Porción de la Instrucción llamada “Al final” “Al cabo”
(Miketz) Génesis 41: 1 al 44:17 - Ministerio Cerca del Cielo
Segunda
reflexión
Es
importante que por lo menos una vez toda la porción sobre la cual se están
efectuando reflexiones sea leída. Para que de esa forma se tenga presente lo
que en cada reflexión se está tratando.
En esta
parte veremos lo que ocurrió con José cuando recibe discernimiento sobre los
sueños del Faraón.
Algunas de
las observaciones que haré por supuesto ya han sido dichas y escritas por otros
en otros tiempos, pero no he tomado nada de algún autor en particular. Sí
quiero hacer la salvedad que muchos han escrito sobre estos temas.
Sabemos por
supuesto lo que soñó el faraón acerca de vacas y espigas. Quiero entonces hacer
punta en cuestiones que a veces se nos pasan desapercibidas.
¿Qué ocurre
luego de que el faraón tiene sus sueños?
Génesis
41:8 “Sucedió que por la mañana estaba agitado su espíritu, y envió e hizo
llamar a todos los magos de Egipto, y a todos sus sabios; y les contó Faraón
sus sueños, mas no había quien los pudiese interpretar a Faraón.”
Existe un
principio, llamémosle de gobierno, que las propias escrituras nos enseñan,
según Proverbios 11:14
“Donde no
hay dirección sabia, caerá el pueblo; Mas en la multitud de consejeros hay
seguridad.”
Pues bien,
el rey de Egipto realizó su consulta con los que tenía a mano. Pero la imagen
que por lo general nos hacemos de esta situación es bastante distinta a la que
se nos relata en los textos que usamos para enriquecer nuestro aprendizaje.
Pues cuando se lee el libro de Yashar se
adquiere una perspectiva más amplia de
lo que aconteció.
Como
escribí, si nos hiciésemos una imagen mental de seguro pensamos en el rey y
cuatro o cinco hechiceros tratando de interpretar el sueño. Veamos ahora un
poco ampliada esta visión, Yashar 48: 6; 11; 12 al 15
“Y en la
mañana el rey se recordó de su sueño, y su espíritu estaba tristemente afligido
a causa de sus sueños, y el rey se apresuró y envió y llamó a todos los magos
de Egipto, y a los hombres sabios, y ellos vinieron y se pararon delante de
Faraón.”
“Y cuando
ellos hablaron esas palabras el rey no inclinó sus oídos a sus palabras, ni él
fijó su corazón en ellas, porque el rey sabía en su sabiduría que ellos no
habían dado correcta interpretación de los sueños;…”
“Y el rey
ordenó después de esto, y él envió y llamó a otros sabios, y el rey relató sus
sueños a ellos, y ellos todos le respondieron de acuerdo a la primera
interpretación, y la ira del rey fue rebullida y él estaba muy furioso, y el
rey dijo a ellos: Ciertamente ustedes hablan mentiras y pronuncian falsedades
en lo que han dicho.”
“Y el rey
ordenó que una proclamación fuera hecha por toda la tierra de Mitzrayim,
diciendo: Está resuelto por el rey y sus grandes hombres, que cualquier hombre
sabio que conoce y entiende la interpretación de sueños, y no venga este día
delante del rey, morirá. Y el hombre que
declare al rey la correcta interpretación de sus sueños, le será dado a él todo
lo que él requiera del rey, y todos los hombres sabios de la tierra de
Mitzrayim vinieron delante del rey, junto con los magos y los hechiceros que
estaban en la tierra de Mitzrayim, en Goshen, en Raameses, en Tajpanjes, en Tzoar,
y en todos los lugares de las fronteras de Mitzrayim, y todos ellos se pararon
delante del rey. Y todos los nobles y
príncipes, y los sirvientes que pertenecían al rey, vinieron juntos de todas
las ciudades de Mitzrayim, y todos ellos se sentaron delante del rey, y el rey
relató sus sueños delante de los hombres sabios, príncipes, y todos los que se
sentaron delante del rey estaban sorprendidos de la visión.”
Ahora sí
podemos ver que lo que aconteció en Egipto no fue un hecho menor, sino que
significó una movilización nacional en ese país, incluso en sus áreas de
influencia.
¿Por qué es
interesante ver esto?
Por lo que
nos dice Génesis 41:8
“…mas no
había quien los pudiese interpretar a Faraón.”
Nadie en
todos los confines del imperio pudo interpretar el sueño del Faraón. Ningún
hechicero, mago, adivino, etc, sirviente de Satanás pudo dar la respuesta
correcta al Faraón. El resultado de esto fue, Yashar 48:27 al 29
“Y el rey
ordenó que todos los sabios y magos se fueran de su presencia, y ellos se fueron
de la presencia del rey con vergüenza y deshonra. Y el rey ordenó que una proclamación fuera
hecha en todo Mitzrayim para matar a todos los magos que había en Mitzrayim, y
que ni uno de ellos se dejara vivir. Y
los capitanes de la guardia que pertenecían al rey se levantaron, cada hombre
desenfundó su espada, y ellos comenzaron a golpear a los magos de Mitzrayim, y
a los sabios.”
Vemos que
“comenzaron” a matar a varios de ellos, recordemos que todos estos personajes
no eran siervos del Altísimo, sino brujos, hechiceros, lacras abyectas
servidoras de demonios. Su final fue la muerte por mano de los guardias bajo el
decreto real. ¿Acaso no nos hace pensar un poco en los “guardias” celestiales
ejecutando el decreto del Rey sobre los rebeldes caídos?
Estaba la
mano de YHWH detrás de estos eventos. Por supuesto que sí, como lo está detrás
de todo evento humano. Veamos Yashar 48:25
“porque
esto fue de YHWH para frustrar las palabras de los sabios de Mitzrayim, para
que Yosef pudiera salir de la casa de reclusión, y para que él pudiera ser
grande en Mitzrayim.”
Fue
necesario que todos los nombrados en Egipto fallaran, pues luego de la
interpretación de José pudo haber aparecido alguno que dijese “ah yo hubiera
dicho lo mismo”. Pero no fue así, nadie pudo dar respuesta y de esa forma quedó
despejado el camino para José.
El soberano buscó en todos ellos la sabiduría
para entender el mensaje recibido. Está claro que cerca suyo, como espectador
de lujo, se encontraba el mayordomo, cuyo nombre era Merod, ese hombre de suma
confianza que tenía el faraón. O sea el llamado copero.
¿Por qué
escribo esto? Porque si bien no se trataba de un hombre que condujese sus
tropas a la batalla, ni tampoco el hombre encargado de las finanzas ni tan
siquiera de la ministración del culto. El copero tenía en sus manos aquello que
llegaba a las entrañas mismas del faraón. Cualquier intento de envenenamiento o
atentado contra la vida del jerarca (tan común en la edad media veneciana por
ejemplo) habría pasado por las manos de ese hombre. Es evidente que ese hombre
tenía una cierta llegada al rey, por cuanto aparece en escena hablando sin
tener una audiencia o sin ser castigado por hacerlo.
¿Y qué dice
el copero?
Al hacer yo
esta pregunta, de seguro a la mente del lector viene el recuerdo de que nombra
a José y sus habilidades.
Pero no es
eso lo primero que dice el copero, según Génesis 41:9, la primera frase es muy
significativa y debemos tomarla muy en cuenta:
“Entonces
el jefe de los coperos habló a Faraón, diciendo: Me acuerdo hoy de mis faltas.”
Conocemos
la palabra arrepentimiento, y sabemos que es importante. Pero años de doctrinas
poco profundas nos han hecho perder de vista lo profundo de esto.
La palabra
usada en el hebreo para arrepentimiento es “teshuvá” de lo cual hemos hablado en
otras ocasiones. Esta palabra tiene un contenido muy importante pues habla en
primer lugar de detenerse del camino que se está siguiendo, luego dar un giro
de 180 grados y empezar a caminar en forma contraria. Y para hacer eso en
primer lugar es necesario advertir que se está caminando mal, lo cual implica
reconocer las faltas que se tienen.
Aquí vemos
en Merod un cambio en su ser en el cual YHWH, en su amor y misericordia por
todas sus criaturas, le permite tener. Aun cuando habían pasado dos años desde que
había salido de la cárcel, desde que había salido libre, hoy se da cuenta que
está en falta y ese es el primer paso para rectificar su conducta.
A partir de
allí, el copero Merod, da el informe al faraón sobre José, pero ello será
motivo del siguiente estudio.

