domingo, 4 de febrero de 2018

Tercera reflexión a la porción Bo “Ven” Ministerio Cerca del CieloSALTO URUGUAY

Tercera reflexión a la porción Bo “Ven”

Ministerio Cerca del Cielo SALTO URUGUAY
Hemos visto en reflexiones anteriores cómo toda la Instrucción (Toráh) está relacionada, y como distintos versículos e incluso capítulos contienen temas que luego vuelven a aparecer. También hemos visto cómo este aspecto cíclico de las escrituras se constituye en una espiral ascendente. Ascendente pues en cada una de las nuevas apariciones de un tema, este se ve enriquecido por nuevas experiencias del Pueblo de Israel.
Aquí en el final de la porción Bo (Ven) tenemos el inicio del mandato para el Pueblo de Israel, libre de la esclavitud, de celebrar, de recordar el acontecimiento de la salida de Egipto. Este se encuentra relacionado con el precepto indicado en el capítulo 23 de Levítico. Y por supuesto se verá enriquecido en posteriores porciones de la Instrucción.
Es preciso que veamos ahora cómo se nos presenta en el libro de Éxodo para comprender de qué se trata.
Hasta aquí hemos asistidos a una serie de señales constituidas por plagas, las cuales según dijimos tienen un doble propósito. Por un lado componen un acto de justicia sobre el pueblo egipcio que se enriqueció y envileció a costa del hebreo. Y por otro lado son una demostración práctica del poder de YHWH para con el Pueblo de Israel. Preparando a los israelitas para transformarse en un pueblo de hombres libres.
La última señal se constituye, según Éxodo 11:5 en la muerte de
“…todo primogénito en tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que está tras el molino, y todo primogénito de las bestias.”
Pero como he aclarado, cada señal no es sólo para los egipcios, sino que debe influir de manera determinada en los israelitas. Habiendo sido la mano de YHWH sobre todo primogénito egipcio, será con respecto a Israel lo siguiente, según Éxodo 13:2,
“Conságrame todo primogénito. Cualquiera que abre matriz entre los hijos de Israel, así de los hombres como de los animales, mío es.”
El evento de la última noche del Pueblo en Egipto. Sobrenatural como los anteriores, tiene el componente de ser dirigido contra lo más sentido del pueblo egipcio, ya que atacó directamente a la base de toda estructura social familiar y asimismo quitó las cabezas de las familias.
Es necesario hacer esta aclaración pues siempre se ha visto reflejada esta señal en la muerte de niños, lo cual sólo es verdad en parte, pues se trató de la muerte de primogénitos, no de niños.
De este modo tenemos que entender que si en una familia el primogénito tenía 40 años también murió. Por supuesto que libros, cuadros y hasta películas de cine han tenido una influencia muy grande en la formación de nuestra cultura. Por ello se ha transformado en un clásico la imagen de Yul Brynner  arrodillado ante el cuerpo muerto de su hijo pequeño en la película “Los diez mandamientos”. Pero esto es cine. Lo cierto de las escrituras es que se trató de la muerte de los primogénitos, sea cual fuere su edad y aunque pueda sorprender, incluso  en el caso de la familia real, sin importar el sexo.
Yashar 80: 48 “Y todas las familias de Mitzrayim lloraron esa noche, cada hombre por su hijo y cada hombre por su hija, siendo la primogénita, y el tumulto de Mitzrayim fue oído a la distancia esa noche.”
Se han preguntado esto ¿Por qué no murió el faraón? Pues bien, una respuesta que quienes han profundizado poco en las escrituras esgrimen, es que si ese faraón hubiese muerto se habría levantado otro. Y hubiesen sido necesarios nuevos eventos. Esto puede ser real sólo en parte.
Entonces ¿Por qué no murió el faraón?
Sencillo, porque el faraón no era el primogénito que debía morir.
¿Quién era la primera persona nacida de la madre del faraón?
La princesa Batia.
¿Y quién es esta persona?
Precisamente la princesa egipcia que rescató a Moisés de las aguas y se abocó a que fuera cuidado. En recompensa de su acto YHWH le perdonó la vida. Veamos el libro de Yashar cap. 68:17 al 19
“Y Batia la hija de Faraón, también fue a bañarse en el río, debido al calor abrasador, y sus sirvientas caminaban por el borde del río, como todas las mujeres de Mitzrayim.  Y Batia alzó sus ojos al río y ella vio el arca sobre el río, y mandó a su sirvienta a buscarla.  Y ella la abrió y vio al niño, y he aquí que el niño lloraba, y ella tuvo compasión de él, y ella dijo: Este es un niño de los Hebreos.”
Veamos entonces el cap. 80: 49 al 52
“Y Batia la hija de Faraón salió con el rey esa noche para buscar a Moshe y Aharon en sus casas, y ellos los encontraron en sus casas, comiendo y bebiendo y regocijándose con todo Yisra'el.  Y Batia dijo a Moshe: ¿Es esta la recompensa por el bien que yo te he hecho a ti, quien te ha criado y te ha sostenido, y tú has traído este mal sobre mí y la casa de mi padre?  Y Moshe dijo a ella: Ciertamente diez plagas YAHWEH trajo sobre Mitzrayim; ¿Te cayó a ti algún mal de alguna de ellas? ¿Alguna de ellas te afectó? Y ella dijo, No.  Y Moshe dijo a ella: A pesar que tú eres la primogénita de tu madre, tú no morirás y ningún mal te llegará en medio de Mitzrayim.”
Somos conscientes de que son estos temas muy novedosos para los creyentes que han comenzado a caminar. Pero son novedosos principalmente para todos aquellos que durante siglos han sido apartados de la savia de la vid verdadera. Ha llegado el tiempo de la restauración de todas las cosas. Y uno de los aspectos a restaurar es el conocimiento de nuestro pasado y nuestra historia como israelitas.
Debemos ser conscientes también que en todo ello debemos ser agradecidos a Judá, nuestro hermano de la Casa del Sur que, aun con siglos de cristianismo persecutorio, ha logrado conservar gran parte del conocimiento de la Toráh, los Profetas y Nuestra historia.

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