PORCION #1
PARASHA BERESHIT
Génesis 1.1-6.8
Isaías 42.5-43.11
Juan 1.1-14 | Colosenses 1.15-17 \ Hebreos 1.1-3
Génesis 1.1-6.8
Isaías 42.5-43.11
Juan 1.1-14 | Colosenses 1.15-17 \ Hebreos 1.1-3

Génesis 1:1-6:8 Nueva Versión Internacional (Castilian) (CST)
La creación
1 Dios, en el principio,
creó los cielos y la tierra.
2 La tierra era un caos total,
las tinieblas cubrían el abismo,
y el Espíritu[a] de Dios se movía
sobre la superficie de las aguas.
3 Y dijo Dios: «¡Que exista la luz!»
Y la luz llegó a existir.
4 Dios consideró que la luz era buena
y la separó de las tinieblas.
5 A la luz la llamó «día»,
y a las tinieblas, «noche».
Y vino la noche, y llegó la mañana:
ese fue el primer día.
creó los cielos y la tierra.
2 La tierra era un caos total,
las tinieblas cubrían el abismo,
y el Espíritu[a] de Dios se movía
sobre la superficie de las aguas.
3 Y dijo Dios: «¡Que exista la luz!»
Y la luz llegó a existir.
4 Dios consideró que la luz era buena
y la separó de las tinieblas.
5 A la luz la llamó «día»,
y a las tinieblas, «noche».
Y vino la noche, y llegó la mañana:
ese fue el primer día.
6 Y dijo Dios: «¡Que exista el firmamento
en medio de las aguas, y que las separe!»
7 Y así sucedió: Dios hizo el firmamento
y separó las aguas que están abajo,
de las aguas que están arriba.
8 Al firmamento Dios lo llamó «cielo».
Y vino la noche, y llegó la mañana:
ese fue el segundo día.
en medio de las aguas, y que las separe!»
7 Y así sucedió: Dios hizo el firmamento
y separó las aguas que están abajo,
de las aguas que están arriba.
8 Al firmamento Dios lo llamó «cielo».
Y vino la noche, y llegó la mañana:
ese fue el segundo día.
9 Y dijo Dios: «¡Que las aguas debajo del
cielo
se reúnan en un solo lugar,
y que aparezca lo seco!»
Y así sucedió. 10 A lo seco Dios lo llamó «tierra»,
y al conjunto de aguas lo llamó «mar».
Y Dios consideró que esto era bueno.
11 Y dijo Dios: «¡Que haya vegetación sobre la tierra;
que esta produzca hierbas que den semilla,
y árboles que den su fruto con semilla,
todos según su especie!»
Y así sucedió. 12 Comenzó a brotar la vegetación:
hierbas que dan semilla,
y árboles que dan su fruto con semilla,
todos según su especie.
Y Dios consideró que esto era bueno.
se reúnan en un solo lugar,
y que aparezca lo seco!»
Y así sucedió. 10 A lo seco Dios lo llamó «tierra»,
y al conjunto de aguas lo llamó «mar».
Y Dios consideró que esto era bueno.
11 Y dijo Dios: «¡Que haya vegetación sobre la tierra;
que esta produzca hierbas que den semilla,
y árboles que den su fruto con semilla,
todos según su especie!»
Y así sucedió. 12 Comenzó a brotar la vegetación:
hierbas que dan semilla,
y árboles que dan su fruto con semilla,
todos según su especie.
Y Dios consideró que esto era bueno.

13 Y vino la noche, y llegó la mañana:
ese fue el tercer día.
14 Y dijo Dios: «¡Que haya luces en el
firmamento
que separen el día de la noche;
que sirvan como señales de las estaciones,
de los días y de los años,
15 y que brillen en el firmamento
para iluminar la tierra!»
Y sucedió así. 16 Dios hizo los dos grandes astros:
el astro mayor para gobernar el día,
y el menor para gobernar la noche.
También hizo las estrellas.
17 Dios colocó en el firmamento
los astros para alumbrar la tierra.
18 Los hizo para gobernar el día y la noche,
y para separar la luz de las tinieblas.
Y Dios consideró que esto era bueno.
19 Y vino la noche, y llegó la mañana:
ese fue el cuarto día.
que separen el día de la noche;
que sirvan como señales de las estaciones,
de los días y de los años,
15 y que brillen en el firmamento
para iluminar la tierra!»
Y sucedió así. 16 Dios hizo los dos grandes astros:
el astro mayor para gobernar el día,
y el menor para gobernar la noche.
También hizo las estrellas.
17 Dios colocó en el firmamento
los astros para alumbrar la tierra.
18 Los hizo para gobernar el día y la noche,
y para separar la luz de las tinieblas.
Y Dios consideró que esto era bueno.
19 Y vino la noche, y llegó la mañana:
ese fue el cuarto día.
20 Y dijo Dios: «¡Que rebosen de seres
vivientes las aguas,
y que vuelen las aves sobre la tierra
a lo largo del firmamento!»
21 Y creó Dios los grandes animales marinos,
y todos los seres vivientes
que se mueven y pululan en las aguas
y todas las aves,
según su especie.
Y Dios consideró que esto era bueno,
22 y los bendijo con estas palabras:
«Sed fructíferos y multiplicaos;
llenad las aguas de los mares.
¡Que las aves se multipliquen sobre la tierra!»
23 Y vino la noche, y llegó la mañana:
ese fue el quinto día.
y que vuelen las aves sobre la tierra
a lo largo del firmamento!»
21 Y creó Dios los grandes animales marinos,
y todos los seres vivientes
que se mueven y pululan en las aguas
y todas las aves,
según su especie.
Y Dios consideró que esto era bueno,
22 y los bendijo con estas palabras:
«Sed fructíferos y multiplicaos;
llenad las aguas de los mares.
¡Que las aves se multipliquen sobre la tierra!»
23 Y vino la noche, y llegó la mañana:
ese fue el quinto día.
24 Y dijo Dios: «¡Que produzca la tierra
seres vivientes:
animales domésticos, animales salvajes
y reptiles, según su especie!»
Y sucedió así. 25 Dios hizo los animales domésticos,
los animales salvajes y todos los reptiles,
según su especie.
Y Dios consideró que esto era bueno,
26 y dijo: «Hagamos al ser humano
a nuestra imagen y semejanza.
Que tenga dominio sobre los peces del mar,
y sobre las aves del cielo;
sobre los animales domésticos,
sobre los animales salvajes,[b]
y sobre todos los reptiles
que se arrastran por el suelo».
27 Y Dios creó al ser humano a su imagen;
lo creó a imagen de Dios.
Hombre y mujer los creó,
28 y los bendijo con estas palabras:
«Sed fructíferos y multiplicaos;
llenad la tierra y sometedla;
dominad a los peces del mar y a las aves del cielo,
y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo».
29 También les dijo: «Yo os doy de la tierra
todas las plantas que producen semilla
y todos los árboles que dan fruto con semilla;
todo esto os servirá de alimento.
30 Y doy la hierba verde como alimento
a todas las fieras de la tierra,
a todas las aves del cielo
y a todos los seres vivientes
que se arrastran por la tierra».
Y así sucedió. 31 Dios miró todo lo que había hecho,
y consideró que era muy bueno.
Y vino la noche, y llegó la mañana:
ese fue el sexto día.
animales domésticos, animales salvajes
y reptiles, según su especie!»
Y sucedió así. 25 Dios hizo los animales domésticos,
los animales salvajes y todos los reptiles,
según su especie.
Y Dios consideró que esto era bueno,
26 y dijo: «Hagamos al ser humano
a nuestra imagen y semejanza.
Que tenga dominio sobre los peces del mar,
y sobre las aves del cielo;
sobre los animales domésticos,
sobre los animales salvajes,[b]
y sobre todos los reptiles
que se arrastran por el suelo».
27 Y Dios creó al ser humano a su imagen;
lo creó a imagen de Dios.
Hombre y mujer los creó,
28 y los bendijo con estas palabras:
«Sed fructíferos y multiplicaos;
llenad la tierra y sometedla;
dominad a los peces del mar y a las aves del cielo,
y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo».
29 También les dijo: «Yo os doy de la tierra
todas las plantas que producen semilla
y todos los árboles que dan fruto con semilla;
todo esto os servirá de alimento.
30 Y doy la hierba verde como alimento
a todas las fieras de la tierra,
a todas las aves del cielo
y a todos los seres vivientes
que se arrastran por la tierra».
Y así sucedió. 31 Dios miró todo lo que había hecho,
y consideró que era muy bueno.
Y vino la noche, y llegó la mañana:
ese fue el sexto día.
2 Así quedaron terminados los cielos y la
tierra,
y todo lo que hay en ellos.
2 Al llegar el séptimo día, Dios descansó
porque había terminado la obra que había emprendido.
3 Dios bendijo el séptimo día, y lo santificó,
porque en ese día descansó de toda su obra creadora.
4 Esta es la historia[c] de la creación
de los cielos y la tierra.
y todo lo que hay en ellos.
2 Al llegar el séptimo día, Dios descansó
porque había terminado la obra que había emprendido.
3 Dios bendijo el séptimo día, y lo santificó,
porque en ese día descansó de toda su obra creadora.
4 Esta es la historia[c] de la creación
de los cielos y la tierra.
Adán y Eva

Cuando Dios el Señor hizo la tierra y los
cielos, 5 aún no había ningún arbusto del campo sobre la tierra,
ni había brotado la hierba, porque Dios el Señor todavía
no había hecho llover sobre la tierra ni existía el hombre para que la
cultivara. 6 No obstante, salía de la tierra un manantial que
regaba toda la superficie del suelo. 7 Y Dios el Señor formó al hombre[d] del
polvo de la tierra, y sopló en su nariz hálito de vida, y el hombre se
convirtió en un ser viviente.
8 Dios el Señor plantó
un jardín al oriente del Edén, y allí puso al hombre que había formado. 9 Dios el Señor hizo que creciera toda clase de árboles hermosos,
los cuales daban frutos buenos y apetecibles. En medio del jardín hizo crecer
el árbol de la vida y también el árbol del conocimiento del bien y del mal.
10 Del Edén nacía un río que regaba el jardín, y que
desde allí se dividía en cuatro ríos menores. 11 El primero se llamaba Pisón, y recorría
toda la región de Javilá, donde había oro. 12 El oro de esa región era fino, y también
había allí resina muy buena y piedra de ónice. 13 El segundo se llamaba Guijón, que recorría
toda la región de Cus.[e] 14 El tercero se llamaba Tigris, que corría al este de
Asiria. El cuarto era el Éufrates.
15 Dios el Señor tomó
al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo
cuidara, 16 y le dio este mandato: «Puedes comer de todos los
árboles del jardín, 17 pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no
deberás comer. El día que de él comas, ciertamente morirás».
18 Luego Dios el Señor dijo:
«No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada». 19 Entonces Dios el Señor formó de la tierra toda ave
del cielo y todo animal del campo, y se los llevó al hombre para ver qué nombre
les pondría. El hombre les puso nombre a todos los seres vivos, y con ese
nombre se les conoce. 20 Así el hombre fue poniéndoles nombre a todos los
animales domésticos, a todas las aves del cielo y a todos los animales del campo.
Sin embargo, no se encontró entre ellos la ayuda adecuada para el hombre.
21 Entonces Dios el Señor hizo
que el hombre cayera en un sueño profundo y, mientras este dormía, le sacó una
costilla y le cerró la herida. 22 De la costilla que le había quitado al hombre, Dios
el Señor hizo una mujer
y se la presentó al hombre, 23 el cual exclamó:
«Esta sí es hueso de mis huesos
y carne de mi carne.
Se llamará “mujer”[f]
porque del hombre fue sacada».
y carne de mi carne.
Se llamará “mujer”[f]
porque del hombre fue sacada».
24 Por eso el hombre deja a su padre y a su madre, y se
une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser.[g]
25 En ese tiempo el hombre y la mujer estaban desnudos,
pero ninguno de los dos sentía vergüenza.
La caída del ser humano
3 La
serpiente era más astuta que todos los animales del campo que Dios el Señor había hecho, así que le
preguntó a la mujer:
―¿Es verdad que Dios os dijo que no
comierais de ningún árbol del jardín?
2 ―Podemos comer del fruto de todos los árboles
—respondió la mujer—. 3 Pero, en cuanto al fruto del árbol que está en medio
del jardín, Dios nos ha dicho: “No comáis de ese árbol, ni lo toquéis; de lo
contrario, moriréis”.
4 Pero la serpiente le dijo a la mujer:
―¡No es cierto, no vais a morir! 5 Dios sabe muy bien que, cuando comáis de
ese árbol, se os abrirán los ojos y llegaréis a ser como Dios, conocedores del
bien y del mal.
6 La mujer vio que el fruto del árbol era bueno para
comer, y que tenía buen aspecto y era deseable para adquirir sabiduría, así que
tomó de su fruto y comió. Luego le dio a su esposo, y también él comió. 7 En ese momento se les abrieron los ojos y
tomaron conciencia de su desnudez. Por eso, para cubrirse entretejieron hojas
de higuera.
8 Cuando el día comenzó a refrescar, oyeron el hombre y
la mujer que Dios el Señor andaba
recorriendo el jardín; entonces corrieron a esconderse entre los árboles, para
que Dios no los viera. 9 Pero Dios el Señor llamó
al hombre y le dijo:
―¿Dónde estás?
10 El hombre contestó:
―Escuché que andabas por el jardín, y tuve
miedo porque estoy desnudo. Por eso me escondí.
11 ―¿Y quién te ha dicho que estás desnudo? —le preguntó
Dios—. ¿Acaso has comido del fruto del árbol que yo te prohibí comer?
12 Él respondió:
―La mujer que me diste por compañera me
dio de ese fruto, y yo lo comí.
13 Entonces Dios el Señor le
preguntó a la mujer:
―¿Qué es lo que has hecho?
―La serpiente me engañó, y comí —contestó
ella.
14 Dios el Señor dijo
entonces a la serpiente:
«Por causa de lo que has hecho,
¡maldita serás entre todos los animales,
tanto domésticos como salvajes!
Te arrastrarás sobre tu vientre,
y comerás polvo todos los días de tu vida.
15 Pondré enemistad entre tú y la mujer,
y entre tu simiente y la de ella;
su simiente te aplastará la cabeza,
pero tú le morderás el talón».
¡maldita serás entre todos los animales,
tanto domésticos como salvajes!
Te arrastrarás sobre tu vientre,
y comerás polvo todos los días de tu vida.
15 Pondré enemistad entre tú y la mujer,
y entre tu simiente y la de ella;
su simiente te aplastará la cabeza,
pero tú le morderás el talón».
16 A la mujer le dijo:
«Multiplicaré tus dolores en el parto,
y darás a luz a tus hijos con dolor.
Desearás a tu marido,
y él te dominará».
y darás a luz a tus hijos con dolor.
Desearás a tu marido,
y él te dominará».
17 Al hombre le dijo:
«Por cuanto le hiciste caso a tu mujer,
y comiste del árbol del que te prohibí comer,
¡maldita será la tierra por tu culpa!
Con penosos trabajos comerás de ella
todos los días de tu vida.
18 La tierra te producirá cardos y espinas,
y comerás hierbas silvestres.
19 Te ganarás el pan con el sudor de tu frente,
hasta que vuelvas a la misma tierra
de la cual fuiste sacado.
Porque polvo eres,
y al polvo volverás».
y comiste del árbol del que te prohibí comer,
¡maldita será la tierra por tu culpa!
Con penosos trabajos comerás de ella
todos los días de tu vida.
18 La tierra te producirá cardos y espinas,
y comerás hierbas silvestres.
19 Te ganarás el pan con el sudor de tu frente,
hasta que vuelvas a la misma tierra
de la cual fuiste sacado.
Porque polvo eres,
y al polvo volverás».
21 Dios el Señor hizo
ropa de pieles para el hombre y su mujer, y los vistió. 22 Y dijo: «El ser humano ha llegado a ser
como uno de nosotros, pues tiene conocimiento del bien y del mal. No vaya a ser
que extienda su mano y también tome del fruto del árbol de la vida, y lo coma y
viva para siempre». 23 Entonces Dios el Señor expulsó
al ser humano del jardín del Edén, para que trabajara la tierra de la cual
había sido hecho. 24 Después de expulsarlo, puso al oriente del jardín del
Edén querubines, y una espada ardiente que se movía por todos lados, para
custodiar el camino que lleva al árbol de la vida.
Caín y Abel

4 El
hombre se unió a su mujer Eva, y ella concibió y dio a luz a Caín.[i]Y dijo: «¡Con la ayuda del Señor, he tenido un hijo varón!» 2 Después dio a luz a Abel, hermano de Caín.
Abel se dedicó a pastorear ovejas, mientras que Caín se dedicó a trabajar la
tierra. 3 Tiempo después, Caín presentó al Señor una ofrenda del fruto de la
tierra. 4 Abel también presentó al Señor lo mejor de su rebaño, es decir, los primogénitos
con su grasa. Y el Señor miró
con agrado a Abel y a su ofrenda, 5 pero no miró así a Caín ni a su ofrenda. Por eso Caín
se enfureció y andaba cabizbajo.
6 Entonces el Señor le
dijo: «¿Por qué estás tan enojado? ¿Por qué andas cabizbajo? 7 Si hicieras lo bueno, podrías andar con la
frente en alto. Pero, si haces lo malo, el pecado te acecha, como una fiera
lista para atraparte. No obstante, tú puedes dominarlo».
8 Caín habló con su hermano Abel. Mientras estaban en el
campo, Caín atacó a su hermano y lo mató.
9 El Señor le
preguntó a Caín:
―¿Dónde está tu hermano Abel?
―No lo sé —respondió—. ¿Acaso soy yo el
que debe cuidar a mi hermano?
10 ―¡Qué has hecho! —exclamó el Señor—. Desde la tierra, la sangre de tu
hermano reclama justicia. 11 Por eso, ahora quedarás bajo la maldición de la tierra,
la cual ha abierto sus fauces para recibir la sangre de tu hermano, que tú has
derramado. 12 Cuando cultives la tierra, no te dará sus frutos, y en
el mundo serás un fugitivo errante.
13 ―Este castigo es más de lo que puedo soportar —le dijo
Caín al Señor—. 14 Hoy me condenas al destierro, y nunca más
podré estar en tu presencia. Andaré por el mundo errante como un fugitivo, y
cualquiera que me encuentre me matará.
Entonces el Señor le puso una marca a Caín, para que no fuera a
matarlo quien lo hallara. 16 Así Caín se alejó de la presencia del Señor y se fue a vivir a la región
llamada Nod,[k] al este del Edén.
17 Caín se unió a su mujer, la cual concibió y dio a luz
a Enoc. (Caín había estado construyendo una ciudad, a la que le puso el nombre
de su hijo Enoc). 18 Enoc tuvo un hijo llamado Irad, que fue el padre de
Mejuyael. Este, a su vez, fue el padre de Metusael, y Metusael fue el padre de
Lamec. 19 Lamec tuvo dos mujeres. Una de ellas se llamaba Ada, y
la otra, Zila. 20 Ada dio a luz a Jabal, quien a su vez fue el
antepasado de los que viven en tiendas de campaña y crían ganado. 21 Jabal tuvo un hermano llamado Jubal, quien
fue el antepasado de los que tocan el arpa y la flauta. 22 Por su parte, Zila dio a luz a Tubal Caín,
que fue herrero y forjador de toda clase de herramientas de bronce y de hierro.
Tubal Caín tuvo una hermana que se llamaba Noamá.
23 Lamec dijo a sus mujeres Ada y Zila:
«¡Escuchad bien, mujeres de Lamec!
¡Escuchad mis palabras!
Maté a un hombre por haberme herido,
y a un muchacho por golpearme.
24 Si Caín será vengado siete veces,
setenta y siete veces será vengado Lamec».
¡Escuchad mis palabras!
Maté a un hombre por haberme herido,
y a un muchacho por golpearme.
24 Si Caín será vengado siete veces,
setenta y siete veces será vengado Lamec».
25 Adán volvió a unirse a su mujer, y ella tuvo un hijo
al que llamó Set,[l]porque dijo: «Dios me ha concedido otro hijo en lugar
de Abel, al que mató Caín». 26 También Set tuvo un hijo, a quien llamó Enós. Desde
entonces se comenzó a invocar el nombre del Señor.
Descendientes de Adán
5 Esta
es la lista de los descendientes de Adán.
Cuando Dios creó al ser humano, lo hizo a
semejanza de Dios mismo. 2 Los creó hombre y mujer, y los bendijo. El día que
fueron creados los llamó «seres humanos».[m]
3 Cuando Adán llegó a la edad de ciento treinta años,
tuvo un hijo a su imagen y semejanza, y lo llamó Set. 4 Después del nacimiento de Set, Adán vivió
ochocientos años más, y tuvo otros hijos y otras hijas. 5 De modo que Adán murió a los novecientos
treinta años de edad.
6 Set tenía ciento cinco años cuando fue padre de[n] Enós. 7 Después del nacimiento de Enós, Set vivió
ochocientos siete años más, y tuvo otros hijos y otras hijas. 8 De modo que Set murió a los novecientos
doce años de edad.
9 Enós tenía noventa años cuando fue padre de
Cainán. 10 Después del nacimiento de Cainán, Enós vivió
ochocientos quince años más, y tuvo otros hijos y otras hijas. 11 De modo que Enós murió a los novecientos
cinco años de edad.
12 Cainán tenía setenta años cuando fue padre de
Malalel. 13 Después del nacimiento de Malalel, Cainán vivió
ochocientos cuarenta años más, y tuvo otros hijos y otras hijas. 14 De modo que Cainán murió a los novecientos
diez años de edad.
15 Malalel tenía sesenta y cinco años cuando fue padre de
Jared. 16 Después del nacimiento de Jared, Malalel vivió
ochocientos treinta años más, y tuvo otros hijos y otras hijas. 17 De modo que Malalel murió a los
ochocientos noventa y cinco años de edad.
18 Jared tenía ciento sesenta y dos años cuando fue padre
de Enoc. 19 Después del nacimiento de Enoc, Jared vivió
ochocientos años más, y tuvo otros hijos y otras hijas. 20 De modo que Jared murió a los novecientos
sesenta y dos años de edad.
21 Enoc tenía sesenta y cinco años cuando fue padre de
Matusalén. 22 Después del nacimiento de Matusalén, Enoc anduvo fielmente
con Dios trescientos años más, y tuvo otros hijos y otras hijas. 23 En total, Enoc vivió trescientos sesenta y
cinco años 24 y, como anduvo fielmente con Dios, un día desapareció
porque Dios se lo llevó.
25 Matusalén tenía ciento ochenta y siete años cuando fue
padre de Lamec. 26 Después del nacimiento de Lamec, Matusalén vivió
setecientos ochenta y dos años más, y tuvo otros hijos y otras hijas. 27 De modo que Matusalén murió a los
novecientos sesenta y nueve años de edad.
28 Lamec tenía ciento ochenta y dos años cuando fue padre
de Noé.[o]29 Le dio ese nombre porque dijo: «Este niño
nos dará descanso en nuestra tarea y penosos trabajos, en esta tierra que
maldijo el Señor». 30 Después del nacimiento de Noé, Lamec vivió
quinientos noventa y cinco años más, y tuvo otros hijos y otras hijas. 31 De modo que Lamec murió a los setecientos
setenta y siete años de edad.
32 Noé ya había cumplido quinientos años cuando fue padre
de Sem, Cam y Jafet.
La maldad humana
6 Cuando
los seres humanos comenzaron a multiplicarse sobre la tierra y tuvieron
hijas, 2 los hijos de Dios vieron que las hijas de los seres
humanos eran hermosas. Entonces tomaron como mujeres a todas las que
desearon. 3 Pero el Señor dijo:
«Mi espíritu no permanecerá en el ser humano para siempre, porque no es más que
un simple mortal; por eso vivirá solamente ciento veinte años».
4 Al unirse los hijos de Dios con las hijas de los seres
humanos y tener hijos con ellas, nacieron gigantes, que fueron los famosos
héroes de antaño. A partir de entonces hubo gigantes en la tierra.
5 Al ver el Señor que
la maldad del ser humano en la tierra era muy grande, y que todos sus
pensamientos tendían siempre hacia el mal, 6 se arrepintió de haber hecho al ser humano
en la tierra, y le dolió en el corazón. 7 Entonces dijo: «Voy a borrar de la tierra
al ser humano que he creado. Y haré lo mismo con los animales, los reptiles y
las aves del cielo. ¡Me arrepiento de haberlos creado!» 8 Pero Noé contaba con el favor del Señor.
Isaías 42.5-43.11
5 Así dice Dios, el Señor,
el que creó y desplegó los cielos;
el que extendió la tierra
y todo lo que ella produce;
el que da aliento al pueblo que la habita,
y vida a los que en ella se mueven:
6 «Yo, el Señor, te he llamado en justicia;
te he tomado de la mano.
Yo te formé, yo te constituí
como pacto para el pueblo,
como luz para las naciones,
7 para abrir los ojos de los ciegos,
para librar de la cárcel a los presos,
y del calabozo a los que habitan en tinieblas.
el que creó y desplegó los cielos;
el que extendió la tierra
y todo lo que ella produce;
el que da aliento al pueblo que la habita,
y vida a los que en ella se mueven:
6 «Yo, el Señor, te he llamado en justicia;
te he tomado de la mano.
Yo te formé, yo te constituí
como pacto para el pueblo,
como luz para las naciones,
7 para abrir los ojos de los ciegos,
para librar de la cárcel a los presos,
y del calabozo a los que habitan en tinieblas.
8 »Yo soy el Señor; ¡ ese es mi nombre!
No entrego a otros mi gloria,
ni mi alabanza a los ídolos.
9 Las cosas pasadas se han cumplido,
y ahora anuncio cosas nuevas;
¡ las anuncio antes que sucedan!»
No entrego a otros mi gloria,
ni mi alabanza a los ídolos.
9 Las cosas pasadas se han cumplido,
y ahora anuncio cosas nuevas;
¡ las anuncio antes que sucedan!»
Canción de alabanza al Señor
10 Cantad al Señor un cántico nuevo,
vosotros, que descendéis al mar,
y todo lo que hay en él;
Cantad vuestra alabanza desde los confines de la tierra,
vosotras, costas lejanas y vuestros habitantes.
11 Que alcen la voz el desierto y sus ciudades,
y los poblados donde Cedar habita.
Que canten de alegría los habitantes de Selá,
y griten desde las cimas de las montañas.
12 Den gloria al Señor
y proclamen su alabanza en las costas lejanas.
13 El Señor marchará como guerrero;
como hombre de guerra despertará su celo.
Con gritos y alaridos se lanzará al combate,
y triunfará sobre sus enemigos.
vosotros, que descendéis al mar,
y todo lo que hay en él;
Cantad vuestra alabanza desde los confines de la tierra,
vosotras, costas lejanas y vuestros habitantes.
11 Que alcen la voz el desierto y sus ciudades,
y los poblados donde Cedar habita.
Que canten de alegría los habitantes de Selá,
y griten desde las cimas de las montañas.
12 Den gloria al Señor
y proclamen su alabanza en las costas lejanas.
13 El Señor marchará como guerrero;
como hombre de guerra despertará su celo.
Con gritos y alaridos se lanzará al combate,
y triunfará sobre sus enemigos.
14 «Por mucho tiempo he guardado silencio,
he estado callado y me he contenido.
Pero ahora voy a gritar como parturienta,
voy a resollar y jadear al mismo tiempo.
15 Devastaré montañas y cerros,
y secaré toda su vegetación;
convertiré los ríos en tierra seca,
y secaré los estanques;
16 conduciré a los ciegos por caminos desconocidos,
los guiaré por senderos inexplorados;
ante ellos convertiré en luz las tinieblas,
y allanaré los lugares escabrosos.
Esto haré,
y no los abandonaré.
17 Pero retrocederán llenos de vergüenza
los que confían en los ídolos,
los que dicen a las imágenes:
“Vosotros sois nuestros dioses”.
he estado callado y me he contenido.
Pero ahora voy a gritar como parturienta,
voy a resollar y jadear al mismo tiempo.
15 Devastaré montañas y cerros,
y secaré toda su vegetación;
convertiré los ríos en tierra seca,
y secaré los estanques;
16 conduciré a los ciegos por caminos desconocidos,
los guiaré por senderos inexplorados;
ante ellos convertiré en luz las tinieblas,
y allanaré los lugares escabrosos.
Esto haré,
y no los abandonaré.
17 Pero retrocederán llenos de vergüenza
los que confían en los ídolos,
los que dicen a las imágenes:
“Vosotros sois nuestros dioses”.
Israel ciego y sordo
18 »Sordos, ¡escuchad!
Ciegos, ¡fijaos bien!
19 ¿Quién es más ciego que mi siervo,
y más sordo que mi mensajero?
¿Quién es más ciego que mi enviado,
y más ciego que el siervo del Señor?
20 Tú has visto muchas cosas,
pero no las has captado;
tienes abiertos los oídos,
pero no oyes nada».
21 Le agradó al Señor,
por amor a su justicia,
hacer su ley grande y gloriosa.
22 Pero este es un pueblo saqueado y despojado,
todos atrapados en cuevas
o encerrados en cárceles.
Son saqueados,
y nadie los libra;
son despojados,
y nadie reclama.
Ciegos, ¡fijaos bien!
19 ¿Quién es más ciego que mi siervo,
y más sordo que mi mensajero?
¿Quién es más ciego que mi enviado,
y más ciego que el siervo del Señor?
20 Tú has visto muchas cosas,
pero no las has captado;
tienes abiertos los oídos,
pero no oyes nada».
21 Le agradó al Señor,
por amor a su justicia,
hacer su ley grande y gloriosa.
22 Pero este es un pueblo saqueado y despojado,
todos atrapados en cuevas
o encerrados en cárceles.
Son saqueados,
y nadie los libra;
son despojados,
y nadie reclama.
23 ¿Quién de vosotros escuchará esto
y prestará atención en el futuro?
24 ¿Quién entregó a Jacob para el despojo,
a Israel para el saqueo?
¿No es acaso el Señor,
a quien su pueblo ha ofendido?
No siguió sus caminos
ni obedeció su ley.
25 Por eso el Señor derramó sobre él
su ardiente ira y el furor de la guerra.
Lo envolvió en llamas, pero no comprendió;
lo consumió, pero no lo tomó en serio.
y prestará atención en el futuro?
24 ¿Quién entregó a Jacob para el despojo,
a Israel para el saqueo?
¿No es acaso el Señor,
a quien su pueblo ha ofendido?
No siguió sus caminos
ni obedeció su ley.
25 Por eso el Señor derramó sobre él
su ardiente ira y el furor de la guerra.
Lo envolvió en llamas, pero no comprendió;
lo consumió, pero no lo tomó en serio.
El único Salvador de Israel
43 Pero ahora, así dice el Señor,
el que te creó, Jacob,
el que te formó, Israel:
«No temas, que yo te he redimido;
te he llamado por tu nombre; tú eres mío.
2 Cuando cruces las aguas,
yo estaré contigo;
cuando cruces los ríos,
no te cubrirán sus aguas;
cuando camines por el fuego,
no te quemarás ni te abrasarán las llamas.
3 Yo soy el Señor, tu Dios,
el Santo de Israel, tu Salvador;
yo he entregado a Egipto como precio por tu rescate,
a Cus y a Seba en tu lugar.
4 A cambio de ti entregaré hombres;
¡a cambio de tu vida entregaré pueblos!
Porque te amo y eres ante mis ojos
precioso y digno de honra.
5 No temas, porque yo estoy contigo;
desde el oriente traeré a tu descendencia,
desde el occidente te reuniré.
6 Al norte le diré: “¡Entrégalos!”
y al sur: “¡No los retengas!
Trae a mis hijos desde lejos
y a mis hijas desde los confines de la tierra.
7 Trae a todo el que sea llamado por mi nombre,
al que yo he creado para mi gloria,
al que yo hice y formé”».
el que te creó, Jacob,
el que te formó, Israel:
«No temas, que yo te he redimido;
te he llamado por tu nombre; tú eres mío.
2 Cuando cruces las aguas,
yo estaré contigo;
cuando cruces los ríos,
no te cubrirán sus aguas;
cuando camines por el fuego,
no te quemarás ni te abrasarán las llamas.
3 Yo soy el Señor, tu Dios,
el Santo de Israel, tu Salvador;
yo he entregado a Egipto como precio por tu rescate,
a Cus y a Seba en tu lugar.
4 A cambio de ti entregaré hombres;
¡a cambio de tu vida entregaré pueblos!
Porque te amo y eres ante mis ojos
precioso y digno de honra.
5 No temas, porque yo estoy contigo;
desde el oriente traeré a tu descendencia,
desde el occidente te reuniré.
6 Al norte le diré: “¡Entrégalos!”
y al sur: “¡No los retengas!
Trae a mis hijos desde lejos
y a mis hijas desde los confines de la tierra.
7 Trae a todo el que sea llamado por mi nombre,
al que yo he creado para mi gloria,
al que yo hice y formé”».
8 Sacad al pueblo ciego, aunque tiene ojos,
al pueblo sordo, aunque tiene oídos.
9 Que se reúnan todas las naciones
y se congreguen los pueblos.
¿Quién de entre ellos profetizó estas cosas
y nos anunció lo ocurrido en el pasado?
Que presenten a sus testigos
y demuestren tener razón,
para que otros oigan y digan:
«Es verdad».
10 «Vosotros sois mis testigos —afirma el Señor—,
sois mis siervos escogidos,
para que me conozcáis y creáis en mí,
y entendáis que Yo soy.
Antes de mí no hubo ningún otro dios,
ni habrá ninguno después de mí.
11 Yo, yo soy el Señor,
fuera de mí no hay ningún otro salvador.
al pueblo sordo, aunque tiene oídos.
9 Que se reúnan todas las naciones
y se congreguen los pueblos.
¿Quién de entre ellos profetizó estas cosas
y nos anunció lo ocurrido en el pasado?
Que presenten a sus testigos
y demuestren tener razón,
para que otros oigan y digan:
«Es verdad».
10 «Vosotros sois mis testigos —afirma el Señor—,
sois mis siervos escogidos,
para que me conozcáis y creáis en mí,
y entendáis que Yo soy.
Antes de mí no hubo ningún otro dios,
ni habrá ninguno después de mí.
11 Yo, yo soy el Señor,
fuera de mí no hay ningún otro salvador.
Juan 1.1-14
Juan 1 Nueva
Versión Internacional (Castilian) (CST)
El Verbo se hizo hombre
1 En el principio ya existía el Verbo,
y el Verbo estaba con Dios,
y el Verbo era Dios.
2 Él estaba con Dios en el principio.
3 Por medio de él todas las cosas fueron creadas;
sin él, nada de lo creado llegó a existir.
4 En él estaba la vida,
y la vida era la luz de la humanidad.
5 Esta luz resplandece en las tinieblas,
y las tinieblas no han podido extinguirla.[a]
y el Verbo estaba con Dios,
y el Verbo era Dios.
2 Él estaba con Dios en el principio.
3 Por medio de él todas las cosas fueron creadas;
sin él, nada de lo creado llegó a existir.
4 En él estaba la vida,
y la vida era la luz de la humanidad.
5 Esta luz resplandece en las tinieblas,
y las tinieblas no han podido extinguirla.[a]
6 Vino un hombre llamado
Juan. Dios lo envió 7 como testigo para dar
testimonio de la luz, a fin de que por medio de él todos creyeran. 8 Juan no
era la luz, sino que vino para dar testimonio de la luz. 9 Esa luz
verdadera, la que alumbra a todo ser humano, venía a este mundo.[b]
10 El que era la luz ya
estaba en el mundo, y el mundo fue creado por medio de él, pero el mundo no lo
reconoció. 11 Vino a lo que era suyo,
pero los suyos no lo recibieron. 12 Mas a
cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser
hijos de Dios. 13 Estos no nacen de la
sangre, ni por deseos naturales, ni por voluntad humana, sino que nacen de Dios.
14 Y el Verbo se hizo
hombre y habitó[c] entre nosotros. Y hemos contemplado
su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de
gracia y de verdad.
Colosenses 1.15-17
15 Él es
la imagen del Dios invisible,
el primogénito[g] de toda creación,
16 porque por medio de él fueron creadas todas las cosas
en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles,
sean tronos, poderes, principados o autoridades:
todo ha sido creado
por medio de él y para él.
17 Él es anterior a todas las cosas,
que por medio de él forman un todo coherente.[h]
el primogénito[g] de toda creación,
16 porque por medio de él fueron creadas todas las cosas
en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles,
sean tronos, poderes, principados o autoridades:
todo ha sido creado
por medio de él y para él.
17 Él es anterior a todas las cosas,
que por medio de él forman un todo coherente.[h]
Hebreos 1.1-3
1 Dios,
que muchas veces y de varias maneras habló a nuestros antepasados en otras
épocas por medio de los profetas, 2 en estos días finales nos ha hablado por medio de su Hijo. A
este lo designó heredero de todo, y por medio de él hizo el universo. 3 El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen
de lo que él es, y el que sostiene todas las cosas con su palabra poderosa.
Después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la derecha
de la Majestad en las alturas.





