Éxodo 10:22 “y hubo densas tinieblas sobre toda la
tierra de Egipto, por tres días.”
En estudios anteriores se dijo que un pasaje muy
relacionado con las plagas es el de Romanos 4:17
“…y llama las cosas que no son, como si fuesen.”
Escribo que este pasaje es importante pues a veces
minimisamos lo maravilloso y sobrenatural que tuvieron las señales recibidas
del Altísimo.
Es así que aparecen científicos e historiadores
dando explicaciones a los sucesos descriptos en el Éxodo. Encontrándole la
vuelta científica o la explicación material a lo ocurrido. Pero hacen esto
porque no alcanzan a ver la dimensión espiritual de estos acontecimientos que
supera los límites de la realidad.
Debemos entender por ejemplo que lo que en varias
de las señales se produce, transgrede los marcos de lo naturalmente posible.
Veamos estos ejemplos.
Éxodo 7: 10 “y se hizo culebra.” Una vara de
madera “muerta” se transforma en una serpiente viva que come a otras.
Éxodo 7:20 “las aguas que había en el río se
convirtieron en sangre.” No dice que parecía sangre ni que una sustancia la
tiñó como sangre. Lo que hubo es una transformación de la materia, una
transformación molecular que hizo que lo que era agua del río se transformara
en sangre.
Éxodo 8:3 “Y el río criará ranas…” Aquí no está
diciendo que aumentaría la cantidad de ranas por un incremento en su
reproducción, se está hablando de una reproducción mágica.
Éxodo 8:17 “…y golpeó el polvo de la tierra, el
cual se volvió piojos…” Polvo inerte de la tierra, ni siquiera hablamos de
terroncitos de tierra, sino polvo como el que esparce el viento. Que cobra vida
y se transforma en un ser vivo, mosquitos.
O sea “…cosas que no son, como si fuesen…”
Ahora que hemos dejado sentado el punto. Quiero
que pensemos en una de las señales en particular. La señal que tenemos en Éxodo
10:21 al 23:
“YHWH dijo a Moisés: Extiende tu mano hacia el
cielo, para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tanto que cualquiera
las palpe.
Y extendió Moisés su mano hacia el cielo, y hubo
densas tinieblas sobre toda la tierra de Egipto, por tres días.
Ninguno vio a su prójimo, ni nadie se levantó de
su lugar en tres días; mas todos los hijos de Israel tenían luz en sus
habitaciones.”
En esta señal tenemos nuevamente una trasformación
increible de energía.
En alguna película he visto que actúan esta señal
con un eclipse. Pero no es lo que dice la Escritura. No se trataba de oscuridad
de que el sol se haya visto ocultado por la Luna sino de tinieblas palpables. O
sea lo que realmente ocurrió es que la luz se transformó en tinieblas. Los
egipcios que pretendían hacer fuego para iluminarse lo podían producir, pero
éste no iluninaba sino que lo que irradiaba no era luz sino tiniebla. Las
pupilas no recibían luz sino una densa materia que era tinieblas. Y estas
tinieblas produjeron oscuridad, Salmo 105:28:
“Envió tinieblas que lo oscurecieron todo;…”
Teniendo en claro esto, es importante ahora que
veamos qué ocurrió por esta señal:
“…Ninguno vio a su prójimo, ni nadie se levantó de
su lugar en tres días”
• Ninguno
vió a su prójimo
• Nadie
se levantó de su lugar.
Al leer en la Instrucción que este evento duró
tres días es notorio que tenemos detrás de él una imagen mesiánica pues bien
sabemos que Yahshúa (Jesús) es la Luz del mundo y pasaron tres días hasta su
resurrección.
¿Qué provocan las tinieblas en la vida de las
personas?
Ante todo un alejamiento de la vida del prójimo.
Pensemos por un instante que una de las primeras cosas que ocurre ante la caída
del hombre en Edén fue precisamente la enemistad entre las mismas personas,
ejemplo de ello es el primer asesinato de Abel a manos de Caín. Y cuando una
persona se encuentra en tinieblas será su inclinación el batallar contra las
demás personas, no amando o directamente odiando en su “corazón”.
Lo segundo según vemos en la Escritura de Éxodo
que provocan las tinieblas es no poder elevarse ni salir de esa situación.
Cuando las personas se encuentran prisioneras de las tinieblas, sus esfuerzos
por elevarse de su situación terminan siendo infructuosos, por eso nos dice que
“nadie se levantó de su lugar”. Es por ello que cualquier fuego que iniciaran
para iluminarse terminaba siendo inservible. Estos fuegos en la actualidad
pueden llamarse sicología, control mental, religión, etc. Cualquier fuego que
busca encender la persona que se encuentra en tinieblas resulta infructuoso
para iluminarlo.
Entonces ¿Cómo se sale de las tinieblas?
La respuesta la dan las Escrituras al decir que
duraron “tres días” y luego vino la Luz. Sólo Yahshúa (Jesús) es la Luz
verdadera que puede iluminar a las personas y de esa forma poder vivir en carne
propia lo que Pedro nos dice según su epístola; 1ra de Pedro 2:9
“…vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio,
nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de
aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;…”

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