con él, al darse a
conocer José a sus hermanos.
Entonces se dio a llorar a gritos; y oyeron los egipcios, y oyó también la casa
de Faraón.”
Las respuestas
ahora surgirán con sencillez. La bendición de la mano derecha, la promesa de
Israel ¿Sobre quién deberá asentarse? Sobre “olvidar la casa de mi padre” o
“sobre la promesa de multiplicidad, de fecundidad”. Sobre Manasés o sobre
Efraym.
Quienes siguen los estudios que hemos brindado verán
que la nación de Israel a la muerte de salomón se dividió en dos reinos. La
Casa de Israel (también conocida como Casa de José o Casa de Efraym) al Norte,
y la Casa de Judá al Sur. También saben que el reino del norte fue desperdigado
por todo el mundo con la invasión de los asirios. Desparramando “efraimitas” a
lo largo de todo el globo, los cuales ha
sido llamado “las ovejas perdidas de la Casa de Israel” o los efraimitas perdidos
entre las naciones gentiles. Aquellos que vino a rescatar Yahshúa.
Veamos
la bendición que Israel asienta sobre Efraím, Génesis 48:18-19:
“ Y
dijo José a su padre: No así, padre mío, porque éste es el primogénito; pon tu
mano derecha sobre su cabeza.
Mas su padre no quiso, y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé; también él vendrá a ser
un pueblo, y será también engrandecido; pero su hermano menor será más grande
que él y su descendencia formará multitud de naciones.”
De este último versículo quiero
extraer una frase importantísima, la cual el cristianismo ha desconocido en
importancia y trascendencia, la frase es “multitud de naciones” en hebreo הַגּוֹיִֽם׃ מְלֹֽא־ melo ha goyim
(Strongs. 1471 y 4393). Esta frase también puede traducirse como “plenitud de
gentiles”. ¿Recuerda el lector haber leído o escuchado esta frase?
Veamos Romanos 11:25:
“Porque no quiero, hermanos, que
ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros
mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya
entrado la plenitud de los gentiles;…”
Este pasaje que hemos trascripto
de la carta a los romanos es la explicación de Pablo acerca de por qué se ha
colocado un velo sobre nuestros hermanos judíos, la casa de Judá. El mismo ha
sido colocado para que, desconociendo por ahora al Mashíaj Yahshúa gran parte
de los judíos, puedan ingresar de nuevo al Pacto la plenitud de los gentiles,
los “melo hagoyim”, la multitud de naciones de la que Jacov-Israel
profetizó. Esa multitud de gentiles, que
ha nacido con sangre israelita pero mezclada entre las naciones. Así como
Efraym, el hijo de José nació de mezclar la sangre de José con la sangre de
Asenat la egipcia. De igual forma, plenitud de descendientes de José a través
de Efraym se hacen acreedores a la promesa que habían recibido Abraham, Isaac y
Jacov-Israel.
Y esta es la explicación del
porqué del cruce de las manos de Israel.